Mourinho centra a Ramos
El técnico da por superado su enfado con el defensa, que hoy vuelve al eje de la zaga
"No me gusta que los jugadores se compliquen la vida", dijo ayer José Mourinho. El destinatario del mensaje era Sergio Ramos, que en Anoeta la semana pasada provocó un ataque de nervios a su entrenador. El ataque acabó con una botella estrellada contra el banquillo rozando la cabeza de Rui Faria, el preparador físico. También dijo Mourinho, el día que le presentaron en el Bernabéu como nuevo técnico del Madrid, que no había seguido al Madrid de Pellegrini. Que no había visto ningún partido, que no había seguido las andaduras del equipo del chileno. Tampoco estuvo pendiente de Ramos. No lo contempló como un jugador prioritario. Para ocupar el lateral derecho pidió a Maicon. Pero a mediados de agosto, el técnico se encontró con la negativa del Inter a vender al brasileño por menos de 28 millones (lo máximo que quería pagar el Madrid eran 25). Tiró entonces de experiencia y se encomendó a su hombre de confianza, Ricardo Carvalho.
"Es un jugador 'top', con mentalidad 'top' y una aportación 'top", dice el portugués
Sergio Ramos, que el año pasado en Liga jugó 20 partidos de lateral y 13 de central y que disputó el Mundial en la banda, sigue en el carril derecho y, como hace un año, sigue siendo el central de emergencia. De central jugará esta noche, ante el Levante (20.00, C+Liga y GolTV). Le toca reemplazar al sancionado Pepe.
Ramos se agiganta cada vez que se mueve al medio de la defensa. En el costado, no es raro que pierda el sitio. Esto es lo que irritó a Mourinho en Anoeta. Primero, vio que Ramos se tiró tras un choque y dejó al equipo en inferioridad numérica -Mourinho le hizo saber que la falta no era para tanto pegándole un par de gritos- y luego perdió una pelota que, con el resultado de 1-2, propició una ocasión de gol, una más, para la Real Sociedad. De no ser por la mano de Casillas, la jugada habría acabado en gol. Era el minuto 39 de la segunda parte y Mourinho cogió una botella y la tiró contra el banquillo. "Quiero aclarar que esa botella era inofensiva. Era de plástico y estaba vacía. Rui Faria no es tonto y por eso no ha tenido miedo", comentó ayer en Valdebebas. "Me enfadé con Sergio como me enfado con todos los jugadores que en situaciones básicas se complican la vida", añadió el técnico. Ayer le restó importancia, pero en la rueda de prensa posterior al partido en Anoeta le envió uno de sus mensajes: "En defensa hemos estado bien: Marcelo, Pepe y Carvalho han hecho un gran trabajo". No citó al internacional español. ¿Le sigue viendo más seguro en el centro que en el lateral?, le preguntaron ayer a Mourinho. "Le sigo viendo como un jugador top, con mentalidad top y con una aportación top", contestó. Después del palo tocaba el elogio.
En realidad lo que más le preocupa a Mourinho es lanzar un mensaje. El técnico portugués sale a la sala de prensa con un discurso preparado. Le preguntan por algo en concreto y él primero contesta, y luego acaba hablando de lo que le da la gana. Es decir, de lo quiere que llegue, y claro, bien a la plantilla, bien a los medios o bien al presidente. De ahí que sus respuestas no duren menos de cinco minutos. Ayer le preguntaron cuántos puntos necesitaría el Barça para ganarle la Liga al Madrid. Mourinho siempre dice que no ve los partidos del Barça y que no opina por eso, porque no los ve (como el día de la falta de Ujfalusi a Messi). Sin embargo, ayer insinuó que estuvo atento al Barça-Sporting. "No sé cuántos puntos tendremos que hacer para ganarle la Liga al Barcelona, imagino que muchos. Sobre todo si los equipos que juegan contra ellos regalan los partidos y ponen al segundo equipo si ven que no pueden ganarle", comentó.
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