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Reportaje:

Las cenas del Calderón

El Atlético acaba los partidos en casa con un bufé para hacer grupo y recuperar a los jugadores

Un ritual gastronómico acontece en el Vicente Calderón cada noche de partido. Después de pasar por la ducha, todos y cada uno de los integrantes de la plantilla del Atlético suben los escalones que separan el vestuario del ala noble del estadio. Allí, en la intimidad que confiere el palco VIP, les esperan varios hornillos, platos de pasta y arroces varios. El ágape, nada extraordinario para Real Madrid y Barcelona, cuyas plantillas comparten mantel en horas de trabajo, ha supuesto una revolución en el club del Manzanares, que lo viene desarrollando desde el primer partido en casa de la temporada.

"Es una idea que ya aplicamos en el Benfica, aprovechando que Paco Ayestarán, que la había puesto en práctica con Rafa Benítez en el Liverpool, volvió a formar parte de mi equipo de trabajo. Así tienes a los jugadores más controlados, tanto en el factor alimenticio como en el ánimo. Viene bien por varias razones", razona Quique Flores, que esta noche puede consumar la clasificación a dieciseisavos de la Liga Europa frente al Aris de Tesalónica. "Me gusta, tiene su gracia, porque cuida el estómago de los futbolistas y de paso refuerza las relaciones personales y el sentimiento de pertenencia a un grupo. Y si no tienes eso en un equipo...", argumenta Tiago. "Es obligatorio acudir, no puedes perdértelas y me parece bien, porque aparte que comes comentas las jugadas del partido, reflexionas y haces piña", le secunda Assunção. "El club ha hecho un esfuerzo, igual que con el tema de los contrastes de agua fría, de las bicicletas de spinning...", explica un alto cargo, que destaca que los jugadores no se sienten "forzados", sino "encantados" con la novedad: "Cenan de bufé, les lleva unos minutos, no como si tomaran un primero, un segundo y un postre. No creo que funcionase de la misma manera, y menos a esas horas tan tardías".

El club ha mandado a varios restaurantes una dieta específica para los futbolistas

"Así nos aseguramos que comen bien, porque cuanto antes recuperen los músculos, que necesitan vitaminas o lo que hayan perdido durante el partido de turno, pues mejor... También hemos dado una dieta específica a un grupo determinado de restaurantes a los que suelen ir los jugadores, para que cuando lleguen los camareros ya sepan lo que hay", explica Jordi García, uno de los preparadores físicos. "El objetivo es que la recuperación sea total en 24 horas. Para eso en el vestuario también hay sandwiches, nectarinas, uvas, plátanos... Y nada de alimentos elaborados con salsas o mayonesas sin controlar", contaba David Jiménez, el nutricionista del equipo, la pasada semana en el Congreso de las Ciencias de la Salud y del Deporte.

"Con las cenas pospartido hemos dado un salto adelante respecto a la temporada pasada. Lo ideal es que, 30-50 minutos después de cada encuentro, se rellenen los depósitos de hidratos de carbono de los jugadores, para evitar lesiones, etcétera", prosigue García, que a las órdenes de Walter Di Salvo institucionalizó las comidas en grupo del Real Madrid en Valdebebas. Una opción por el momento inviable en la ciudad deportiva de Majadahonda, que ni siquiera es propiedad del Atlético.

"Las instalaciones de Majadahonda son muy justas para las necesidades que tenemos, pero está aprovechado todo al milímetro", entiende José María Amorrortu, el responsable de la cantera del Atlético. En contrapartida, Amorrortu ve el lado positivo de las cosas: "A la espera de la ciudad deportiva de Alcorcón, las instalaciones de Majadahonda tienen una cualidad, que hay mucha cercanía en lo que se hace. Eso es bueno también; las necesidades te hacen superar las dificultades".

"Es verdad que la ciudad deportiva te limita, que como va a haber una nueva... Mientras tanto se han hecho pequeñas inversiones que dan su rendimiento. Eso del Barcelona o Madrid, de comer juntos, fue una de las primeras cosas que intentamos. Pero es un problema de infraestructura: necesitas un cocinero, una cocina, un mínimo de condiciones que actualmente no se dan. Por eso, como no se dan las circunstancias ni el espacio, nos adaptamos y se cena en el estadio", sentencia García. "Igual para celebrar el Año Nuevo les ponemos tarta", se ríe Quique Flores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de diciembre de 2010