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Análisis:

Los 400 de Camps

"Aquí es donde está la gran batalla ideológica, en la educación". La cita es del presidente de la Generalitat, Francisco Camps, que el pasado viernes por la noche ejerció de anfitrión de una multitudinaria cena, la de los representantes del sector educativo del Partido Popular.

El encuentro fue tremendamente didáctico porque sirvió para hacerse una idea del marco conceptual que preside la política educativa del jefe del Consell y de su consejero, Alejandro Font de Mora, que renunciaron a utilizar el valenciano en sus parlamentos.

En una autonomía que tiene una tasa de paro tres puntos mayor que la media estatal y un porcentaje de fracaso escolar que pide a gritos un gabinete de crisis, no hubo ni una palabra acerca de los principales problemas que lastran la educación y el futuro de la Comunidad Valenciana. Ni siquiera sobre la conveniencia de recuperar el clima de diálogo con los principales actores educativos -asociaciones de padres y madres y sindicatos de enseñanza-, roto desde hace demasiados meses.

Al revés, para el PP y sus dirigentes el principal problema estriba en que el control político que ostentan en las instituciones no tiene traslación en un sector que se ha mostrado rebelde y poco permeable a una política de ocurrencias e imposiciones. Una política que ha tenido en la aplicación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y en el fomento del chino mandarín algunos de sus capítulos más sonrojantes.

"No puede ser que un sindicato nacionalista y de izquierdas [el STEPV] sea el mayoritario en el sector educativo cuando ni siquiera tiene representación política", dijo Font de Mora, que acusó a la izquierda de "aprovechar la atonía social para infiltrarse". Y luego Camps remachó la idea: "Mientras algunos han hecho de la educación un campo de batalla en el Parlamento y en las calles, el PP lo que ha hecho es invertir", añadió.

Con ese diagnóstico, Font de Mora instó a los suyos a movilizarse para ocupar los puestos de representación del sector educativo y les anunció que combatirá las críticas con los datos de inversión. "En los platos", dijo Font de Mora a los comensales, "tenéis información institucional, que se va a llevar a todas partes porque es información real, que dice dónde se ha gastado el dinero de la Generalitat", prosiguió, "son 400 centros, los 400 de Camps", afirmó Font de Mora en referencia a la película 300, que recrea la batalla de las Termópilas.

Demasiada testosterona para tan poca política.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de febrero de 2011