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Entrevista:MANÉ CALVO | Consejero delegado del grupo Calvo

"Las cajas están contentas con su inversión en Calvo"

Santiago
La tercera generación familiar continúa la trayectoria de Luis Calvo en el negocio de la conserva. En 2010 vendieron latas por valor de 500 millones de euros. La salida de las cajas de su capital no está prevista, por ahora.

Su padre, Manuel Calvo Pumpido, ideó en 1979 una de las campañas de publicidad más exitosas y rentables de la historia industrial española. El eslogan "Atún claro, Calvo", que aún acompaña a la marca conservera, lanzó a la fama los productos elaborados en Carballo, sede de la empresa familiar fundada en 1940 que ya está en manos de la tercera generación. Mané Calvo, (Madrid, 1968), consejero delegado desde 2007, ha modernizado la gestión y cree superada la crisis de 2006, cuando la familia pensó en vender la firma.

Pregunta. ¿Cómo cerraron el 2010?

Respuesta. Lo que le puedo avanzar, porque todavía no ha finalizado la auditoría, es que la facturación rondó los 500 millones de euros. Ha sido un buen año. Tuvimos un año muy complicado en el 2006. A partir de ahí hemos mejorado y mantenemos una línea creciente.

"2010 ha sido un buen año. Ya estamos en 65 países"

"No producimos con marca blanca por una cuestión de credibilidad"

"El atún no se acaba. Hay mucha desinformación al respecto"

"El pescado con más problemas va a entrar por Papúa Nueva Guinea"

P. ¿No les afecta la crisis?

R. Creo que los resultados son una combinación de varias cosas: buena gestión, el apoyo de las cajas (un grupo de tres: CCM, Burgos y Novacaixagalicia controlan el 22%), y suerte, que también influye. A Calvo le va muy bien en el exterior, ya estamos en 65 países.

P. ¿Cómo les afecta el acuerdo de la UE con Papúa Nueva Guinea?

R. La Unión Europea firma con ciertos países un sistema llamado "de preferencias generalizadas" para, cumpliendo unas condiciones (criterios de origen del pescado, manipulación), permitir que ese pescado entre en Europa sin aranceles. Ese sistema se mantuvo en los años 90 con condiciones durísimas de acceso a la materia prima. Pero el acuerdo con Papúa Nueva Guinea se salta todas las condiciones. Cualquier pescado capturado por cualquiera y reprocesado en Papúa puede llegar a cualquier punto de Europa libre de aranceles.

P. ¿Cómo califica la política pesquera común?

R. Estamos huérfanos de apoyo en Europa. Creo que la administración no tiene capacidad para reaccionar. No soy crítico ni con el Gobierno de España en general ni con la Xunta, pero creo que no tienen capacidad de modificar políticas europeas transferidas.

P. Eso no deja en buen lugar la labor de la exministra gallega, Elena Espinosa.

R. Créame, no consigo evaluar si realmente podría haber hecho más. Quizá no. Quizá el hecho de haber entrado en Europa significa que todo viene manejado por otros sitios.

P. ¿Cómo es el plan estratégico que van a aplicar hasta 2013?

R. Nos basamos en el crecimiento en el exterior, porque en España, como marca no nos va mal pese a que la producción se ha puesto cuesta arriba, porque trabajamos con una moneda carísima y alejados de los centros atuneros mundiales. Somos la marca líder con un 17% del mercado de atún claro en España. El 75% está en manos de marcas blancas.

P. ¿No se han planteado competir con marca blanca?

R. No producimos con marca blanca en ningún sitio por una cuestión de credibilidad. Pese a que no lo publicitamos, creo que la gente es consciente de que si quieres comprar Calvo sólo puedes comprar Calvo. Si hiciésemos marca blanca, nuestro discurso no tendría ninguna credibilidad. Pero no hay que olvidar que nuestra flota respeta unas condiciones laborales determinadas, invertimos en sistemas de seguridad... cumplimos una serie de parámetros, y eso cuesta caro. Hoy por hoy no podemos competir por precio, competimos vendiendo algo diferente. Si la cuestión es poner en el mercado la lata de atún más barata, ahí nosotros no estamos, aunque respeto a los que lo hacen.

P. ¿Sus 11 barcos solo pescan atún?

R. Intentamos procesar el mejor pescado posible y no siempre pescamos lo mejor, así que cuando esto ocurre lo vendemos. Y al revés, cuando otro barco hace una buena marea se la compramos.

