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Entrevista:MÚSICA | Entrevista

Esos viejos vinilos de 'blues'

Gregg Allman resucita su carrera en solitario mirando a las raíces con el disco de versiones Low country blues

Junio de 2010, Jacksonville, Florida. Un músico veterano, tatuajes asomando entre las sábanas, reposa en la clínica Mayo. Guiños del destino: acaban de trasplantarle el hígado en la misma ciudad donde se formó The Allman Brothers Band, su grupo desde hace cuatro décadas. Y la convalecencia es llevadera, porque sabe que antes del ingreso dejó grabado un álbum notable. Esta vez sin la banda. "Los médicos se asombran de que pueda estar hoy en Nueva York de gira promocional. Teléfono, radios y televisiones, más luego tocar por las noches: había perdido la costumbre. Y se me ocurren mejores cosas que hacer en esta ciudad", confiesa Gregg Allman (Nashville, 1947), con deje arrastrado y voz de fatiga. El cantante, teclista y compositor de la formación emblema del rock sureño babea con su primer disco en solitario desde hace 14 años, Low country blues (el último en estudio de los brothers tiene ya siete). Una mirada, vía versiones, a la madre del cordero: la música de los 12 compases que nació en el delta y se electrificó en Chicago. "Desde la muerte en 2002 de mi amigo y productor Tom Dowd había barajado volver a grabar como solista, pero no sabía con quién. Al retornar de una gira, mi manager me pidió que parara en Memphis: quería presentarme a T Bone Burnette". Y enseguida hubo conexión: "Hablamos varias horas sobre técnicas de grabación y me dijo: 'Tengo un módem con miles de viejas canciones, te voy a seleccionar una veintena y quiero que escojas en casa las que más te apetezcan y las arregles a tu manera. Luego las grabamos".

No viene mal un vistazo al repertorio. Se aborda, por ejemplo, un country blues de B. B. King, Please accept my love. Era uno de los músicos favoritos del hermano de Gregg, Duane Allman, fallecido en 1971, que admiraba a King como guitarrista. Claro que de ahí a lo que cuentan las notas interiores del álbum va un trecho: una epifanía blues para Gregg y Duane, con 10 y 11 años respectivamente, en un concierto de King. ¿Tan pequeños? ¿Y en la Nashville segregada de los cincuenta? Quizá una leyenda urbana o, simplemente, un milagro: "No puedo decir mucho sobre esa historia", admite Allman.

En el disco hay temas de añejos bluesmen de Chicago ("la mayor influencia para mí y para el blues-rock de los Allman Brothers"), como Magic Sam, Otis Rush o Muddy Waters. I can't be satisfied, de Waters, representa la única sugerencia añadida por el cantante. De él Allman ya había registrado Trouble no more en su estreno de 1969 con la banda fraterna. Tampoco falta el blues rural de Skip James o de Sleepy John Estes: "Su canción, Floating bridge, es autobiográfica. Sleepy John se cayó de verdad a un río y casi no lo cuenta. No sé si por entonces ya se había quedado ciego".

Sorprende que junto a tanta perla del pasado figure un tema, Just another rider, escrito por Gregg Allman con Warren Haynes, su actual socio guitarrero en The Allman Brothers Band. "Cuando ya llevábamos dos sesiones, T Bone me preguntó, disculpándose, si tenía alguna canción propia que quisiera grabar. Pese al título, no tiene nada que ver con Midnight rider -su composición más célebre-. T Bone no sólo pensó que encajaba, sino que debía ser el single".

Haynes, junto al joven Derek Trucks, representa desde hace años el relevo en la tradición de grandes guitarristas de la banda de los hermanos Allman. Una saga que comenzó con Dickey Betts y el propio Duane, fundador del grupo. Dicen de éste, mago de la slide guitar, que aprendió esa técnica empleando un frasco vacío de pastillas para pulsar las cuerdas. Gregg había empezado con la guitarra, pero enseguida el primogénito le pasó por la derecha. El menor optó en consecuencia por el órgano, su inseparable Hammond B-3, presente con cuentagotas en el álbum.

Seis de los 12 cortes en Low country blues llevan metales, y sólo uno por motivos obvios: el que firma Bobby Bland, epítome del soul-blues. Eso hila con el gusto negroide y los sabores gospel de los trabajos de Gregg Allman como solista en los setenta, Laid back y Ridin' up a storm. Pero si algo resulta clave en el sonido vintage de Burnette es la sección rítmica, con los habituales Jay Bellrose en la batería y Dennis Crouche al contrabajo. "He experimentado mi primera vez sin bajo eléctrico en un estudio. La idea era lograr un sonido como el de los vinilos. Con T Bone todo funciona según la vieja escuela. Y apenas necesitamos 11 días, pese a que yo llevaba maletas para al menos tres semanas...".

El piano de Dr. John pone guinda omnipresente a Low country blues. "Veinte años sin vernos, al menos ambos estábamos sobrios", bromea Allman, a propósito de sus pasadas adicciones. Tras seis matrimonios, uno con Cher en los setenta (su disco conjunto, Allman and woman, fue un fiasco), presume de varios hijos músicos -entre ellos, Layla, bautizada como la colaboración de Duane Allman con Eric Clapton, y Gregg, que en junio tocará en el Festival Azkena de Vitoria-, y no olvida a su hermano: "Después de su accidente de moto, su recuerdo fue lo que nos mantuvo vivos".

Low country blues. Gregg Allman. Universal.

At Filmore East (1971, Capricorn) The Allman Brothers Band

Tras los magníficos The Allman Brothers Band (1969) e Idlewild South (1970), este doble directo neoyorquino hizo hollar cumbre a los hermanos. Y supone su mejor exponente como animales de escenario (los supervivientes aún lo son), entregados al blues-rock, influidos por el jazz y empapados de espíritu sureño. "Nunca hemos sido una jam band sino una banda que hace jams", dice Gregg Allman. Y basta escuchar su Whipping post aquí para entenderlo.

Laid back (1973, Capricorn) Gregg Allman

"Quería que nada fuera como en los Allman Brothers", asegura Gregg Allman sobre su nuevo álbum. Lo mismo intentó hace 38 años en su inspirado estreno solista, mezcla de folk, gospel y rhythm and blues. "Aún lo considero mi bebé", dice hoy el músico sobre un disco en el que ofrecía una versión melancólica de Midnight rider ("tal como fue escrita") y otra del These days de Jackson Browne. "Seguimos siendo muy buenos amigos".

Brothers and sisters (1973, Capricorn) The Allman Brothers Band

Eat a peach, otro gran álbum doble, a medias entre el directo y el estudio, precedió a este primer trabajo sin rastro de Duane Allman (y el bajo de Berry Oakley, muerto también en accidente de moto, solo aparece en tres cortes). Más conciso, comercial y teñido de country (Ramblin' man) refleja la explosión como compositor de Dickey Betts, único guitarra entonces, de quien sin embargo se prescindió en 2000 por su "poca apertura mental".

Playin' up a storm (1977, Capricorn) Gregg Allman

Producido por Russ Titelman y Lenny Waronker, Gregg Allman tiñe de soul su sonido en el álbum Playin' up a storm. Y en el álbum no solo le acompaña Bill Payne, el pianista de Little Feat: "Dr. John tocó en el disco y compuso conmigo uno de los cortes, Let this be a lesson to you", señala. Gregg Allman, de alguna manera, seguía la senda de su hermano Duane, guitarrista de sesión por un tiempo para Wilson Pickett o Aretha Franklin en los estudios Muscle Shoals.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de febrero de 2011

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