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Reportaje:

La última locura de Bielsa

El seleccionador chileno deja su cargo tras dos horas de monólogo a modo de testamento

Llevaba casi dos horas de monólogo y espetó a sus interlocutores: "¿Cómo se hace para hablar dos horas y no contar estupideces rebatibles? A ver si consigo explicarme porque existe la posibilidad de que no vuelva a hablar. Así que tengan paciencia porque hay antecedentes de conferencias de prensa mías de cuatro horas". Pocos más excesivos que Marcelo Bielsa, el técnico argentino que condujo a Chile a los octavos de final del pasado Mundial.

Ahora Bielsa se va de Chile, por más que acabara de renovar su contrato renunciando a sabrosas ofertas. Argumenta para ello el cambio en la dirección del ente federativo que rige el fútbol del país, hasta ahora comandado por Harold Mayne-Nicholls, un dirigente bien posicionado en la FIFA, pero sin el apoyo mayoritario entre los clubes chilenos ante la irrupción de Jorge Segovia, un empresario madrileño propietario de la cadena de colegios y universidades San Estanislao de Kostka con 17.000 alumnos en 12 países, también dueño del Unión Española, al que ha levantado a base de cuantiosas aportaciones económicas. Segovia contaba con Bielsa, pero este no le tiene en estima. No le gustó cómo resolvió una disputa interna en el club tras apartar y reintegrar al plantel al delantero argentino Raúl Estévez. "Todo fue en menoscabo de la autoridad del entrenador. Yo no podría convivir con eso". Por eso saltó a la arena 24 horas antes de que el fútbol chileno eligiera entre Mayne-Nicholls y Segovia para dejar claro que con este no trabajaría. Todo apuntaba a que Segovia iba a ganar. Lo hizo y tendrá que buscar un seleccionador.

Pero más allá de las disputas federativas, Bielsa desgranó en su infinita comparecencia del jueves un testamento singular. Apuntó que le queda poco tiempo en el fútbol y que cada vez le cuesta más tomar decisiones, pero se declaró convencido de su determinación. "La labor de los entrenadores nos vuelve resentidos y amargos. Trabajamos mucho más para enojar a quienes nos atacan que para alegrar a quienes nos apoyan", sentenció. Y cargó contra los dirigentes que priman el negocio sobre los sentimientos. "Lo único insustituible son los hinchas, son distintos de los espectadores, tipos que miran y disfrutan o no según la belleza que les ofrecen. El hincha es otra cosa porque siente amor". Bielsa traza un deporte en manos de taimados gerentes que desprecian el afecto. "Quien no respeta los procesos democráticos es un fascista, el corazón del fútbol es de la gente y Segovia dice que ellos no votan".

Segovia, que consultó a Florentino Pérez antes de hacerse en 2008 con el control del Unión Española, litigó con su padre por el control de la empresa familiar y se cuenta que en una entrevista declaró ser aficionado del Real Madrid y el Barcelona. Licenciado en Historia del Arte y amante de la ópera, en enero asumirá el mando del fútbol chileno apoyado por los grandes equipos del país. Antes, el día 17, Bielsa se despedirá ante Uruguay. "Lo dijo Pellegrini y no es falsa modestia: no inventé el fútbol, seguirá sin mí".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de noviembre de 2010