Entrevista:TOMMASO PADOA SCHIOPPA | Ex ministro italiano de Economía

"Europa está siendo más sabia que EE UU"

No puede negarse la evidencia. La salida de la crisis está siendo más trabajosa y lenta de lo pronosticado, pero Europa parece haber cogido el buen camino. Cautas esperanzas flotan sobre el lago de Como, a unos cien kilómetros al norte de Milán, cerca de los confines con Suiza. Cada año, The European House-Ambrosetti reúne en la Villa d'Este de Cernobio a la flor y nata de los economistas, banqueros y expertos internacionales. El foro de la semana pasada dejó claro que las dos orillas del Atlántico están divididas más que nunca, con Obama que orquesta planes de estímulo a la economía y los ministros europeos que aprietan el cinturón y no sueltan ni un euro.

Entre las dos estrategias, Tommaso Padoa Schioppa (Belluno, 1940) prefiere la segunda. Ex ministro de Economía con el Gobierno de Romano Prodi y ex banquero central europeo, este economista italiano es uno de los padres espirituales del euro y de la Unión, tanto que hoy preside Notre Europe, la fundación creada por Jacques Delors en 1996 para investigar y pensar en la Europa unida. Su experiencia internacional le valió hace pocos meses el nombramiento de presidente de la Fundación IASC, un órgano internacional independiente que establece los criterios de contabilidad de las empresas y las reglas de transparencia con las que estas comunican sus datos al mercado. Como tal, acaba de volver de un viaje a China, durante el cual se entrevistó con el presidente del Banco Central. Desde principios de agosto es también consejero del Gobierno griego en cuestiones económicas, bancarias, fiscales y en la gestión de la macrodeuda pública de Atenas.

"Creo que EE UU ha emprendido una cura equivocada"
"Puede que las tensiones entre las economías ricas aumenten"
"Deberíamos cambiar de trabajo de manera fluida y menos traumática"
"La capacidad de exportación europea debe dirigirse a Asia"

Pregunta. La economía mundial tarda más de lo previsto en volver a crecer, y hay quien teme una segunda recesión. Justo ahora, Europa y EE UU toman caminos distintos.

Respuesta. Sin duda estamos encarando una fase de frenazo. Si esto va a desembocar en una segunda caída, lo descubriremos con el tiempo. No ayuda el hecho de que se haya desvanecido el profundo acuerdo internacional que acompañó la fase más aguda de la crisis. EE UU apuesta por estimular la demanda con instrumentos fiscales y monetarios. Europa busca el equilibrio de sus arcas públicas y no comparte la idea de que la prioridad sea volver a toda costa a crecer como antes de la crisis. Es una manera muy distinta de leer la realidad.

P. ¿Quién lo está haciendo mejor?

R. Creo que la Unión Europea está demostrando que es más sabia, más consciente de la exigencia de encontrar equilibrios duraderos a largo plazo. Ya no nos enfrentamos a la emergencia; hay que tomar caminos más reflexivos. Si la crisis explotó por un exceso de deudas y de liquidez, la cura inmediata para evitar el colapso de la producción era producir más deuda y emitir moneda. Pero al cabo de los años, esta no puede ser la única solución. Si no, volvemos a empezar.

P. Es decir: mejor crecer poco o nada, pero de forma sana.

R. Lo importante es crecer de forma sostenible. Debemos buscar una fórmula que no lleve a rupturas dramáticas como las que hemos visto a partir de 2007. El objetivo de la política económica no es volver a tomar el mismo sendero que nos ha llevado a la crisis global. Aquel camino no era sostenible. Es el momento de poner en orden las cuentas públicas. Y me parece que Europa es más consciente de ello que EE UU.

P. ¿Qué riegos comporta el hecho de que se haya esfumado la estrategia común entre las dos orillas del Atlántico?

R. Hay riesgos vinculados al hecho de que, como creo, EE UU haya emprendido una cura equivocada, y luego hay riesgos que derivan del hecho de haber abandonado una fórmula común. Los primeros preocupan porque en el mercado global necesitamos que todos los actores vuelvan a crecer de forma sostenible y segura, alejando los fantasmas de la quiebra de hace dos años.

P. ¿Y los segundos?

R. Creo posible que Washington presione a la Unión Europea para que esta modifique su estrategia. Puede ser que las tensiones entre las dos economías ricas aumenten y lleguen a causar tensiones comerciales, políticas y financieras. Una perspectiva bastante preocupante.

P. Entre los Gobiernos europeos que han puesto en marcha planes de austeridad, España tiene más que otros el problema de la destrucción de empleo. Si no se crece, ¿cómo se pueden crear puestos de trabajo?

R. Hay muchas formas para fomentar el empleo. Apoyar el mercado laboral con una política presupuestaria expansiva es solo una de las soluciones posibles. La más sencilla, inmediata y ficticia. Existen muchas fórmulas que no tienen incidencia negativa sobre el gasto público y que igualmente ayudan a crear empleos.

P. ¿Alguna sugerencia?

R. Hay que empezar reformando el mercado del trabajo hacia una mayor flexibilidad.

P. Hace unos días, el Fondo Monetario Internacional recomendó a Zapatero rebajar la protección de los contratos fijos para reducir la temporalidad en el empleo. ¿Está usted de acuerdo?

R. Creo que el FMI da en la diana. Las fuertes protecciones a unos condenan a otra buena parte de la población, la más precaria, a no tener defensa alguna. Vivimos en un mundo donde una persona no puede sentirse protegida solo si tiene un empleo estable. Por supuesto, son necesarias garantías sociales que ayuden en los momentos críticos de la flexibilidad. Pero la gente tiene que poder cambiar de trabajo de manera fluida y menos traumática.

P. Mientras Europa y EE UU encaran otro momento delicado, China vuela igual de alto que antes de la crisis. ¿Nos van a salvar los chinos?

R. Hay que mirar hacia Oriente. La capacidad de exportación de los países desarrollados tiene que dirigirse hacia los que están creciendo. Es una gran oportunidad de arrastre. China es un país inmenso que necesita muchísimas cosas y ahora tiene los recursos necesarios para hacerse con ellas. Su crecimiento actual es un proceso de salida de la pobreza. Por eso parece impetuoso e imparable. La gente allí se compra las cosas por primera vez: coches, zapatos, neveras... Hay que entender qué es lo que buscan, lo que compran.

P. Algunos en Europa parecen más asustados que emocionados ante la oportunidad.

R. Tomemos por ejemplo un sector como el textil. Las empresas más listas ya trabajan con China y para China. Otras siguen sintiéndose amenazadas por ella. Cuando hace unos años Italia obtuvo de la Comisión Europea unas restricciones a las importaciones desde Pekín, la mitad de los productores eran europeos. Para ellos, cualquier barrera con el Extremo Oriente era dañina. Otros estaban encantados porque les parecía una ventaja.

P. ¿Ganan los primeros?

R. Pues sí. Estoy convencido de que tienen razón los que saben vivir de forma competitiva en un mundo abierto. Los que quieren encerrarse creo que se equivocan y viven fuera de su tiempo.

Padoa-Schioppa durante una rueda de prensa del G7 en su etapa de ministro, en 2008.
Padoa-Schioppa durante una rueda de prensa del G7 en su etapa de ministro, en 2008.REUTERS

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 12 de septiembre de 2010.

Te puede interesar

Escaparate

Lo más visto en...

Top 50