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El nuevo hábito de la patronal

Las primeras elecciones de la patronal CEOE alientan la democracia interna - Rosell se plantea incluir a Santiago Herrero en su equipo de vicepresidentes

La tarde del miércoles, un día después de haber sido nombrado presidente de la CEOE, Juan Rosell se encerró con el secretario general, José María Lacasa, en su nuevo despacho de Diego de León, 50, en Madrid. Por allí pasaron también varios de los miembros del equipo directivo de la patronal. Entre Madrid y Barcelona, Rosell había tenido tiempo para repasar la agenda y suspender todas las citas no relacionadas con la tarea prioritaria: diseñar el futuro de la organización.

Tenía prisa. El martes, 28 de diciembre, debe anunciar la composición del equipo de vicepresidentes y la nueva comisión ejecutiva, y eso exige medir mucho los movimientos. También se espera que ese día precise su programa para los próximos cuatro años para los que ha sido elegido, aunque las directrices ya quedaron fijadas en su discurso de investidura del martes tras ganar con el 62,5% de los votos a Santiago Herrero, que obtuvo el 34,7%.

Rosell se encerró toda la tarde del miércoles con el secretario general

"Quiero pocas vicepresidencias porque lo quiero consensuar todo"

El nuevo líder empresarial le da a Lacasa el poder sobre el aparato

Banegas lo tiene difícil para entrar en la ejecutiva de la organización

Precisamente, ese día se produjo algo que puede ser determinante para el futuro de la gran patronal. Gracias al proceso electoral que ha vivido desde que Gerardo Díaz Ferrán anunciara su abandono, la CEOE ha sentido por primera vez los efectos de la democracia en su seno, y lo demuestra el hecho de que fue a votar el 92% de los 770 vocales con derecho a voto (48 no pudieron por no estar al corriente de pago). Nunca, en sus 33 años de vida, se habían celebrado elecciones para elegir al presidente y los estatutos eran fiel reflejo de viejas costumbres del antiguo sindicato vertical, que no se caracterizaba precisamente por el ejercicio de la democracia.

"Eso exige un aprendizaje al que pocos están acostumbrados internamente. Es saltar de apaños, mal denominados consensos, al ejercicio democrático de votar", en palabras de un observador cercano a la organización que recuerda el nombramiento a dedo de José María Cuevas por su antecesor, Carlos Ferrer Salat, las continuas sucesiones de aquel hasta sumar seis sin admitirse oposición alguna (el propio Rosell lo intentó y salió trasquilado) y la designación digital de Díaz Ferrán para sucederle.

Y, precisamente, fue Díaz Ferrán, al que Rosell nombrará presidente de la Fundación CEOE, el que dio los primeros pasos hacia el cambio al suprimir la potestad que tenían los vicepresidentes de nombrar al presidente en caso de que este dejase el cargo durante el mandato, lo que ha supuesto que su sustitución se haya hecho por la vía democrática, pese a que él podía haberlo decidido a dedo (algo que no cambió de los estatutos).

También convocó elecciones para su ratificación. Por eso, no engañó a nadie cuando el martes decía que estaba "muy satisfecho con la sucesión y encantado de que hubiera habido elecciones". No precisó si también lo estaba por el hecho de que el sucesor sea Juan Rosell, a quien él recuperó del destierro al que le había sometido Cuevas con la excusa de que no estaba al corriente del pago de cuotas, cuando en realidad respondía a las pretensiones sucesorias de aquel. Así, probablemente sin ser su intención inicial, convirtió al dirigente catalán en su delfín y, de paso, a sus oponentes en la carrera electoral (Santiago Herrero y Jesús Banegas) en los hombres a batir.

Tampoco es nuevo el ejercicio democrático para Rosell, que aunque llegó a la presidencia de la patronal catalana por el fallecimiento repentino de Antonio Algueró en 1995, se sometió al veredicto de las urnas el pasado verano frente al pretendiente Joaquim Boixareu para renovar la presidencia de la patronal catalana Foment del Treball. Y se da la circunstancia de que su opositor, Santiago Herrero, nunca ha tenido alternativa en Andalucía. Sucedió a dedo a Manuel Otero Luna y ha sido reelegido sin alternativa. Eso sí, se topó con la oposición de Cuevas cuando intentó que hubiera elecciones ante la decisión de nombrar a Díaz Ferrán.

