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No solo es una cuestión de confianza

En el momento actual, la crisis económica prosigue en los países desarrollados con un perfil de lenta recuperación. Incluso los pequeños indicios positivos en Estados Unidos y algunos países de la Unión Europea, como Alemania y Francia durante el primer semestre, se han visto ralentizados en el tercer trimestre del año. Los problemas del sector financiero que no terminan de resolverse a pesar de las ayudas de los Gobiernos y de las favorables condiciones monetarias de los bancos centrales mantienen una situación de escasez de crédito a las empresas que impide la recuperación de la actividad económica.

En España, con los datos oficiales de crecimiento del PIB del tercer trimestre a punto de publicarse (se difundirán el 17 de noviembre), los primeros avances del Instituto Nacional de Estadística (INE) y de la estimación del Banco de España señalan un estancamiento de la actividad (crecimiento cero) en el tercer trimestre del año respecto al trimestre anterior. Desde el punto de vista de la demanda destaca el escaso crecimiento del consumo y alguna aportación de la demanda externa más debido a un menor crecimiento de las importaciones que al crecimiento de las exportaciones. Desde la óptica de la oferta, el único crecimiento se debe a los sectores de servicios relacionados con el turismo, que también ha sido el sector en el que ha aumentado el empleo con contratos temporales. Es decir, el comportamiento de la actividad económica en el tercer trimestre, además de señalar un perfil de estancamiento, tiene un componente estacional que no permite ser muy optimista respecto a lo que puede ocurrir en el cuarto trimestre.

Los indicadores adelantados no permiten, hasta ahora, ser optimistas respecto al último trimestre del año

Ante esta situación, los analistas y los mercados especulan sobre cuál puede ser la tendencia en los próximos meses. No es mucha la información de la que se dispone sobre el pasado mes de octubre y entre los primeros indicadores están los indicadores de confianza, que además son considerados como indicadores adelantados que ayudan a predecir el comportamiento del PIB en los meses contiguos sobre la base del nivel de confianza de los empresarios y consumidores.

Uno de los indicadores de confianza más utilizados son los índices de gerentes de compra, conocidos por su término en inglés PMI (purchasing manager index), publicados por Markit Economics. Los índices se elaboran con encuestas a algunas empresas seleccionadas integrantes de los sectores de manufacturas, construcción, comercio y otros servicios. Las encuestas se refieren a variables de producción, carteras de pedidos, existencias y precios.

Los últimos indicadores PMI publicados se refieren al mes de octubre y en general, salvo algunas excepciones parciales, señalan desaceleración respecto a los meses del tercer trimestre. El PMI compuesto del Mundo mejoró en 1,2 puntos, alcanzando un nivel de 54,8 (el índice se considera expansivo a partir de 50).

Sin embargo, la zona euro, aunque el perfil de los indicadores es similar al del conjunto del mundo, se retrasa en uno o dos trimestres en la recuperación. El indicador alcanza su mínimo en el periodo marzo/abril de 2009, cambia la tendencia y comienza a tomar valores positivos (superiores a 50) en el tercer trimestre de ese año. Durante los dos primeros trimestres del ejercicio 2010 toma más fuerza con una mejora generalizada (excepto en Grecia), pero vuelve a retroceder en el tercer trimestre. En el mes de octubre mejora el PMI de manufacturas, pero retrocede el de servicios, indicando en conjunto una pérdida de ritmo de la ligera recuperación alcanzada en el primer semestre del año.

En España, al igual que en el conjunto de la zona euro, los indicadores PMI reflejaron una cierta mejoría de la confianza en las manufacturas (51,2) y un empeoramiento respecto a los servicios (46,5). Otros indicadores de confianza reflejan también el deterioro en el mes de octubre, como son el índice de sentimiento económico, el indicador de confianza del consumidor, el de confianza industrial, el de confianza en la construcción, el de confianza en los servicios y en el comercio minorista.

Respecto a los escasos indicadores con datos disponibles para el mes de octubre, la mayor parte refleja el deterioro de la actividad: matriculación de automóviles (-37,9%), matriculación de vehículos de carga (-4%), aumento del paro registrado (7,3%) y disminución de los afiliados a la Seguridad Social (-1,4%), aunque el consumo de energía eléctrica corregido de efectos estacionales aumenta en un 3%.

En conjunto, los indicadores adelantados no permiten, de momento, ser optimistas respecto a la evolución de la actividad económica en el último trimestre del año. Solo el efecto estadístico de comparación con un cuarto trimestre de 2009 muy bajo puede permitir la obtención de tasas menos negativas. La confianza de los agentes económicos (consumidores y empresarios) es condición indispensable y debería recuperarse para la salida de la crisis, pero mientras no se observen indicios suficientes de estabilidad en la política fiscal aplicada y en el sistema financiero con una mayor disponibilidad crediticia para las empresas, será muy difícil asistir al inicio de una verdadera recuperación.

Carmen Alcaide es analista y ex presidenta del INE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 14 de noviembre de 2010.

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