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Reportaje:MÚSICA

La belleza del instante

El director de orquesta y musicólogo Juan Bautista Otero rescata en primera grabación mundial las dos únicas cantatas escénicas de Vicente Martín y Soler localizadas hasta la fecha: La Dora festeggiante, de 1783, e Il sogno, de 1787

A las diez de la mañana los divos de la ópera suelen estar durmiendo. Dicen que la voz necesita reposo, que las cuerdas vocales no responden bien. A esa hora, la soprano coreana Sunhae Im, una de las voces predilectas de René Jacobs y William Christie, luce una sonrisa de oreja a oreja. Frente a los micrófonos, acaba de cantar, como un ángel, una de las arias más difíciles de Il sogno, una cantata del compositor valenciano Vicente Martín y Soler (Valencia, 1754-San Petersburgo, 1806), cuyos éxitos teatrales conquistaron Viena en tiempos de Mozart, y que vuelve a cobrar vida tras siglos de silencio. El artífice de su recuperación es el director de orquesta y musicólogo español Juan Bautista Otero. Tras la tercera toma, suena en los altavoces la voz del prestigioso ingeniero de sonido Jean-François Felter: "Ha estado muy bien, pero vamos a hacer otra sólo para revisar unos compases". Otero asiente y comienza a dirigir de nuevo la pieza. Asombra el aplomo de Im, su facilidad para la coloratura, la pureza vocal y la sensibilidad para dar a cada frase su justa expresividad. "Ahora sí, perfecto, muchas gracias", dice Felter.

"Hay que acabar con esa absurda comparación con Mozart, estamos ante un compositor que conviene redescubrir por sus propios méritos"

"La grabación de un disco es un proceso laborioso, una labor de encaje de bolillos, nada puede fallar, pero debe conservar la magia del instante, la belleza del momento, la inspiración del directo... y eso sólo se consigue trabajando sin perder energía y entusiasmo", explica Otero, cuya versión de la ópera Artaserse, del catalán Domènec Terradellas, publicada en 2009, ha cosechado galardones tan codiciados como el premio de la Academia Nacional del Disco Lírico de Francia y el de la revista británica Gramophone.

Anda enfrascado en otra sorpresa lírica, la primera grabación mundial de las dos únicas cantatas escénicas de Martín y Soler localizadas hasta la fecha, La Dora festeggiante (Turín, 1783), con poesía de Cesare Olivieri, e Il sogno (Viena, 1787), con libreto de Lorenzo Da Ponte, nuevo reto artístico que publica en su propio sello discográfico, que se llama igual que su propia orquesta de instrumentos de época, Real Compañía Ópera de Cámara (RCOC). El propio Otero e Isidro Olmo Castillo, productor de la grabación, son también los responsables de la primorosa edición de la partitura, que es el primer regalo que reciben los solistas para preparar la grabación.

"Nunca he visto un cuidado tan exquisito en la edición de la partitura y en el diálogo constante para recrear un personaje a partir de lo que está realmente escrito en la partitura, del carácter deseado por el compositor", explica la soprano italiana Raffaella Milanesi, que destaca también "el valor de las ornamentaciones escritas por Otero y su escrupuloso respeto estilístico".

Im y Milanesi forman, junto al tenor noruego Magnus Staveland, el trío de solistas vocales reunido para esta grabación, realizada el pasado mes de marzo en el Auditorio del Conservatorio Superior de Música del Liceu, moderna sala, de excelente acústica, situada en el corazón del barrio barcelonés del Raval. El doble disco, ya en el mercado, está dedicado al desaparecido Bernard Coutaz, fundador de Harmonia Mundi, que murió el pasado 26 de febrero, a los 87 años. Coutaz, un artesano del disco entendido como objeto artístico, siempre alabó la calidad y exquisita presentación de los discos que Otero edita contra viento y marea.