Las elecciones van a hacer cambiar los hábitos internos si se cumplen los compromisos adquiridos por el nuevo presidente. Empezando por contar con una vicepresidencia primera, con probable fuerza ejecutiva, lo que obliga a plantear reparto de funciones y de determinar las responsabilidades, entre ellas las del secretario general, en cuyo cargo está ratificado José María Lacasa y al que Rosell dejará hacer y deshacer en el aparato, según ha confirmado a este periódico. Durante la campaña ya admitió que no había que modificar el equipo, al que alabó, aunque admitió que "habría que ver lo que hay que mejorar y lo que la gente puede dar de sí sin ponerlo patas arriba" cuando su opositor Herrero proclamaba "renovación frente a continuismo".

Ahora tiene la oportunidad de demostrar si Herrero estaba equivocado o no. De los dos depende que se logre la unidad a la que tanto invocaban en sus proclamas diarias, lo que no quita que se ejerza la oposición constructiva. "Sería otra de las innovaciones del ejercicio democrático, como ocurre en los sindicatos", comenta un dirigente político. Hasta ahora, cualquier intento de oposición interna era laminado -como el citado del propio Rosell y Cuevas- desde el aparato.

En ese sentido, la primera piedra de toque radica en la formación del equipo de vicepresidentes, con la posibilidad de que incluya a Herrero, lo que no descarta. Rosell, que adelantó que habrá un máximo de nueve frente a las 21 de Díaz Ferrán, pretende un equipo más reducido aún ("quiero un equipo pequeño porque quiero consensuarlo todo, lo ideal sería tres", comenta) y un equilibrio entre organizaciones territoriales y sectoriales, lo que le obliga a ejercer su habilidad componedora.

Cuenta, además de con el presidente de Cepyme, Jesús Terciado -obligado por estatutos, pero con total sintonía-, con Arturo Fernández, presidente de la patronal madrileña CEIM, para el que, además, tiene reservada una vicepresidencia primera, y Confemetal, donde el veterano Carlos Pérez de Bricio debe decidir si sigue o delega en un segundo (José Ferrer).

Si se amplía, los más probables son Jesús Serafín, presidente de la Federación de Alimentos y Bebidas (Fiab); Pilar González de Frutos, presidente de la patronal de Seguros (Unespa), que sería la única mujer (como ahora), y Rafael Ferrando, presidente de la patronal de la Comunidad Valenciana. Se especula con la incorporación de su paisano Joan Gaspart, al que Díaz Ferrán hizo presidente de la Comisión de Turismo cuando dimitió su socio Gonzalo Pascual; pero Rosell se encuentra con el inconveniente de que no preside ninguna organización. En total, sumaría seis, con dos territoriales y tres sectoriales (sin contar a Gaspart), más Cepyme.

Rosell no descarta a Herrero, pese a que las relaciones acabaron muy deterioradas la última semana de campaña. Rosell manifestó a la prensa que "hay sitio para todos porque todos somos necesarios y tendrán sitio a la mínima que me lo pidan". Lo dejó claro: "que me lo pidan". ¿Eso quiere decir que él no se lo va a ofrecer? El propio Rosell ha subrayado que "no existen problemas con Herrero y que si no me llama, lo llamaré yo para hablar". Fuentes cercanas al dirigente catalán han asegurado que "la posibilidad de que Herrero sea o no vicepresidente depende de él". Y, según fuentes cercanas al dirigente andaluz, todo parece indicar que ese movimiento se antoja difícil. También tendrá que decidir si sigue como responsable de Relaciones Laborales, interlocutor con los sindicatos.

Eso sí, Herrero estará en la comisión ejecutiva, en la que, según las fuentes consultadas, Rosell se muestra muy poco proclive a incluir a Jesús Banegas, de quien considera que fue mucho más virulento en el cruce de ataques electorales. Se espera que a partir de estas elecciones, el 35% que votó en contra de Rosell, puedan tener libertad de expresión y que tengan representación en esa comisión, aunque no sea proporcional. Los estatutos lo fijan así y no dicen nada de representación proporcional.

Otra intención de Rosell es potenciar el Consejo Asesor que componen los principales empresarios del país, previo pago de una cuota adicional a la que ya pagan en sus organizaciones y que no es pequeña. No es nuevo. Existía con Cuevas y lo trató de potenciar Díaz Ferrán. El reto es que sirva para algo y, sobre todo, que consiga involucrar a los grandes grupos empresariales en el desarrollo de la gran patronal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de diciembre de 2010