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Crónica:LIGA DE CAMPEONES | Primera jornada

Mourinho promete sudor

Ante la visita del Ajax, el técnico del Madrid dice que el reto es "pasar a octavos en este momento tan crítico"

Hace cuatro meses, José Mourinho alzó la Copa de Europa frente a la grada lateral este del Bernabéu, el lugar al que regresará esta noche con el uniforme del club local para sentarse en el banquillo. El hombre vuelve a echarse al río de la Champions, la competición que mejor se asocia a su caché de triunfador. La ganó con el Oporto en 2004 y con el Inter en 2010 y ayer declaró que su reto es convertirse en el primer entrenador que la conquista en tres clubes distintos. "El Madrid quiere tanto la décima como yo la tercera", dijo, antes de emitir un discurso marcado por precauciones, avisos para optimistas, y reparos. Porque para Mourinho el Madrid atraviesa un periodo de una fragilidad tal que, en su opinión, deberá agradecer la clasificación para octavos, ronda en la que ha caído en los últimos seis años. El primer obstáculo es el Ajax, equipo de larga tradición y presente tierno. Está repleto de jóvenes y se presenta con la baja de su goleador, Luis Suárez, por sanción.

"El Madrid sabe que es muy difícil conseguir la Champions", advirtió Mourinho, que cada vez que puede pone paños fríos sobre las ardientes expectativas de la hinchada y sobre los mensajes del presidente, Florentino Pérez, que el domingo se comprometió públicamente a lograr la décima. "Hay un grupo de seis, siete u ocho equipos que tienen capacidad para ganarla. Nosotros, a pesar de que estamos en una fase de construcción como equipo, si pasamos a octavos en este momento tan crítico seremos mucho más fuertes. Por eso nuestro reto es conseguir clasificarnos".

"Yo no tengo feelings", dijo el técnico, en referencia a sus sensaciones de éxito. "Yo creo en mi trabajo y, sobre todo, en mis jugadores. En este momento de crecimiento y construcción del equipo el objetivo es tener la capacidad suficiente para clasificarse. Una vez en el 2011, en octavos, después de seis meses de trabajo, estaremos mucho más preparados para la Champions. Ahora tenemos que conquistar puntos en un grupo difícil".

"Conquistar puntos" es la meta del Madrid, según su técnico, y esto no se corresponde exactamente con la conquista de los corazones de la hinchada, a juzgar por la impaciencia de los tribunos en el último partido de Liga. La gente pide puntos y buen juego. Lo pide inmediatamente. Y lo pide revolviéndose en los asientos, rumoreando y pitando los pases mal dados, la falta de fluidez, de ritmo. Ayer Mourinho abordó este asunto negando que en Chamartín exista un sentimiento de verdadera frustración, como, en su opinión, han reflejado los medios de comunicación. "La historia de los pitos es falsa", sentenció. "A mí que no me digan lo que es un estadio que pita y se manifiesta de forma negativa. En el Bernabéu hubo cuatro pitos durante diez segundos. Me da absolutamente igual. El que paga, que haga lo que quiera. Con los años que llevo en el fútbol, a mí no me sorprende nada y entiendo todo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de septiembre de 2010