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Un niño muerto y un militar español herido en un ataque en Afganistán

Las tropas se acercan al bastión de la insurgencia talibán

Solo 50 kilómetros separan la localidad de Darra-i-Bum de la de Bala Murghab, pero nadie se aventura a recorrerlos. Este tramo es el único que falta por construir de la Ring Road, la carretera de circunvalación que comunica las principales ciudades de Afganistán. El mayor obstáculo no es orográfico, sino de seguridad : el valle del Murghab es un bastión inexpugnable de la insurgencia talibán. Al menos, hasta ahora.

El coronel Francisco Rosaleny, jefe del contingente español en la provincia afgana de Badghis, anunció ayer, en el curso de una videoconferencia con la ministra de Defensa, Carme Chacón, que la compañía destacada actualmente en Moqur (con unos 120 efectivos) se desplazará "próximamente" -es decir, en los próximos meses- a una nueva base avanzada en Darra-i-Bum, a la entrada del valle del Murghab.

Chacón reconoce que los soldados corren cada día "un alto riesgo"

Se instalará una base a la entrada del peligroso valle del Murghab

Las tropas españolas avanzan con lentitud, al ritmo al que lo hacen las máquinas que, cuando las condiciones meteorológicas lo permiten, van construyendo la Ring Road -en realidad, una pista sin asfaltar-: siete kilómetros en mes y medio.

Al pie de la carretera hay ya un puesto de observación, denominado Echo, y en breve se instalará otro, bautizado como Golf. Además, las tropas españolas tienen una segunda base avanzada en Ludina, al pie de la Ruta Litium, el camino alternativo para llegar hasta Bala Murghab.

"Soy perfectamente consciente de que [con] cada día de patrulla, cada salida de nuestros equipos [se] corre un alto riesgo", admitió Chacón por la mañana.

Sus temores se vieron confirmados por la tarde, cuando una patrulla de militares españoles y afganos fue hostigada con armas liegeras al noroeste de Ludina. Los militares respondieron al ataque. Un cabo primero de Infantería de Marina resultó herido de bala en el brazo izquierdo y tuvo que ser evacuado en helicóptero al hospital de campaña de Herat. Según Defensa, el cabo está "fuera de peligro".

No fue la única víctima del intercambio de disparos. Tras el tiroteo, los militares recuperaron el cadáver de un niño que, "según testigos presenciales y las propias fuerzas de seguridad afganas, habría fallecido por los disparos del grupo insurgente", aseguró Defensa en una nota.

Los ataques no son el único riesgo al que se enfrentan las tropas españolas. El pasado 25 de agosto, un policía afgano mató a dos guardias civiles y a un intérprete en la base de Qala-i-Naw; y, hace solo una semana, un militar afgano abatió a tiros a un italiano en el distrito de Murghab. En un momento en que la OTAN pretende acelerar la formación del Ejército afgano para poder dar el banderazo de salida de sus tropas, la desconfianza puede ser letal. "No puedes instruir a alguien en el manejo de un arma si piensas que en cualquier momento puede volverla contra tí", advierte un mando con experiencia en la zona.

La ministra instó ayer a los militares españoles a "redoblar los esfuerzos" y a "mantener la alerta máxima". De su lado, el jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Julio Rodríguez, les instó a que "trabajen con atención", porque este año es "crítico", dentro de una "fase difícil" de la misión en Afganistán. Unas palabras similares a las del jefe de las fuerzas de la OTAN, el general David Petraeus, quien en una carta dirigida a los soldados a sus órdenes les advierte de que, "pese a los logros de 2010, queda mucho trabajo duro por hacer en 2011 y, como siempre en Afganistán, el camino por delante será difícil".

Como recordó Chacón, este año debe ser el del "principio del fin" de la misión en Afganistán; es decir, el del comienzo de la transferencia de responsabilidad a las autoridades afganas. Aún no se sabe en qué provincias se inicará la transición, pero se da por descontado que Badghis deberá esperar hasta 2012, una vez limpiado el valle del Murghab y completada la Ring Road. Más adelantado va el proceso en la provincia de Herat, cuyo aeropuerto registró 35.296 movimientos en 2010 y desde el pasado 20 de noviembre es capaz de operar las 24 horas del día y en condiciones meteorológicas adversas, según el jefe de la base, el coronel Jaime Martorell.

Frente al optimismo oficial, la Oficina de Seguridad para las ONG que trabajan en Afganistán subrayó que los ataques de la insurgencia aumentaron un 64% en 2010, con una media de 33 diarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de enero de 2011