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Reportaje:Un acuerdo histórico

Del gran pacto de la democracia al de la crisis

El Gobierno ha intentado equiparar el acuerdo de 1977 al de 2011

Alguna vez han contado quienes estuvieron en la firma de los Pactos de la Moncloa que en una de las reuniones previas, a principios de octubre de 1977, una tormenta eléctrica caída sobre Madrid dejó sin luz el palacio de Gobierno en plenas negociaciones. Políticos de distinto signo siguieron hablando a la luz de las velas, espoleados por la urgencia de cerrar un acuerdo que salvara la naciente democracia de los mordiscos de una economía al borde del colapso. El acuerdo se cerró ese mismo mes, el 25 de octubre de 1977, y aún sobrevive en los libros como ejemplo de consenso en momentos de crisis.

Ahora, tres décadas después, el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ha querido dar al pacto social con sindicatos y patronal una trascendencia y un significado similares al de 1977. El propio Zapatero ha dicho que este acuerdo es "la reforma más importante desde los Pactos de la Moncloa". Y lo escenificó ayer en el Salón de Tapices de la sede de la Presidencia, el mismo escenario de entonces. Pero ni el procedimiento del pacto ha sido parecido -en 1977 fueron convocados durante semanas todos los partidos, además de sindicatos y patronal- ni el objetivo es tan ambicioso -aquel acuerdo no fue solo económico: se reformaron varias leyes, se aprobaron derechos sindicales y ciudadanos- ni el contexto es comparable. Y los datos económicos también son muy distintos.

Carrillo: "Los Pactos de la Moncloa pretendían asegurar la Transición"

En octubre de 1977 había en España 760.000 parados, que llegarían al millón un año después: el 5,7% de la población activa. Hoy hay 4,2 millones, el 20% (aunque entonces recibían subsidio menos de la mitad, y hoy son tres de cada cuatro). El problema más acuciante en 1977 era el incremento desbocado de los precios: la inflación llegó a ser del 44% y cerró el año al 27%. Ahora no llega al 3,5%. Al marco internacional -la crisis por la subida del precio del petróleo- se unían los lastres acumulados por la economía española durante el franquismo.

Los Pactos de la Moncloa, entre otras cosas, dieron lugar a la progresividad fiscal, la flexibilización del despido, las medidas de control financiero por parte del Gobierno, una profunda reforma de la Seguridad Social, políticas sociales de vivienda y un nuevo sistema para elevar los salarios en función de la subida prevista de los precios, no de la real, que logró en efecto contener la inflación al año siguiente.

Pero hubo también un flanco puramente político, el germen de la Constitución de 1978. Libertad de expresión, derecho de reunión y de asociación, despenalización del adulterio, eliminación de la censura previa... "Los Pactos de la Moncloa tenían un objetivo: asegurar el cambio democrático. Conseguir que la Transición siguiera adelante, que todo terminase bien. Esto es otra cosa", afirma Santiago Carrillo, que participó en la firma de 1977 como secretario general del PCE. El acuerdo de 2011, explica, no posee ese trasfondo, aunque "puede resultar positivo en un caso: si logra evitar algunas de las medidas más radicales que parecían estar en el aire en estos tiempos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de febrero de 2011