Reportaje:

Y Betanzos conquistó Santo Domingo

República Dominicana reedita su primera geografía, escrita por un jesuita gallego

El que había nacido en un cuarto delantero de la "piel de toro" empezó su Geografía Dominicana describiendo como un "cuero de res mal desollado" la forma de la isla de Santo Domingo. Santiago de la Fuente (Betanzos, 1938), autor del primer libro de texto, y hoy todavía casi el único, con el que han podido estudiar su medio físico los alumnos de Secundaria en la República Dominicana, evita llamar a la isla como la bautizó Colón, La Española. Y en la primera página ya aprovecha para criticar el monopolio comercial que impuso España a sus colonias, causa de unas cuantas de las desgracias que lastraron el desarrollo de aquel territorio desde hace medio milenio. "Esto perjudicó la economía nacional notablemente", explica a los estudiantes en el libro. Pero lo peor vino cuando se dictó la relocalización de las poblaciones cuyos puertos burlaron el decreto español, porque esta trajo "la devastación y el abandono de la costa Norte y Occidental de la isla".

"La justicia social sin desarrollo reparte la pobreza, no la supera", defiende
De la Fuente "El calor y la humedad nunca fueron estímulo para el trabajo", explica a sus alumnos

Si a esto y otros avatares de la historia (como los propios gobernantes que se sucedieron y suceden) se suman "el calor y la humedad ambiental", que "nunca" fueron "precisamente un estímulo para el trabajo" entonces el resultado es la República Dominicana que, desde que pisó el país, en 1963, Santiago de la Fuente se empeña en cambiar. Ahora, el jesuita gallego nacionalizado dominicano, bastante enfermo, sobrevive asido a un andador bajo los cuidados de la otra docena de religiosos que forman la comunidad Manresa-Loyola de Santo Domingo.

Aún así, acaba de asistir a la publicación de un volumen en el que sus alumnos de la promoción del 73 han recopilado los artículos que escribió para Hoy y Listín Diario durante 20 años, criticando a todos los poderes (también a la Iglesia) que no han querido repartir la riqueza y mejorar la vida de los desheredados de la nación antillana. "A mi hermano nunca le van a poner una calle", da por descontado Vicente de la Fuente, primer alcalde democrático que tuvo Betanzos y hermano del jesuita, "a las autoridades no les gustan los espíritus críticos".

Y De la Fuente, desde que conoció el Caribe, aprovechó cualquier ocasión para meter el dedo en la yaga. También para "crear la infraestructura humana que requiere el desarrollo social y económico de todos", "ayudando a las nuevas generaciones a constituirse en agentes" de su propio futuro, entre otras cosas porque comprobó enseguida que "la justicia social sin desarrollo científico, técnico y económico distribuye la pobreza, pero no la supera".

"El buen educador no puede hacerse chivo loco ante lo que daña a la comunidad nacional, no puede perpetuar la ingenuidad que mantenga en el subdesarrollo a sus conciudadanos, allanando el camino a los avivatos". Cuando tenía 19 años, Santiago de la Fuente le anunció a sus padres que se iba a vivir para siempre a las Antillas, y poco tiempo después de marchar ya escribía con los giros de un caribeño de toda la vida, y defendía la República Dominicana como pocos nativos lo hacían. Ha pasado medio siglo y sigue siendo una obsesión, para este religioso, el rescatar el país del subdesarrollo y denunciar los abusos del poder.

Primero fue a Cuba como novicio, y el régimen lo expulsó. Así que probó suerte en Santo Domingo de Guzmán, y en el colegio jesuita el director le encomendó la asignatura de Geografía Dominicana para quinto de Bachillerato. Le aseguró que el libro de texto llegaría en unos días, pero nunca llegó. Al final, terminó liberándolo para que lo redactase él mismo, aunque por el medio se fue a estudiar Teología a Chicago y no lo logró hasta 1976. En la República Dominicana había poco material, así que consultó cada apartado con "cuatro o cinco expertos" y consiguió mapas y gráficos de universidades extranjeras y hasta del comando topográfico de la Armada de Estados Unidos. Después publicó muchos libros, pero esta "geografía para el desarrollo nacional", en dos versiones, para bachilleres y para universitarios, es de la que más orgulloso se siente. Ahora se está preparando una reedición, pero como en la isla las cosas, a pesar de su empeño y fuera de los resorts de Punta Cana, todavía no han mejorado mucho, la mayoría de los estudiantes seguirán sin poder acceder al libro de texto.

Entre 1979 y 1988, De la Fuente volvió a España. Mientras daba clase en el Santa María del Mar de A Coruña, el que siendo estudiante de Filosofía fue capaz de relacionar la descripción de las muertes en la Ilíada con el sepulcro betanceiro de Fernán Pérez de Andrade aprovechó para fundar el grupo Untia, del Seminario de Estudios Mariñáns, y "sentar las bases de la actual vida cultural de Betanzos". "El museo, la biblioteca... todo lo pusimos en marcha entre él y yo cuando fui alcalde, entre el 79 y el 83", recuerda nostálgico su hermano. "Formábamos un buen tándem".

Santiago de la Fuente García, en 2008, en el Colegio Manresa-Loyola de Santo Domingo.
Santiago de la Fuente García, en 2008, en el Colegio Manresa-Loyola de Santo Domingo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 19 de noviembre de 2010.

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