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Reportaje:

Miniatura gallega para 'Miss Prusia'

El tallista pontevedrés Damián Valles restaura en Berlín la carroza de la reina Luisa - Una exposición conmemora el bicentenario de su muerte

En 2008, la Fundación Prusiana de Palacios y Parques de Berlín-Brandenburgo decidió acelerar los trabajos de recuperación de la antigua carroza de gala del penúltimo rey de Prusia, Federico Guillermo III, y su esposa, Louise von Mecklenburg-Strelitz (1776-1810), en el bicentenario de su muerte por infección pulmonar. Es el objeto central de la exposición Miss Preussen 2010, hasta finales de octubre en el palacio Paretz, cerca de Postdam, que recorre la historia de los reyes que capitularon ante Napoleón a través de sus posesiones.

En el equipo que dirige el maestro restaurador Thomas Kühn, el escultor Rudolf Böhm hizo los modelos de escayola a partir de fotografías antiguas, trabajadas con técnicas de medida digital. El ornamento se lo encargaron al tallista pontevedrés Damián Valles, que llegó a Berlín en 1991. "Quería tener experiencias en el extranjero, y los movimientos y cambios sociales que vinieron después de la caída del Muro me resultaron atractivos", dice. Había, además, mucho trabajo de reproducción del patrimonio. "Siendo joven, pude aprender rápidamente el idioma, y eso me permitió integrarme en la sociedad alemana". Berlinesa, admite con acento alemán, "un país aparte".

La carroza fue destruida en 1945 por los soldados soviéticos

Ahora quiere resucitar el 'art déco' con motivos gallegos

No tenía pensado dedicarse a esto, pero en los ochenta hizo el módulo de diseño y construcción del mueble en el "excelente" instituto de FP de A Xunqueira. "La vocación la descubrí justo después, en un curso de talla de madera del INEM". Primero trabajó en diferentes empresas dedicadas a la conservación del patrimonio, sobre todo edificios históricos, hasta que decidió especializarse en escultura en la Escuela Superior de Chemnitz (Sajonia). Tras fundar su propio taller, trabajó como restaurador en el artesonado de la Residencia Pacelli de Berlín, en miniaturas figurativas y naturales para muebles en el Palacio Babelsberg y en las figuras para el Jardín de Poseidón de la Exposición Internacional de Rostock.

El encargo actual quizá muestre cómo valoran en su país de adopción los trabajos de Valles, tanto en restauración como en alta artesanía. Medios y publicidad institucional glosan en Alemania a la "reina de corazones de principios del siglo XIX", como una Diana de Gales que fuese a negociar con Napoleón. No se apiadó el corso, pese al embarazo de la reina. La paz que firmaron Francia y Prusia en Tilsit (1807) significó la pérdida de todos los territorios polacos y al oeste del río Elba, además de pagar a los soldados franceses que ocupaban el reino. Luisa se exilió con su marido en San Petersburgo, volviendo a Berlín un año antes de su muerte. El duelo subsiguiente les sirve a los organizadores de Miss Preussen para aquilatar la elegía de Prusia, personificada en "una figura sin precedentes en la historia de la dinastía, ya que tenía virtudes como la modestia, la gracia y la bondad".

La carroza de la reina, construida en 1789 por los maestros August y Christian Ginzrot, había sido restaurada por última vez en 1902. Terminada la guerra fue destruida "casi por completo", relata Valles, "al parecer por soldados soviéticos". Las marcas simbólicas de aquella carroza, la más avanzada tecnológicamente de la época -seis metros de largo y cuatro y medio de altura, seis caballos y autogiro- llevan ahora la firma de Valles. Águilas, coronas, yelmos, escudos de armas y otros símbolos del poder prusiano, que él esculpe en la dura madera de nogal con técnicas y materiales de época. "Gubias, colas de pescado [gubias más ligeras de hierro recto] o máquinas de puntos [o pantógrafos, el compás de los tallistas]". Es el más menudo de sus encargos: "Los motivos florales que rodean la cabina de la carroza son asimétricos y minuciosos, muy difíciles, aunque quedan algunos originales como modelo". El trabajo en madera terminará en 2012 y quedará al natural -la carroza era dorada- para distinguir lo nuevo, como objeto de relieve de la exposición permanente del palacio Paretz.

Valles no se plantea volver a Galicia, al menos de momento. "Tengo dos hijas aquí, voy a ver a mis padres una o dos veces al año. Sí que me gustaría tener contactos que me permitan trabajar para mi país". Ideas tiene. La futurible exposición gallega de Valles sería de creación. "Me sirve para contrarrestar tanto esfuerzo en madera restaurada, que no deja de ser una copia". Ya trabaja relieves y murales de art déco, y ahora quiere resucitar el estilo popular de entreguerras con motivos gallegos. Paisajes y artesanía, sobre todo. "Una mezcla de Galicia tal y como la veo yo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de septiembre de 2010