Reportaje:

El polvorín de Barbate

22 incendios se han registrado en el campo de adiestramiento Sierra del Retín desde que la Armada lo abrió en 1982 - Las llamas han quemado 1.500 hectáreas

Raro es el verano en el que las llamas no saltan en el campo de adiestramiento de la Sierra del Retín, ubicado en Barbate y que ocupa casi el 40% de la superficie de este municipio gaditano. En estas instalaciones de 5.335 hectáreas se han registrado 22 incendios desde 1982, año en el que los terrenos pasaron a ser propiedad del Ministerio de Defensa. Este verano volvió a ocurrir. El 14 de agosto se desencadenó un incendio que quemó 45 hectáreas, la mayoría pastizales.

El informe que han elaborado los técnicos del Infoca apunta a que este siniestro pudo ser intencionado. Pero es la excepción. De los 22 incendios registrados en las tres últimas décadas 14 han sido provocados por accidentes durante maniobras militares. Y solo tres fueron intencionados como el del mes de agosto de este año.

14 de los siniestros se produjeron por accidentes durante las maniobras

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En total, las llamas han quemado 1.441,57 hectáreas en estos 22 siniestros. Según figura en los archivos del dispositivo Infoca, el fuego más grave se produjo el 4 de septiembre de 1982, cuando se quemaron 370 hectáreas, casi la mitad de superficie arbolada. El siguiente en importancia se registró en junio de 2005 y fue por una "negligencia" durante unas maniobras militares. Según señaló en su día Defensa, un mando uso de forma "negligente" munición trazadora durante unas maniobras. El militar fue arrestado al no estar permitido el uso de este tipo de balas en época de máximo riesgo. Este incendio fue especialmente dañino para la zona porque casi 250 de las 282,66 hectáreas que se quemaron eran de superficie arbolada, formada principalmente por alcornoques y acebuches.

El Ministerio de Defensa aprobó en junio de 1999 una directiva para prevenir los incendios en los campos de tiro que se aplica en las nueve instalaciones militares de este tipo que hay en Andalucía. Se prohibió realizar prácticas de tiro "con munición real" durante el verano. También se ordenó suspender estos ejercicios cuando las condiciones meteorológicas, en especial la intensidad del viento, puedan provocar que un incendio se propague rápidamente.

A pesar de esta directiva sobre prevención, desde su aprobación en 1999 los accidentes durante las maniobras de la Armada han desencadenado ocho fuegos que han quemado en total 463,82 hectáreas, la mitad de superficie arbolada.

Cuando un fuego se desencadena en un campo de este tipo los efectivos del Infoca no suelen acceder a la zona por el riesgo de accidentes con la munición sin detonar. El Ministerio de Defensa es también el que tiene las competencias sobre la prevención. Sin embargo, el Infoca destaca que existe un buen nivel de "colaboración" con las Fuerzas Armadas. Los militares del Retín reciben anualmente desde 1999 un curso de adiestramiento en el Centro de Defensa Forestal de Alcalá de los Gazules para aprender a manejar la maquinaria de extinción y la forma de actuar ante un incendio.

El último fuego, intencionado

El trabajo de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales del Infoca se parece bastante al de un detective. El primer informe de conclusiones que se ha elaborado sobre el último incendio registrado en el campo de adiestramiento de Sierra del Retín ya está rematado. Y la investigación apunta a que se trató de un "incendio intencionado".

Para llegar a esta conclusión los detectives del fuego siguieron un método de descarte. En el informe se detalla la existencia de "antecedentes de otros incendios anteriores producidos por maniobras militares". Sin embargo, esta línea de investigación se descartó por varios motivos. Los técnicos no encontraron en la zona "evidencias de hogueras o indicios de otras prácticas de acampada, supervivencia o adiestramiento militar". Tampoco localizaron "rodadas ni otras evidencias de prácticas de conducción con vehículos militares". En el informe se destaca la "inexistencia de material bélico, munición o artefactos sin explosionar en la zona", que en anteriores ocasiones sí desencadenó incendios en los campos de tiro. Por último, se señala que había una "presencia muy reducida de personal militar en el acuartelamiento en el momento de producirse el incendio", en concreto, sólo seis personas.

Cuando los técnicos descartaron que unas maniobras estuvieran tras el fuego del 14 de agosto intentaron buscar otras causas "accidentales e imprudentes". Y no había líneas eléctricas, ni basuras, ni "actividades recreativas". Tampoco se encontró "actividad corchera que pudiera generar un incendio" ni conflictos laborales en la plantilla que extrae este material en la zona.

Los operarios del Infoca tampoco detectaron la entrada de inmigrantes sin papeles en los días previos. Según se detalla en el informe, cuando estas personas llegan a la costa española suelen hacer hogueras para calentarse y secarse, aunque lo hacen durante el día para no ser localizados. Los técnicos no encontraron restos de hogueras ni ropas húmedas.

Para concluir que el siniestro fue intencionado los técnicos apuntaron que el momento de inicio se hizo coincidir con "las horas centrales del día". Además, el fuego comenzó junto a una vereda que permitía "una rápida huida de la zona, al tiempo que suficiente cobertura para no ser visto".

El informe del Infoca descarta la inexistencia de rencillas entre propietarios o intereses "urbanísticos". Y también rechaza que el fuego lo causaran narcotraficantes para distraer a las fuerzas de seguridad. Los técnicos concluyeron que la motivación está "aún por determinar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 12 de septiembre de 2010.

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