Cuidar el valor de las notas, la acentuación, el estilo en suma de Martín y Soler, un compositor que triunfó en Viena precisamente por su originalidad, por la frescura de su música, por la originalidad de sus ideas. En los últimos años se han recuperado óperas como Una cosa rara, L'arbore di Diana, Il burbero di buen cuore, La capricciosa corretta o Ifigenia in Aulide, llevado al disco por Otero en 2006 (K617). "Hay que acabar con esa absurda comparación con Mozart, porque estamos ante un compositor muy distinto al que conviene redescubrir por sus propios méritos, no por estar a la sombra de nadie", dice Otero. "Fue contratado en la corte de Viena por la originalidad de su música, que no tiene nada que ver con Mozart, por eso la manida comparación, además de injusta, no tiene sentido. Hay rasgos muy peculiares en el ritmo, el fraseo y la intención teatral que sólo se dan en Martín y Soler, por eso conviene redescubrirlo a partir de un trabajo de investigación serio, riguroso y sin prejuicios". "La Dora festeggiante constituye un testimonio excepcional de la transición de Martín y Soler hacia el dramma giocoso, género con el cual cosechó su mayor prestigio en toda Europa. Presenta de manera sintética una fusión de brillantes elementos de orquestación y exquisitez melódica propia de sus óperas serias alternada con la fragilidad y libertad musicales que caracterizarán sus geniales dramas giocosi".

Cuando un músico graba un disco persigue fijar en el tiempo un instante de belleza absoluta. Existe la emoción del directo, cierto, pero también la emoción de ese instante irrepetible que conserva el micrófono. Frente a la manipulación, tan evidente en no pocas grabaciones, el ingeniero de sonido recomienda como eficaz antídoto "la buena artesanía, las tomas completas de cada aria, dúo o conjunto, fruto de una minuciosa planificación y concentración". Para Felter, el secreto del éxito de una grabación es, como todo en la vida, cuestión de espíritu y actitud positiva. "No hay que hacer música bajo presión, ni obsesionarse con la perfección. Se necesita, claro, concentración, pero no demasiada, hay que dejar siempre espacio a la inspiración del momento. Tampoco conviene despreocuparse, porque entonces vienen los fallos. Hay que buscar el equilibrio justo", comenta el ingeniero de sonido. El productor Isidro Olmos también lo tiene claro. "Detrás de cada grabación hay más de un año de trabajo minucioso, y cuando se inician las sesiones de grabación, todo debe estar planificado al detalle. Sólo así se consigue el nivel de excelencia que todos buscamos", explica Olmo, muy satisfecho con la entusiasta respuesta de los jóvenes músicos formados en el departamento de música antigua de la Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC) que actúan con los primeros atriles y solistas habituales de la Real Compañía Ópera de Cámara. "Hacemos un mínimo de diez tomas de cada número de la partitura y lo verdaderamente difícil es escoger la mejor entre todas las buenas".

"Las repeticiones no son un problema porque siempre persiguen recrear y mejorar la idea, la interpretación, la expresión musical. Y ese empeño por conseguir la sonoridad ideal siempre resulta beneficioso en una grabación, comenta Im. "Me fascina el dominio estilístico de Otero, esa concienzuda labor de investigación previa, la edición sin mácula de la partitura o el hecho de escribir las ornamentaciones. Todo ello facilita mucho la labor del intérprete, te proporciona comodidad y seguridad". "Lo decepcionante", tercia Raffaella, "es la actitud contraria, el socorrido sistema de pegar y cortar diferentes secuencias que a veces se da en los estudios de grabación".

Il sogno & La Dora festeggiante. Cantatas escénicas completas. Vicent Martin i Soler (Valencia, 1754-Saint Petersbourg, 1806). 2 CD. Juan Bautista Otero, director. Sunhae Im, Raffaella Milanesi, Magnus Staveland. Orquesta RCOC Real Compañía Ópera de Cámara de Barcelona. RCOC Records-Barcelona / Harmonia Mundi. www.rcoc-orquesta.com.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de septiembre de 2010