Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las sospechas de que Mubarak padece cáncer reabren el debate sobre su sucesión

La salud del presidente egipcio, Hosni Mubarak, ha vuelto a saltar a la palestra. El gobernante, de 82 años, fue sometido a una intervención quirúrgica en Alemania en marzo, según la versión oficial, para extirparle la vesícula biliar, aunque la teoría que impera en círculos diplomáticos es que el líder árabe padece un cáncer que podría forzar una salida de escena abrupta en los próximos 18 meses. El hecho es que el doctor Markus Büchler, experto en cirugía pancreática y "especialmente en cáncer de páncreas", según su currículo, fue el responsable de la intervención de Mubarak la pasada primavera.

La inquietud que suscita la salud del líder egipcio tiene fundamento. El principal aliado de EE UU en Oriente Próximo tiene aún un gran peso geopolítico y el presidente es una fuerza de estabilidad en la región. Mubarak nunca ha nombrado un vicepresidente y todas las fuentes consultadas coinciden en que el faraón no abandonará su trono, como él mismo ha asegurado, "mientras le quede una gota de aliento".

El presidente egipcio ha preparado el camino para su hijo menor, Gamal

Aún así, ha preparado el camino para su sucesión. Aprobó una ley que da al presidente del Parlamento los poderes durante 60 días, hasta la celebración de elecciones anticipadas, y establece que los candidatos deben haber formado parte de la dirección de un partido político durante un año. Esto favorece a su hijo menor, Gamal, alto cargo del Partido Nacional Democrático (PND). Pero también veta a candidatos independientes como Mohamed El Baradei, ex responsable del Organismo Internacional para la Energía Atómica, que encabeza una campaña para lograr cambios constitucionales.

Fuentes diplomáticas consideran la posibilidad de la perpetuación del régimen a través de uno de sus hombres fuertes: el ex ministro de Aviación Civil, Ahmed Shafik, u Omar Suleyman, jefe de la inteligencia egipcia y pieza clave en las negociaciones árabe-israelíes, por lo que suscita un respeto en la región que difícilmente tendría el joven Gamal Mubarak.

Hala Mustafa, analista del centro Al-Ahram de Investigación y Estudios Estratégicos, considera un "hecho natural" que "con algunas diferencias" el modelo actual se perpetúe. "Gamal Mubarak tomará el poder. Así se está preparando ya en el PND". Lo cree así a pesar del temor de algunos a que el cambio se encamine hacia el paradigma iraní, viendo la islamización del régimen, si los Hermanos Musulmanes, la segunda fuerza a pesar de estar ilegalizados, llegasen al poder. Una posibilidad que Mustafa descarta debido al férreo control del Gobierno.

Por otra parte, existe un deseo popular de seguir el modelo de Turquía: un Estado laico de mayoría musulmana que en lo económico y lo social se acerca cada vez más a los estándares occidentales. Mustafa disiente: "El futuro está en alguien que gobierne con mano regia como ha hecho Mubarak, con mayor apertura económica y un modelo más cercano al de Rusia que al de Irán, porque Turquía es un caso único".

Es difícil saber si la salud del rais, que lleva casi 30 años en el palacio de Heliópolis, es tan mala como la pintan o es más el deseo de algunos no ya de que el líder pase a mejor vida, sino de que salga de la suya el único gobernante que han conocido en la mayor parte de su existencia. Como señala Mona Adli, funcionaria cairota de 36 años: "El principal cambio sería, simplemente, poder elegir a alguien que no fuera Mubarak".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de agosto de 2010