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COLUMNA

Galicia, entre el ser y el no ser

Galicia, el País Vasco y Navarra van juntas en toda una serie de contestaciones (valoraciones) de encuesta a esta pregunta: "A lo largo de la vida para una persona hay cosas que son muy importantes, mientras que otras, por el contrario, carecen de importancia. Para cada una de las cuestiones que voy a leer a continuación, ¿podría decirme si representan para usted en su vida, algo muy importante, bastante, poco o nada importante?" (pregunta del Centro de Investigaciones Sociológicas en el barómetro de diciembre de 2010).

Así, en esas tres comunidades autónomas, contra lo que pudiera parecer por ciertas leyendas más o menos urbanas, temas como el trabajo, la familia, lo mismo que la política, el bienestar económico, el tiempo libre, la salud, los amigos, la religión (aquí Navarra sube), las relaciones de pareja, son puntuados muy positivamente en un porcentaje bastante más bajo que el resto de comunidades, aunque a veces esa levedad se extiende también a esas otras comunidades o a algunas de ellas.

Los gallegos no dan gran relevancia a su actual religión, pero se apuntan casi todos a ella

Es decir: nada es definido por encima de la media como "muy importante" en esas tres comunidades, aunque Navarra sí lo hace una vez, aunque a muy poca distancia de la media, en un tema que se le asignó siempre como propio y especial: la religión. Recuerden aquel dicho, muy extendido por el Reino de España hace años, de ¿qué es un requeté o un carlista?: "Es un bípedo, de cresta roja, que habita en los montes de Navarra, y que, confesado y comulgado, ataca al hombre"

En el caso gallego, la religión es la cuestión más sorprendente, pues se cae a la mitad de la media, junto con el País Vasco y La Rioja, siendo así que a otra pregunta clave sobre el tema del mismo barómetro del CIS (¿cómo se define usted en materia religiosa: católico/a, creyente de otra religión, no creyente o ateo/a?) Galicia es, con Murcia, el territorio autónomo con más católicos confesos como tales católicos (con mucha diferencia, incluso de Navarra).

Estas paradojas siempre encierran un misterio explicativo y son la sal de las encuestas y de la vida misma, pero esa explicación misteriosa, en general, no se debería escapar mucho del sentido común narrativo que engarza una proposición con otra. Sería así la versión objetiva o basal: Galicia no da gran importancia a la religión, y está, junto con el País Vasco (y La Rioja, pero esta comunidad está poco representada en la muestra y no es muy significativa) en los mínimos, pero una gran mayoría de su población se considera católica, muy por encima de la media del Reino de España.

Este enunciado básico o basal se podría enmarcar (ponerle un marco o frame) así: los gallegos no dan gran relevancia a su actual religión (actitud de herencia pagana) pero se apuntan casi todos a ella (actitud preventiva de pueblo escaldado que del agua fría huye). Si esto es así, y no tiene por qué serlo (solo es un marco, recuerden: hay otros), quizá convenga resucitar a Prisciliano y recristianizar esta tierra, cuya relación con la actual versión del cristianismo romano es buena/mala según se mire.

¿Es o no es religiosa Galicia? Se lo dejo a ustedes para que le vayan dando una contestación más definitiva, pero no es fácil. Los trabajos de lectura de encuesta son de este tipo: finalmente, siempre hay que elegir una interpretación o un marco. Sobre esto de los marcos, tan interesante, hay un trabajo reciente del lingüista George Lakoff, que cuenta en su libro, ya traducido al gallego, Non penses nun elefante (2.0 Editora) cómo los marcos del Partido Republicano son especialmente eficaces para ganar elecciones en Norteamérica.

Es un buen comienzo para pensar en los marcos. Fíjense lo que puede variar una interpretación o marco sobre la paradoja gallega que les propongo junto con un marco que yo le añado y que no tiene por qué ser el mejor. Pensar es fantástico, y leer en gallego es especialmente estimulante para quienes defienden la lengua de esta tierra, que pasa por serios problemas ya conocidos por casi todos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de febrero de 2011