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La inflación mete presión a las pensiones y los salarios

El IPC escala tres décimas en septiembre, hasta el 2,1%

Dos años después de abandonar la simbólica barrera del 2%, los precios españoles vuelven a la senda considerada óptima por el Banco Central Europeo. El índice de precios al consumo (IPC) creció una décima el mes pasado, lo que sitúa la evolución anual en el 2,1%. La cifra, divulgada ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), supera levemente el avance inicial de este organismo y aleja a España un paso más de la temida deflación. Pese a todo, son los precios de la energía, menos indicativos de la inflación estructural, los que explican en mayor medida este repunte de septiembre, hasta el mayor nivel desde noviembre de 2008.

Con ese acelerón (en agosto la inflación se situó en el 1,8%), aumenta la presión sobre la negociación colectiva y el gasto en pensiones. El propio Gobierno cuenta con que la tasa de septiembre "no sufra grandes cambios en lo que resta de año", según señaló ayer el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa en una conferencia de prensa. Analistas privados, como Funcas, esperan que el IPC se sitúe en ese mismo 2,1% en noviembre, mes que sirve de referencia para el cálculo de las pensiones. Como las pensiones subieron solo un 1% en enero, será necesaria una paga compensatoria y, además, trasladar la subida a 2011, lo que puede aumentar en torno a 1.000 millones el gasto en pensiones previsto en el proyecto de Presupuestos. Es decir, la desviación de la inflación conllevará un aumento de gasto similar al que el Gobierno pretendía evitar al congelar las pensiones.

Además, con los precios por encima de lo que dictan las subidas salariales de referencia pactadas entre empresarios y sindicatos para 2010, tanto UGT como CC OO subrayaron ayer la importancia de incluir cláusulas de garantía salarial. La subida pactada en los convenios en lo que va de año es de un 1,31% (un 1,09% para los de nueva firma). En sentido contrario, la CEOE instó a "no tomar como referencia para la actualización de rentas y salarios el dato de noviembre o diciembre", al anticipar que puede superar lo previsto inicialmente.

La partida de carburantes es la que experimenta el mayor incremento interanual, casi un 14%, con un efecto arrastre sobre otros capítulos con gran repercusión en el IPC como los gastos de transporte o los de vivienda. Eso explica que la subida energética aporte dos de las tres décimas del avance interanual de precios respecto a agosto. Hace un año el barril de crudo brent, de referencia europea, cotizaba un 31% por debajo de los 85 dólares que alcanza actualmente.

También hay elementos más estructurales que inciden en esa mayor inflación. La recuperación del vestido y el calzado que se produce en septiembre tras los meses de rebajas ha resultado este año una décima superior a la del año pasado. En la misma línea, los descensos del verano se han revelado algo menos intensos que en 2009. Esta evolución abona la tesis de una recuperación del consumo, aunque a elevar los precios contribuye también la subida del IVA en julio.

Ambos elementos, la leve mejora económica y los incrementos fiscales, sitúan la inflación subyacente en el 1,1%, una décima más que en agosto y lejos ya de esos niveles próximos a cero -en algún caso, también por debajo- que se registraron hasta hace poco. Los datos del INE que eliminan el efecto del alza fiscal reflejan claramente la importancia de ese componente en la inflación. El IPC armonizado depurado de los cambios tributarios en agosto (el INE ofrece este indicador con un mes de retraso) subió un 0,7% anual frente al 1,8% registrado en el índice general.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de octubre de 2010