Reportaje:

El declive de Sergio García

El golfista español no pasa el corte en el PGA y, a los 30 años, se replantea su futuro

No es la primera vez que le ocurre. Sergio García ha fallado muchas veces en el corte en los cuatro grandes torneos de la temporada. Pero cuando ayer abandonó el Whistling Straits de Kohler (Wisconsin, EE UU), con una tarjeta de 69 golpes para un total de 147 -tres sobre par- que le dejaban fuera de la PGA junto a Miguel Ángel Jiménez y Álvaro Quirós -Gonzalo Fernández-Castaño es el único español que sigue-, mostraba un inequívoco sentimiento de decepción. A sus 30 años, no encuentra el camino. Se siente abatido y comienza a replantearse su futuro.

No está en una buena temporada. Pero tampoco lo fue la del año pasado, en la que se quedó también fuera del corte en el último grande del año, el PGA. Comenzó 2009 manteniéndose todavía como número dos del mundo por detrás del intocable Tiger Woods, pero la falta de resultados le llevó a perder aquella posición hasta caer a la 50ª que ocupa ahora. Ni siquiera es ya el mejor español. Le superan Miguel Ángel Jiménez (36º) y Álvaro Quirós (42º). Y ni se siente bien consigo mismo ni mucho menos con su golf, aunque la jornada de ayer le dio un respiro: acabó con tres bajo par.

Empezó 2009 como número dos del mundo y se ha hundido hasta el puesto 50

Sus explosivas declaraciones de este mismo año cuando concluyó su participación en el Masters de Augusta en 45º lugar, a 26 golpes del campeón, Phil Mickelson, vuelven a adquirir vigencia. "No estoy jugando bien, lo paso mal en el campo", dijo entonces. "No me estoy divirtiendo con el golf y no sé encontrar la respuesta para resolver esta situación. Seguiré jugando todo el calendario, pero a final de año veré lo que hago". La cuestión es que García no gana un torneo desde 2008 y también data de aquel año su mejor resultado en un grande: fue segundo en el mismo torneo que hoy le ha hundido un poco más en su crisis.

Cuando en 2003, decidió cambiar el swing para dar regularidad a su juego, pareció que su carrera iba a dar el vuelco definitivo, que sería capaz de dar el gran salto para alcanzar las metas hacia las que siempre apuntó. Pero, por una u otra razón, se fue quedando en el camino. Su subcampeonato en el PGA en 1999, cuando tenía 19 años, actuó como una catapulta que le lanzó hacia el estrellato. Todo el mundo creía en él. Pero ahora, con 30 años, y con 48 grandes en su espalda, Sergio sigue inédito en las grandes citas. Estuvo muy cerca del éxito tres veces. Y en una de ellas, a un golpe del título. Fue en el British Open de 2007, donde afrontó un putt en el último hoyo para ganar el torneo. Pero la bola se negó a entrar y en el desempate cedió la corona al irlandés Harrington.

Fue una de las peores decepciones del de Castellón. Ahora su declive no parece tener freno. Este año ha disputado 15 torneos en los que solo ha fallado el corte en dos ocasiones. Pero sus resultados en los grandes no se corresponden a su calidad: 14º en el British, 22º en el Open de Estados Unidos, 45º en el Masters y ahora no pasa el corte en el PGA. Su mejor resultado del año fue el cuarto puesto que logró en el Accenture Match Play. Ni eso ni los 18 títulos que figuran en su palmarés bastan para un jugador de su nivel. Necesita reaccionar. Y tal vez encuentre un aliciente en la Ryder Cup -Escocia, 1 a 3 de octubre-, si acepta la invitación del capitán europeo, Colin Montgomerie. Tal vez allí pueda demostrar que sigue siendo un campeón.

Clasificación tras la segunda jornada. 1. M. Kuchar (EEUU), 136. 2. N. Watney (EEUU), 137...21. T. Woods (EEUU), 141.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 15 de agosto de 2010.

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