Reportaje:

Superación sobre ruedas

Una asociación de Lugo abre el mundo de los rallys a los discapacitados

Los médicos le dijeron que tuvo mucha suerte, que solo hay dos o tres casos en los que personas con sus quemaduras, de tercer grado en el 65% de su cuerpo, podían contarlo. Pero Avelino Basanta no terminó de entender su fortuna y se vino abajo. Le habían amputado parte de la pierna izquierda tras estrellarse con su furgoneta contra una farola. Se había quedado dormido al volante. "De día trabajaba en revestimiento de fachadas y de noche como disc-jockey y camarero", recuerda. En el accidente perdió también la visión de un ojo y ganó dolores y achaques para toda la vida, problemas de movilidad en el tobillo o en los hombros. "Pasé dos años muy malos, con secuelas, pero sobre todo no me atrevía a salir de casa", recuerda. Pero encontró la vida donde casi la pierde: en el coche. "Un amigo me dijo si quería ir con él a un rally de copiloto". Antes del accidente ya tenía experiencia en karts y autocross. En la zona de Muimenta, en general en A Terra Chá, hay una cierta tradición y afición por el motor. "Probé en cuatro pruebas y me entró el gusanillo de correr".

El promotor de la idea es piloto de carreras pese a su discapacidad
El colectivo da cursos para enseñar a conducir de forma segura

Nueve años después de aquel fundido en negro, Basanta lidera una asociación que impulsa la integración de personas discapacitadas mediante cursos de conducción segura, que informa y conciencia sobre los peligros de la carretera y que incluso propicia que se retiren barreras para que quien tenga problemas de movilidad pueda presenciar pruebas automovilísticas.

La depresión ha dejado paso a un crisol de iniciativas, de retos que superar, porque Basanta sigue en los rallys y tras correr el año pasado el campeonato de Asturias quiere cumplimentar este año el calendario gallego. Busca ayudas. "Necesitamos al menos 24.000 euros para hacerlo con una estructura profesional de unas cuatro o cinco personas". Tiene el coche, un Honda Civic, adaptado a su discapacidad, con un embrague electrónico en la palanca del cambio de marchas y el acelerador en el volante. También tiene experiencia: en 2009 quedó decimotercero en la clasificación del campeonato autonómico a los mandos de un Ford Ka y tuvo una breve experiencia en un rally del Nacional, el de Ferrol.

Basanta tiene mucho que demostrar. A él mismo, a quienes pelean sin apoyos, pero sobre todo a los que se ven en su situación y, como le sucedió a él, caen en el abatimiento. "Para los discapacitados tenía que ser obligatorio aprender a dominar un vehículo, pero sales del hospital, vas a tráfico, reconocen tu minusvalía, te limitan la velocidad a cien y largo de aquí", lamenta.

Por eso la agrupación Basanta Motorsport organiza cursos gratuitos de conducción. "Los teníamos limitados a veinte personas, pero ahora queremos llegar a grupos de 30, por la demanda que nos llega". Han impartido docencia en A Pastoriza y Outeiro de Rei y preparan ya un nuevo ciclo en Sarria que además quieren abrir a todos los conductores. "Aprovechamos y juntamos a gente con discapacidad y conductores noveles, tratamos de concienciar, de que todos aprendan a dominar un vehículo en caso de derrapada o saber cómo funciona el sistema de frenos ABS porque ya me he encontrado gente que cuando entra en funcionamiento, y el coche empieza a rebotar, sueltan el freno".

Hay mucho de intrépido en Basanta, también de rebeldía. No hace mucho acudió con unos amigos a presenciar un rally como espectador. Se percató entonces de que no lo tenía sencillo. "Tuvieron que ayudarme a saltar unos valados". Poco tiempo después, ya como competidor, se le acercó una pareja aficionada a ese mundillo. "No los conocía, pero ellos sí sabían de mi historia. Ella había tenido un accidente y dejaron de ir a las pruebas porque no tenían una buena movilidad. Al saber de mí, decidieron hacer el esfuerzo e ir a verme a todos los tramos. Entonces sentí que tenía que hacer algo yo también".

Ahí surgió la idea de habilitar espacios para que personas en silla de ruedas puedan disfrutar del paso de los coches y disponer hasta de cabinas de baño. Los organizadores no lo hacen, pero un convenio con la Diputación de Lugo hará posible que esta temporada los rallys del campeonato gallego y las pruebas del de Montaña que se corran en la provincia dispongan de esas localizaciones. "Ya lo conseguimos hacer en el último rally San Froilán y no tenemos constancia de que en el resto de España e incluso de Europa se haga algo semejante", apunta Basanta, que se ha reencontrado con los sueños. "Tenía que estar en el otro barrio, pero ahora tengo una ilusión por hacer cosas". Corre sobre el asfalto y corre la mente. "Ojalá pueda disputar algún día una prueba del Mundial". Y advierte a los incrédulos: "Cuando quise ser piloto de rallys muchos me dijeron que no iba a poder. Y sí se puede".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0031, 31 de enero de 2011.