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Entrevista:DAVID NAVARRO | Defensa y capitán del Valencia | LIGA DE CAMPEONES | Cuarta jornada

"El puñetazo a Burdisso me cambió"

David Navarro (Puerto de Sagunto, Valencia; 1980) se disculpa por llegar a la cita a las tres de la tarde, sin comer, tras una larga sesión de entrenamiento y masaje. Como capitán, el central quiere dar la cara ahora que llueven las críticas sobre el Valencia, desinflado en la Liga y urgido en la Champions a ganar hoy al Glasgow Rangers en Mestalla.

Pregunta. ¿A qué atribuye el abrupto bajón del equipo?

Respuesta. Desde dentro tampoco sabemos el porqué. Nos está costando más en casa. La ansiedad por ganar nos hace daño. El público es muy exigente y algunos jugadores notan esa presión. Creo que tienen que acostumbrarse a ella: somos un equipo grande y deben ser profesionales.

P. ¿Le pide algo a la afición?

"Me siento un jugador muy diferente, con la cabeza y las ideas claras, muy tranquilo"

"Cuando uno está agobiado, el mar es una medicina natural para el estrés"

R. Sí, que tenga mucha paciencia. Es un Valencia joven, nuevo y cuando nos atascamos es cuando más la necesitamos. Nos cuesta mucho cuando el rival se cierra: apenas creamos ocasiones ante el Mallorca y el Zaragoza. Y frente al Rangers viviremos un partido igual. Van a salir al contragolpe y debemos cortar esas salidas. Es un conjunto rocoso, con nueve detrás y Miller delante.

P. ¿A favor o en contra de las rotaciones?

R. A favor, siempre y cuando se hagan bien. No quiero decir que el míster no las haya hecho bien.

P. ¿Su mejor recuerdo como valencianista?

R. De pequeño, un partido que ganamos al Madrid. Le remontamos faltando 10 minutos con goles de Fernando y Roberto. Lo vi en mi casa con mi padre.

P. ¿En qué basa su liderazgo?

R. Es lo que siento. El sentimiento valencianista lo llevo desde niño. Este año me siento muy involucrado y responsable. Ser capitán no es solo llevar el brazalete, sino mucho más: dar la cara por tus compañeros y por el equipo en los momentos buenos y, sobre todo, en los malos.

P. ¿Y broncas como la que le pegó a Mathieu en Ibrox Park?

R. Es la tensión de la Champions. Teníamos un empate y había que mantenerlo como fuese.

P. Hay un punto de inflexión en su carrera: aquel puñetazo a Burdisso, entonces en el Inter, que dio la vuelta al mundo.

R. Fue el peor momento de mi carrera. Perdí los papeles tratando de defender a un compañero: estaban encima de Marchena y saqué el instinto defensor. Tenía que haber estado más frío y tranquilo, aunque a veces no lo puedes controlar. No quiero volver a recordarlo porque fue muy duro.

P. Pero le sirvió para enderezar su carrera.

R. Sí, cambió mi forma de pensar, de actuar. Forzó mi salida del Valencia y me vino muy bien porque era lo que necesitaba.

P. La UEFA le sancionó con seis meses de suspensión y el Valencia lo hizo con una multa de...

R. No, solo hubo sanción deportiva, no económica. Fue Quique Flores quien no quería que siguiera ese año con ellos.

P. ¿Qué le dio Gregorio Manzano en los dos años cedido en el Mallorca?

R. Me hizo ser un peso pesado en un vestuario, tener la responsabilidad de que la defensa dependiera de mí. Me da ese galón y yo me vengo arriba. Empiezo a crecer como futbolista hasta ser lo que soy como jugador y como persona. También soy padre de dos niñas y eso me hizo madurar.

P. Cuando vuelve al Valencia, ¿quién ha cambiado más?

R. Yo, por supuesto. Me siento un jugador muy diferente, con la cabeza y las ideas muy claras sobre lo que quiero, muy tranquilo.

P. Ahora, incluso presionado por los delanteros, saca el balón jugado...

R. Eso es la confianza, estar seguro de ti mismo y asentado. La agresividad la mantengo, pero la controlo. La tranquilidad para saber qué hacer en cada momento.

P. Entre sus aficiones, un día tuvo un accidente de caza...

R. Eso fue tirando al plato por no usar una protección. De tantos disparos, tuve un problema en un oído. Se le dio mucho bombo y me metieron muchísima caña porque decían que yo no podía estar disparando, pero un mes antes Canal 9 y el club hicieron un reportaje a Caneira [ex defensa luso del Valencia] matando patos en el marjal. ¡Una contradicción! ¿Qué pasa? ¡Soy el malo de la película siempre!

P. ¿Ya no pesca?

R. Sí, pesco todo lo que salga: atún, doradas, dentones... Desde el barco, con mi padre o mis amigos. Tengo el título de patrón de yate. Cuando uno está agobiado, el mar es una medicina muy natural para el estrés. Puerto de Sagunto es un pueblo con un puerto comercial y otro pesquero.

P. Para desconectar de una afición que pasa de la euforia a la depresión en cuestión de horas.

R. Es nuestro carácter. Cuando hacemos tres partidos buenos, somos los mejores. Y al tercer mal partido hay que cortar cabezas. Hay que ser realistas: el objetivo es meterse en la Champions. Nuestra Liga es quedar terceros.

P. También le gustan los toros.

R. Sí, els bous al carrer [toros en la calle]. Tengo amigos recortadores y me gustaría cortar la cuerda a algún toro embolado, pero es muy peligroso: hay que estar muy metido ahí en el ruedo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de noviembre de 2010