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Reportaje:

A la manera de Saramago

'José y Pilar', película íntima sobre el escritor, abre el festival de Ronda

Dijo José Saramago que "todo puede ser dicho de otra manera". Claro está que en ese todo también cabía su propia vida, y contarla de un modo que acabara con las ideas preconcebidas fue el propósito que llevó al documentalista portugués Miguel Gonçalves a hacer una película sobre el Premio Nobel de Literatura fallecido hace cinco meses. "No entendía cómo una persona que escribía las cosas que escribía, con tanta sensibilidad, y que construía personajes de tanta humanidad podía tener la imagen de ser tan duro, tan inflexible", cuenta el director cinematográfico que se confiesa admirador de Saramago desde la adolescencia.

El fruto de este propósito, la película José y Pilar, se estrenó ayer en Ronda en la sesión inaugural de la primera edición del Festival Internacional de Cine Político. El documental se adentra en la intimidad de Saramago, en el proceso creativo, en la preparación de sus actos públicos, y en su relación con Pilar del Río, su esposa que fue también su compañera de trabajo y que, como refleja la película, su complicidad jugó un papel esencial en todos los ámbitos de la vida de Saramago. "Se llega a formar una sola identidad", dijo el realizador.

Pilar del Río, viuda, y el juez Garzón, amigo, resaltan su sentido del humor

'Unión Ibérica', título inicial, se descartó para evitar malinterpretaciones

"José no era una figura que se prestara a los medios de comunicación, pero en la película se ve que no perdió nunca su forma de ser ante la cámara", explicó el juez Baltasar Garzón, que presentó la película "en calidad de amigo y de lector y seguidor de Saramago", y que en palabras de Pilar del Río compartía con Saramago la cualidad de "persona honesta e insobornable". Garzón participó con Saramago en numerosos actos en favor de los derechos humanos y de los valores democráticos, especialmente en América Latina.

Garzón resaltó, dentro de la "delicadeza impresionante" que atribuye a la película, "lo conmovedor que resulta ver cómo Saramago se proyecta en sus últimas obras, su dedicación a la escritura y su amor y compenetración con Pilar".

José y Pilar es el primer largometraje con el que Miguel Gonçalves, de 32 años, salta a los circuitos comerciales. Hasta ahora ha cultivado esencialmente el género documental, y es autor de algunas cintas "de culto", según Pilar del Río. Pero para la película sobre Saramago, para romper las ideas preconcebidas y las aristas que sobre todo en Portugal envolvían la imagen del escritor, Gonçalves quiso "huir del documental al uso, y hacerla como si fuera una película de ficción, contar una historia, con su nudo y su desenlace", explica.

"Es la historia de un escritor que va a escribir un libro, y enferma durante este proceso, y cuenta todo lo que ocurre, todo lo que vive hasta que lo culmina", relata. El libro en cuestión es El viaje del Elefante, publicado en 2008. Se llegaron a rodar 240 horas durante cuatro años, principalmente en la casa de José y Pilar en Lanzarote, pero la cámara le siguió también en numerosos viajes por todo el mundo, y filmó la preparación de actos literarios y políticos. Gonçalves ha tardado año y medio en montar la película.

Saramago murió dos años después de que acabara el rodaje. Y eso añade a la película una nueva perspectiva al propósito inicial de su director. "Nunca antes de hacer la película podíamos pensar que fuera necesaria, pero ahora sabemos lo importante que es para desgracia de los amigos y de las personas que estábamos cerca, y afortunadamente para los espectadores van a poder asistir a un periodo precioso por su laboriosidad y por su intensidad, que fueron sus últimos años".

El valor del filme, para Pilar del Río es mostrar al Saramago auténtico y que no había varios distintos. "Va a mostrar al Saramago íntimo y humano. Era una persona que no tenía contradicciones, era tal como escribía, riguroso, austero, tenía un gran sentido del humor. Pero también era tímido y retraído, las reuniones sociales le molestaban y la timidez le hacía mostrarse como un ser lejano". También Garzón enfatizó que Saramago aunaba su compromiso y su rigurosidad con un acentuado sentido del humor "cáustico e irónico".

El título definitivo de la película se debe al propio Saramago. En principio se iba a nombrar Unión Ibérica, que, según el director, era una "metáfora" de la figura del escritor portugués afincado en Lanzarote, unido por amor y trabajo a una española y reconocido, entre otras distinciones, como Hijo Predilecto de Andalucía. Pero la polémica desatada en Portugal por unas declaraciones de Saramago sobre su deseo de que en un futuro España y Portugal estuvieran unidas en un estado federal aconsejó cambiar el título para evitar interpretaciones erróneas. Saramago sugirió el título definitivo, que al director ha acabado pareciéndole "mas honesto" porque "refleja mejor la realidad". "Todo el mundo conoce a esta pareja como José y Pilar". "Según el título soy aparentemente la mitad de la película, pero ya verán que es bastante menos", avisó Pilar del Río antes del estreno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de noviembre de 2010