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Entrevista:GÉRARD MORTIER | Director artístico del Teatro Real

"Algunos me han llamado Napoleón"

Pregunta. Dada la expectación creada, ¿su llegada al Real equivale al Santo Advenimiento?

Respuesta. No. Mucha gente me conoce por mi trabajo en el teatro y en instituciones muy importantes, como el Festival de Salzburgo. Y es verdad que siempre lucho contra la rutina y que no me gustan los clichés.

P. Quiere poner a este teatro "como el Real Madrid en el fútbol". ¿Va de Mourinho?

R. No. Hablo del fútbol porque creo que un teatro es siempre un equipo. Los grandes teatros, Shakespeare, Molière, lo fueron.

P. ¿Quién es el Casillas de la ópera?

R. Yo soy el entrenador. Pero en la ópera no existe un Casillas. El portero debe parar lo que viene, y yo no quiero frenar nada, sino comunicar con el público.

P. Tiene fama de modernito y vanguardista. Nadie lo diría por su aspecto.

R. A mis casi 67 años no me siento un vanguardista. Pero me interesa lo que pasa en mi tiempo. No soy un revolucionario, pero estoy en contra de los reaccionarios.

P. No tendrá en el despacho esta cabeza de Beethoven porque piensa hacerse el sordo.

R. No. Beethoven era sordo, pero oía muchas cosas. Música interior.

P. Pondrá una ópera de Pilar Jurado sobre Internet y la revolución tecnológica. Si Verdi levantara la cabeza.

R. No sé lo que diría, ni me interesa. Verdi es un compositor de su tiempo, que está contra el Vaticano y la nobleza y con el pueblo. Si viviera ahora creo que sería un hombre de cine. Almodóvar es el Verdi del siglo XX. Su público es el mismo.

P. ¿El amor y la pasión hasta el desmayo ya no venden?

R. Para mí el canto es la expresión del alma. Y siempre aparece en la vida de un hombre en grandes momentos de la existencia, con las emociones.

P. ¿Usted qué tipo de personaje sería: El barbero de Sevilla, Otelo, el Alfredo de La Traviata?

R. No. Podría verme en una mujer, como Tatiana, que sufrió, pero no buscó el gran amor.

P. "Lou Reed es mucho más interesante que Pavarotti". ¿No se ha equivocado de género para trabajar?

R. Pavarotti era muy popular, pero mucha de la música que cantaba era muy vulgar, O sole mio, y esas cosas. Cuando Lou Reed canta me dice más sobre la vida, sobre mi existencia.

P. Se pelea con media humanidad: Pavarotti, Abbado, Carreras, el propio Domingo. ¿Toma algo para el carácter?

R. No [ríe]. Tomo solo productos homeopáticos. Estimo a Abbado, pero me gustan las personas con las que puedes hablar. No las que tienen posturas inamovibles.

P. ¿Por qué odia Turandot, si dicen que, en el trabajo, usted parece militar en el Nessun dorma?

R. No me gusta Puccini. Y yo trabajo porque duermo.

P. Le encanta que le consideren el "dinamitador del teatro moderno". ¿Enfant terrible, a sus años?

R. Enfant terrible es una expresión de Jean Cocteau, pero ¿qué significa? Me dicen que no acepto clichés, que todo lo cuestiono. Y es una realidad. Estudié con los jesuitas, y soy su típico discípulo.

P. ¿Y eso es bueno o malo?

R. No hablo de España. Los jesuitas en Flandes son algo distinto.

P. ¿Más protestantes?

R. Pues el más calvinista es el de El Escorial, Felipe II. Con los jesuitas he aprendido cosas increíbles, porque siempre son un poco revolucionarios.

P. Con las pretensiones que trae, y siendo de Gante, no se creerá Carlos V.

R. No. Algunos me han llamado Napoleón, aunque yo no me lo siento. Para mí las figuras son los filósofos, los músicos y los poetas.

P. ¿Era así ya de pequeño?

R. Quería ser político. A los 9 o 10 años, ministro, para tener coche con chófer. A los 15 o 16, director de orquesta. Me gusta el poder, pero con responsabilidad.

P. Impartió clases para entender la política europea a través de la ópera. ¿Berlusconi, Pagliacci; Zapatero, Cruda sorte, y Merkel, La donna é mobile?

R. Pagliacci es un papel muy doloroso, y no creo que a Berlusconi le duela nada; Zapatero está en una situación difícil, como todos. Si la derecha estuviera en el poder tendría los mismos problemas. Y Merkel para mí es Juana de Arco. Creo que de todos los políticos europeos es la que está más a la izquierda.

P. "Soy un hombre apasionado". ¿Mejor la pasión o el sexo?

R. La pasión, sin comparación. Es una fuerza enorme de la espiritualidad. Y no me gusta el sexismo de nuestro tiempo.

Perfil

Con casi 67 años, no tiene Internet, huye del móvil y toma sus decisiones andando: "Todos los filósofos piensan caminando". Dice que los paseos pensantes que se da hacia adelante y hacia atrás, habilidad que nos muestra en su despacho, le vienen de los jesuitas. Le gusta leer y comer con amigos, aborrece la televisión, aunque la ve para aprender español, y es gran frecuentador de restaurantes: en casa no pasa de las verduras al vapor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de septiembre de 2010

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