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Crónica:SUECIA 23 - ESPAÑA 24 | BALONMANO | Mundial de Suecia

España entierra dos años de frustraciones

Los de Rivera se cuelgan la medalla de bronce al superar a Suecia en un duelo intenso

Hubo lágrimas en la pista y en el vestuario. No era para menos. La selección española de balonmano regresó a las medallas y levantó la cabeza con orgullo tras dos años de frustraciones. La bofetada que el grupo de Valero Rivera recibió en el Mundial de Croacia 2009, en el que quedó 13º en la primera competición con el técnico más laureado en el banquillo, dejó a todos tocados. Pero de aquellas cenizas surgió un halo de rebeldía que ha permitido ahora alcanzar el bronce en Suecia. España llegó a las semifinales sin haber perdido ningún partido y solo Dinamarca, en ellas, le batió. Ayer, ante la anfitriona, sacó toda la rabia contenida, recuperó la solidez defensiva y encontró en Sterbik y Alberto Entrerríos a sus hombres decisivos. Francia se adjudicó el título superando (37-35) a Dinamarca y amplió su récord a cuatro coronas sucesivas: desde los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 no conoce la derrota.

SUECIA 23 - ESPAÑA 24

Suecia: Sjostrand (Andersson); Kallman (6), Jernemyr, Ekberg (1), Doder (2), Carlen (4) y Jakobsson (2) -siete inicial-; Gustafsson, Lennartsson, Arrhenius, Larholm (5), Larsson, Petersen, Karlsson y Du Rietz (3).

España: Sterbik (Hombrados); Rocas, Maqueda (1), R. Entrerríos (2), Aguinagalde (4), Ugalde (1) y Cañellas (2) -siete inicial-; A. Entrerríos (3), Gurbindo (4), Garabaya, Parrondo (2), Juanín (1), Iker (4, 1 de penalti), Rodríguez y Morros.

Árbitros: Krstic y Ljubic (Eslovenia).

Marcador cada cinco minutos: 1-2, 3-4, 4-4, 6-5, 8-8, 11-11 (descanso), 14-12, 16-16, 17-19, 20-21, 21-22 y 23-24.

10.000 espectadores en el Malmoe Arena. Partido por la medalla de bronce del Campeonato del Mundo.

"El trabajo realizado merecía este final", proclama, emocionado, el seleccionador

No fue un partido fácil porque España jugaba ante la animadversión de 10.000 espectadores y con la losa de su única derrota. Pero supo reaccionar anímicamente, reverdecer el oro de Túnez 2005 y recoger el testigo del bronce olímpico de Pekín con el que Juan Carlos Pastor cerró su ciclo al frente de ella. Esta es la novena medalla en este deporte: tres platas y un bronce en los Europeos, tres bronces en los Juegos y un oro y un bronce en los Mundiales.

"El trabajo realizado desde 2009 merecía este final", comentó, emocionado, Rivera; "pasamos un momento muy duro en Croacia, pero desde entonces hemos ido siempre de menos a más, trabajando con intensidad y comportándonos como un equipo tanto dentro como fuera de la pista. Estoy especialmente satisfecho porque este grupo ha sabido demostrar que es capaz de superar las adversidades y seguir luchando hasta el último momento".

El bronce se hizo desear. Los dos equipos plantearon el partido con defensas muy sólidas y porteros de calidad. Rivera salió esta vez directamente con Sterbik y el meta de origen serbio no decepcionó. Permitió a España mantenerse en la primera mitad pese a que el técnico recurrió a Maqueda e Iker Romero para desencallar un ataque que no acababa de encontrar hueco ante el barcelonista Sjostrand. Iker salió como un ciclón, mantuvo la intensidad ofensiva y cerró la primera parte con un gol de rosca desde el extremo culminando una jugada preparada que valió el empate a 11.

Pero era evidente que España precisaba más. Rivera sabía que iba a necesitar los mejores brazos para ganar. No podía prescindir de Alberto Entrerríos. Por eso le devolvió a la pista al empezar el segundo tiempo. El asturiano no falló esta vez. Fue siempre una amenaza que atrajo a la defensa y no solo marcó, sino que vio a los extremos y al pivote, ampliando el campo y abriendo la zaga rival. España se colocó tres goles por delante (19-16), pero Suecia recuperó la distancia y el partido se mantuvo igualado. Cualquier error podía ser una condena. Y ahí la defensa española y Sterbik jugaron una baza decisiva.

El final fue de infarto. Una parada de Sterbik permitió mantener la ventaja de dos goles (24-22). Pero después España perdió un ataque y Suecia se colocó con un 24-23. Faltaban 32 segundos. No se podía fallar. Rivera pidió un tiempo muerto y pidió calma. "Jugad el balón", dijo a los suyos. Lo hicieron. Y España ganó el partido y se fue a casa con un bronce al cuello. "Era el premio que todos deseábamos", proclamó Alberto Entrerríos, que tampoco pudo contener la emoción; "podíamos acabar cuartos y que pasara inadvertido el buen trabajo que habíamos hecho. La medalla nos compensa".

Cuarto gran título seguido de Francia

Nadie puede con Francia en el balonmano actual. Ni siquiera cuando la selección dirigida por Claude Onesta necesita, como ayer ante Dinamarca, una prórroga para celebrar otro título. La final mundialista acabó con un empate a 31 tras un gol danés marcado en los últimos segundos, pero en el tiempo extra el conjunto bleu demostró toda su experiencia y su mejor juego para vencer por 37-35.

Es el cuarto título seguido de Francia en una gran competición después del oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Mundial de Croacia 2009 y el Europeo de Suiza 2010. Un ciclo inmaculado.

Su estrella, Nikola Karabatic, fue elegido además el mejor jugador del Mundial antes incluso de que se disputaran los dos encuentros de ayer. Curiosamente, ningún jugador español fue incluido en el siete ideal de la competición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de enero de 2011

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