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Entrevista:DANIEL MONZÓN | Director de 'Celda 211' | viene de primera página... los premios Goya

"Hasta me encuentran 'sex appeal"

Con bermudas y chanclas de esparto, al director de 'Celda 211', el mayor éxito cinematográfico del año en España no le gusta demasiado volar.

- El domingo 14 de febrero, Celda 211 fue la gran vencedora de la gala de los Goya. Ocho premios, entre ellos película y director.

"Hola Carmen", "hola Daniel, buenos días". En el pueblo de Valencia donde vive desde que hace tres años nació su hija Sofía, Daniel Monzón es un vecino más, ilustre y conocido, pero vecino. Con bermudas y chanclas de esparto, al director de Celda 211, el mayor éxito cinematográfico del año en España -ocho premios Goya, entre ellos mejor película, director, guión adaptado y actor protagonista; 13 millones de euros recaudados y más de dos millones de espectadores- no le gusta demasiado volar. Prefiere sin duda pisar firme la tierra. Ahora más que nunca. De repente parece que todo el mundo le quiere más, que todos están dispuestos a abrirle la puerta y a escuchar, que le llueven propuestas de todo tipo. "De pronto hasta me encuentran sex appeal. Llegué a tener un poco de miedo porque parecía que cualquier propuesta que imaginara, aunque fuera una locura, había gente dispuesta a producirla. Me dio miedo. No puedes guiarte ni por caprichos ni por locuras. Tienes que ser más crítico que nadie y que nunca. Afortunadamente, estoy rodeado de gente humanamente preciosa, unos compañeros de viaje excelentes. Y tengo a mi lado a mi mujer, una persona maravillosa con una gran sabiduría emocional; y a mi hija, que es la que de verdad me agarra al suelo".

"Hay que guiarse por la intuición. Es lo que te mantiene fresco de verdad"

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Las ofertas vienen de todos los frentes. También de Hollywood. No ha tenido más remedio que contratar un agente. "Ya le avisé de que yo quería seguir viviendo en mi casa y haciendo mis cosas. Lo tengo que tener muy claro para aceptar algo en Hollywood. Me ofrecieron dirigir Furia de titanes 2 y un remake de El fugitivo". Daniel Monzón ríe a carcajadas. Es un tipo que habla mucho y ríe mucho, casi a la par. "Cuando piensas que un tipo tan inteligente y valiente como JeanPierre Jeunet, avalado por un talento enorme y unos éxitos muy grandes, va a Estados Unidos a hacer nada menos que Alien: Resurrection y sale echando pestes, porque no consigue hacer lo que él pretende, porque asegura que ha sido un infierno... O el propio Guillermo del Toro con Mimic, que casi acaba con él. Si estos cineastas con estos nombres y ese talento y fuerza llegan allí y los mastican y trituran, ¡qué no harían conmigo!".

El éxito de Celda 211 comenzó exactamente hace un año, cuando Monzón se encontraba, como ahora, de vacaciones en Menorca. Hasta allí le llegaron los ecos de las emociones que despertaron los primeros pases del filme entre los actores y la gente del equipo. "Si uno está orgulloso de lo que ha hecho y la gente que ha intervenido en la película también lo está, para mí eso ya es el éxito, independientemente de lo que venga después". Y lo que vino después fue la bomba. Festival de Venecia, Toronto, España y el mundo entero.

Se pasea entre los columpios del parque que tan bien conoce, buscando la emoción de la niñez. Él, que antes de dirigir fue crítico de cine e intelectualizó muchas de las películas que analizaba, busca alejarse cada vez más del terreno intelectual del cine y centrarse en la emoción. Por eso para Celda 211 dirigió sus pasos hacia una cárcel real. Para recrear allí, entre esos muros testigos de tanto dolor, el drama duro y seco de Malamadre (Luis Tosar) y sus colegas. "Uno se tiene que dejar guiar por la intuición, que es lo que te mantiene fresco de verdad, y todo eso está conectado al mundo infantil. Ese espíritu de mirar algo y que parezca nuevo".

¿Y ahora qué? "A la búsqueda de lo más básico. A preguntarme una y otra vez qué es lo que a mí me gusta del cine, qué es lo que me ha empujado a dedicarme a esto, dónde encuentro el placer. Y ahí me dirijo, olvidando todo lo demás, el éxito y las angustias. A contar las historias que a mí me gustan como espectador. A guiarte por tu gusto personal y de nuevo tu intuición. Sin traicionarte, sin ir nunca en contra de tu propio gusto. Cuando yo veo algo que me gusta como espectador lo doy por válido".

Y lo próximo no es ningún capricho ni ninguna locura. Tampoco ningún espectacular encargo. Es un proyecto en el que ya pensó con el guionista Jorge Guerricaechevarría mientras escribían Celda 211. Es una comedia negra que rodará en inglés con actores anglosajones. Una comedia ligera, trepidante y mordaz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de julio de 2010