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Crónica:VALENCIA 1 - ZARAGOZA 1 | FÚTBOL | Novena jornada de Liga

Frágil Valencia

Incluso con uno menos en el tramo final, el Zaragoza saca un empate merecido de Mestalla

Con un jugador menos en el último cuarto de hora, el Zaragoza apenas sufrió en su portería e incluso se descolgó al ataque. El cuadro de Gay completó un encuentro muy serio, impropio de su situación en la cola. Favorecido por una versión fantasmal del Valencia, partido en dos, desnortado y sin fuelle para abatir siquiera al colista. El equipo de Emery se ha caído estrepitosamente desde que se fundiera en la segunda parte en el Camp Nou. Desde entonces y sin contar la Copa, sus tres últimos goles han sido uno de penalti frente al Mallorca y dos en propia puerta: Edu con el Rangers y Lanzaro con el Zaragoza. Parece un conjunto muy frágil mentalmente, incapaz de reaccionar cuando el rival le toma la delantera. Superado por la agresividad de su hinchada. Una mala tarde de sus hombres de las bandas le colocó al borde del precipicio.

Los de Emery parecen superados por la agresividad de su hinchada

Fue el inicio soñado por Gay: armado con cinco defensas, en la primera subida de uno de sus tres centrales a rematar un córner encontró el gol. No exactamente en el saque de esquina, sino a continuación. Lanzaro se vio solo ante Moyà porque la defensa local había tirado mal el fuera de juego: Miguel se durmió en la salida. Al italiano le dio tiempo a elegir el palo por el que quería marcar. El Zaragoza disfrutó de 10 minutos muy intensos en los que Lafita y Braulio dispusieron de sendos mano a mano con Moyà. Mestalla bramaba contra su equipo. Pero el meta alargó los pies para desviar ambos disparos.

El Valencia ya jugó acelerado toda la primera parte por la amenaza de bronca que se cernía sobre él. Especialmente cuando la pelota pasaba por Miguel y Mestalla estaba a punto de hacer aflorar sus bajos instintos. El lateral tuvo uno de esos días en las que no da pie con bola. El Zaragoza siguió acercándose a Moyà con cierta facilidad con transiciones cómodas desaprovechadas en el último momento. Y el Valencia actuó demasiado largo a pesar de los intentos de Banega y Topal por juntar al equipo. Los extremos apenas desbordaron y Mata tampoco consiguió enlazar con Aduriz. Al menos hasta que, desesperado, buscó colgar el balón al área desde el callejón del ocho, uno de esos centros a pie cambiado, con el efecto hacia dentro que tanto daño hacen a las defensas rivales. Como pudo comprobar Lanzaro, que peinó hacia atrás la pelota y marcó en propia puerta.

Gay quiso dar un paso adelante en el descanso. La entrada de Ander Herrera debería proporcionar más precisión en el último pase. Al principio, el Zaragoza dio un paso atrás. Topal y Banega se fueron apropiando del choque, pero seguía faltando fluidez por las alas. De ahí, que el cambio de Pablo por Joaquín estuviera cantado. El siguiente era el de Soldado por Vicente. Pero antes el Zaragoza perdió a Herrera al ser expulsado por una entrada por detrás a Mata. Cabría esperar una avalancha valencianista, pero casi sucedió lo contrario. El Zaragoza comenzó a respirar pegado a la bota de Jorge López, que lo movió con sabiduría desde la banda derecha. La última incorporación valencianista, la de Fernandes por Banega, tampoco aumentó la rapidez en la circulación. A los cinco minutos de entrar, el portugués ya parecía cansado. Y el Valencia lo fio todo a las acciones individuales de Joaquín, insuficientes ante la falta de colaboración de algunos de sus compañeros. En el Zaragoza todos cumplieron su parte. Y se llevaron un empate más que merecido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de octubre de 2010