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Reportaje:CINE

Un Quijote 3D en chino y con kung-fu

Terry Gilliam no tendrá dinero para rodarlo, pero el gigante asiático sí. En la primera cinta 3D del país, el Caballero de la Triste Figura es experto en artes marciales.

Terry Gilliam no tendrá dinero para rodarlo, pero el gigante asiático sí. En la primera cinta 3D del país, el Caballero de la Triste Figura es experto en artes marciales.

El ingenioso hidalgo Tangji Kede (pronunciado Tangchi Kete) ha cambiado las llanuras yermas de La Mancha por las frondosas montañas de Sichuan. A lomos de su fiel jamelgo, e influenciado por las historias de héroes de las artes marciales, el cuarto hijo del patriarca Tang se embarca en una batalla perdida contra las fuerzas del mal. No está solo. Lo acompaña el fiel escudero Sanqiu (Sanchiu) sobre su viejo asno. Juntos cabalgan por diferentes aldeas en su camino a Chang'an, donde Tangji espera ganarse el amor de su hermosa doncella, Cui Hua. Para llegar hasta ella tendrá que enfrentarse a villanos de la calaña de Xi Men, un gobernador feudal, y librarse de mendigos malvados y taoístas chismosos. Por supuesto, no falta la carga contra los molinos de viento.

"Su figura representa la justicia. Es una especie de Mao Zedong o Che Guevara"

En la era de la globalización hasta Cervantes se deslocaliza a China. Porque los chinos sí que tienen el dinero que le falta a Terry Gilliam para rodar El hombre que mató a Don Quijote. Y ya que apuesta por la vanguardia económica, el escritor también se apunta al último grito tecnológico, el cine en 3D. Este explosivo cóctel de celuloide, en el que caben paisajes propios de Avatar, lanzas y patadas, y prosa cervantina en caracteres indescifrables (la traducción original tiene nada menos que 870.000), se estrena este mes en el gigante asiático. Y lo hace con taquillazo asegurado.

No en vano, es la primera película china rodada en este formato, y el elenco de actores es un popurrí a la altura de los elementos chinos que salpican las andanzas del caballero: Karena Lam, una cantante de origen chino y nacionalidad canadiense que cuenta con el gancho rosa de estar a punto de ser madre, da vida a la Dulcinea china y se deja cortejar por el Quijote de ojos rasgados Tao Guo, muy alejado aquí de su papel en la controvertida So close to paradise, del director independiente, y censurado, Wang Xiaoshuai.

La cinta dirigida por Agan, a secas, hará las delicias de todos los públicos. No sucede lo mismo con la versión teatral de Meng Jinghui, uno de los directores más reputados del país, que también ha tomado las palabras del literato español para reflejar la pérdida de valores que vive la sociedad neocapitalista china. Una sociedad "en la que vendrían muy bien unos cuantos Quijotes", dice. No se corta a la hora de poner en boca del Caballero de la Triste Figura citas del primer ministro, Wen Jiabao, que hacen estallar al teatro en carcajadas.

Aunque las visiones de Jinghui y Agan resultan opuestas, ambos creadores reconocen que la locura de hace 400 años de El Quijote es universal y sigue vigente. "Es una figura que pertenece al mundo, no solo a España, y que representa la justicia", analiza Jinghui. "Es una especie de Mao Zedong o Che Guevara", apostilla.

A ninguno de estos dos personajes históricos se parece el de Tao Guo, más propio de un cómic, pero la película y la obra de teatro sí que tienen un nexo común. Ambas utilizan las nuevas tecnologías para mantener vivo el interés de una audiencia que no duda en conectarse al Facebook chino desde sus móviles en plena función. A pesar de que esta, que ha contado con el apoyo del Instituto Cervantes, apuesta por la sobriedad en escena, no le hace ascos a la inclusión de vanguardistas piezas audiovisuales de animación. China ha resucitado un Quijote preparado para triunfar en el siglo XXI.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de octubre de 2010