P. Intermitentemente llegan mensajes a la opinión pública sobre el débil estado de los recursos marinos, ¿se acaba el atún?

R. No. Hay mucha desinformación al respecto. El atún es un pez altamente migratorio. Hay tres especies comerciales primordiales para la conserva: el skipjack, el yellowfin y el bigeye. El primero, en Corea lo llaman "rata de mar", así que imagínese la reproducción que tiene. Ninguna Organización Regional de Pesca (ORP) emite ningún tipo de alerta sobre esta especie. Del yellowfin, hoy por hoy, tampoco hay alertas, aunque sí las ha habido en el pasado. El bigeye está en riesgo en el Océano Pacífico oriental. Allí está catalogado por sobrepesca. Eso no quiere decir que esté en peligro de extinción, sino que hay un problema y que hay que decretar vedas. La pesca de atún es perfectamente sostenible y está muy bien manejada desde las ORP. Tiene futuro porque se gestiona con racionalidad y porque son representantes de los gobiernos científicos los que nos están dando las pautas de qué tenemos que hacer.

P. ¿Es extensible ese respeto a las flotas de todos los países?

R. Como en todas partes, hay excepciones. Pero los infractores están cada día más acorralados gracias a las listas negras de pesca ilegal. Pero estamos preocupados. El problema del acuerdo entre la UE y Papúa del que hablábamos antes es que se va a perder la trazabilidad del pescado. Cualquier pescador ilegal sabe que a través de Papúa no le pedirán ningún papel para colocar su mercancía en Europa. Creemos que el pescado más barato del mundo y con más problemas se va a ir allí.

P. ¿Qué nivel de penetración tienen sus conservas?

R. En Brasil y España somos líderes. En Italia, Nostromo es la segunda marca muy destacada, con el 12% de cuota. Entre el 45% y el 55% de nuestra facturación se basa en productos que no son atún, fundamentalmente sardina. Ensayamos nuevos productos en la fábrica de Esteiro, que es como un laboratorio de innovación. Estamos haciendo platos preparados, fabada, caldo gallego, patés...

P. Novacaixagalicia, a través de Ponto inversiones, tiene el 11% de Calvo. Otro 11 se lo reparten CCM y Caja Burgos ¿les han comunicado si tienen intención de vender?

R. No, ellos están contentos con la inversión. No me han dicho nada y nosotros los consideramos los socios ideales. En 2006, en el momento del aprieto económico fueron los primeros en ayudar.

P. Aunque estén satisfechos, las circunstancias del sector financiero pueden obligarles a vender

R. En ese momento tendremos que decidir qué hacer. No sé si comprará la familia, si buscaremos otro socio... encontraremos la mejor salida. Ojalá las cajas sigan muchos años con Calvo, pero si tienen que salir, saldrán bien. No les hemos fallado nunca y con las tres hay una magnífica relación.

P. ¿Cuál es su deuda?

R. Tenemos una deuda de 111 millones facturando 500. Es una cifra manejable. En 2006 eran 166 millones facturando 300.

P. ¿Qué pasó en 2006?

R. Hubo ciertos problemas con algún directivo de aquella época... una intención de forzar una venta del grupo cuando no estábamos en la mejor situación. A esto se añadió un año especialmente malo. Se estaba vigilando tanto un hipotético proceso de venta que al final se descuidaron otras cosas. En la familia decidimos que no queríamos vender y seguimos adelante. Eso nos unió aún más.

P. ¿A qué teme una empresa como la suya?

R. A muchas cosas. Calvo se ha manejado como una empresa unipersonal durante la vida de mi abuelo, Luis Calvo. El esquema no se pudo mantener con mi padre y mis tíos, las decisiones pasaron a tomarse de otra manera. Ahora pasa lo mismo. Somos 18, y las decisiones importantes las tengo que consensuar con mi familia, aunque tengo la suerte de tener una combinación magnífica al poder contar con la experiencia de mis tíos por un lado, y el apoyo en una dirección y estructura absolutamente profesional por otro. Habrá que buscar mecanismos para gestionarla en el futuro, cuando seamos más. Con esto no estoy diciendo que vayamos a salir a Bolsa ni nada parecido. Pero de aquí a futuro sería absurdo pensar que Calvo se va a manejar de la misma forma que ahora. No puede ser. Hay mil millones de maneras de dibujar el futuro de Calvo para que a la vez siga siendo una empresa familiar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de febrero de 2011