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Reportaje:TECNOLOGÍA

Imposible subtitular 'La noria'

Las televisiones españolas rotularon 63.469 horas en 2009, el 19% de las parrillas - Los sistemas de reconocimiento de voz pueden fallar en un 80%

Primero fueron las películas, después los reportajes enlatados y ahora el desafío es subtitular las emisiones en directo. ¿Cómo rotular el guirigay de La noria o la verborrea de ¿Dónde estás corazón? Para programas de este tipo, la tecnología no está preparada, pese a que la subtitulación de contenidos televisivos ha dado un paso de gigante. Alrededor de un millón de personas tienen algún tipo de deficiencia auditiva o visual y la ley española obliga a todos los operadores a emitir un determinado porcentaje de la parrilla con rótulos y a ofrecer un número de horas diarias en lengua de signos y audiodescripción.

Para agilizar los procesos de subtitulado, sobre todo en los programas en directo -como Los desayunos de TVE, España directo o 59 segundos-, TVE utiliza un sistema de reconocimiento de voz. Transmisiones en directo, desde el telediario a la misa, pasan por la máquina que identifica el habla. Hay deportes que, por la rapidez con la que se desarrolla el juego y la locuacidad de los comentaristas, son un auténtico infierno para los dobladores. De hecho, el baloncesto está excluido porque su ritmo brutal hace imposible la traducción simultánea.

Se trata de mejorar los programas para 'traducir' deportes y espacios en directo

TVE y TV-3 son las que más tiempo dedican a la audiodescripción

Esta misión recae "en personas con excelente vocalización que hablan a la máquina al tiempo que escuchan lo que se dice en un plató", explica José Díaz Argüelles, subdirector de Teletexto y Subtitulado de RTVE. El audio llega con un retardo de unos ocho segundos. "Eso es un mundo en televisión", admite. A veces, en debates especialmente acalorados, es necesario condensar. "Los coloquios son lo más difícil. Es lo más parecido a una traducción simultánea en la que una sola persona hace todas las voces".

TVE utiliza el mismo sistema que la televisión pública británica, la BBC. "No hay ninguno más rápido. Es cierto que hay un retardo, pero los sordos parten de cero y pueden seguir un programa. Es lo que diferencia entre programas accesibles y no accesibles", dice Díez Argüelles.

¿Hasta qué punto es fiable este sistema? Mercedes de Castro, coordinadora técnica del Centro Español de Subtitulado y Audiodescripción (CESyA), es escéptica. "La tecnología de reconocimiento de habla puede dar un error de entre el 15% y el 80%, si se trata de un programa con mucho ruido, como por ejemplo, un magacín. Si hay problemas de acústica, es una locura".

En 2009, las televisiones públicas y privadas estatales subtitularon 63.469 horas (el 19% de las parrillas), según un informe de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT). El infantil Clan TVE fue líder (98%) y RTVE el operador que ofrece más horas accesibles para los sordos: 16.196 en 2009. La CMT pone de relieve cómo algunas cadenas (La Sexta o TV-3) redujeron ese año casi a la mitad el número de horas respecto a 2008. El organismo regulador estableció el año pasado los criterios para contabilizar los tiempos y el CESyA, dependiente del Ministerio de Sanidad y Política Social y gestionado por la Universidad Carlos III, hace el seguimiento para comprobar que se cumplen las cuotas.

Elaborar una programación accesible para las personas con discapacidad es una obligación recogida en la ley audiovisual, que impone cuotas a los operadores (más severas a los públicos que a los privados). La norma da un margen de tres años. A finales de 2010, todos los canales deberán rotular un 25% de su parrilla y en 2013 las privadas llegarán al 75% y las públicas, al 90%. El número de horas traducidas a la lengua de signos o audiodescritas aumenta progresivamente. La legislación es también más exigente con las públicas: diez horas diarias en cada uno de los sistemas frente a dos de las privadas.

En 2009 solo dos televisiones habían puesto en marcha sistemas de audiodescripción: TVE y TV-3. La autonómica catalana sacó una considerable ventaja (451 horas frente a 78). Más frecuente fue la utilización de la lengua de signos, con un total de 762 horas. En este caso, el más activo fue el ente público andaluz, que acaparó un tercio de todo el tiempo.

Los retos de la tecnología

La tecnología tiene mucho que avanzar para hacer accesible la televisión. Por ejemplo, solo se puede emitir en lengua de signos en abierto. La TDT permitiría hacerlo en cerrado, pero eso implica mayor ancho de banda. "Es una señal de vídeo que acompaña al vídeo principal", explica Mercedes de Castro, coordinadora técnica del CESyA, consciente de que "hoy por hoy no hay ningún radiodifusor que quiera pagar ese precio y sustraer parte de su ancho de banda para dar una señal de lengua de signos".

Hay otro problema: el del receptor. Para estas emisiones desdobladas se precisan equipos que den dos señales de vídeo, una ellas insertada en una pequeña ventana. "Tecnológicamente es posible. Solo hace falta invertir. La industria trabaja en el entorno de la televisión híbrida, capaz de recibir por el aire la señal de vídeo de televisión y por ADSL otra señal, lanzada por el mismo radiodifusor", añade. De esta manera, un operador puede difundir en TDT sus progamas convencionales y distribuir la emisión desdoblada por Internet. En este caso también se necesitan receptores especiales, prácticamente inexistentes en el mercado. "Ahora solo se pueden dar emisiones en lengua de signos en abierto y eso es algo que perturba a los telespectadores".

La audiodescripción es más fácil. "Se proporciona en el modo llamado mezcla de emisión, como un canal de audio alternativo. Un documental o una serie se lanza con dos bandas sonoras: la comercial y otra en la que se inserta en los huecos del silencio lo que ocurre en la escena". Es un trabajo especializado y sofisticado que requiere elaborar un guión. Y también un gran presupuesto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de noviembre de 2010

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