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Reportaje:

Un censo de medusas

Los científicos proponen estudiar la proliferación de estos organismos pelágicos en el litoral durante los últimos años

Ha llegado el momento de superar opiniones subjetivas de uno y otro signo y averiguar con datos científicos en la mano qué es lo que está sucediendo en el mar. Ése es el objetivo de los investigadores del instituto Ramón Margalef de la Universidad de Alicante (UA) y del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona, que desarrollarán en los próximos 60 meses un programa pionero con el apoyo de la Unión Europea para establecer el alcance real del incremento de medusas en el litoral durante los últimos años y constatar si se están produciendo proliferaciones masivas de esta especie.

Lo harán con la intención de superar polémicas como la originada esta semana en Dénia, donde el Ayuntamiento mostró su malestar después de que la UA anunciara frente a las costas la presencia en los últimos tiempos de la cubomedusa, una especie típica de las aguas tropicales y extraña en el Mediterráneo cuya picadura es "peligrosa y dolorosa". El concejal de Turismo, Toni Sentí, exigió a la UA responsabilidades por filtrar una información "malintencionada", aclaró que este verano no hay bancos de medusas en Dénia y mostró su temor a que este tipo de aseveraciones ahuyente a los turistas en plena crisis económica.

La Universidad de Alicante inicia una investigación

Los análisis se harán a bordo de buques de Baleària

Fuentes de la institución universitaria han rectificado para admitir que en realidad se trataba de un estudio de 2008 y que el problema ahora en Dénia no es preocupante. Los científicos quieren en realidad llevar su investigación más lejos. Se proponen establecer censos de medusas en el triángulo formado por la Comunidad Valenciana, Baleares y Cataluña. Para ello realizarán avistamientos a bordo de los transbordadores de Baleària que enlazan los litorales de esas tres comunidades autónomas para contabilizar ejemplares en alta mar. Este sistema no se había utilizado en España, aunque sí en Irlanda, con óptimos resultados.

Las sucesivas campañas de muestreo desde los buques aportarán información real sobre el aparente aumento de medusas en las playas y permitirán contrastar esos datos con variables oceanográficas como la temperatura y la salinidad del agua, "más allá de la percepción subjetiva que se tiene ahora del problema", señaló el profesor de la UA, César Bordehore.

El problema puede ser grave. Estos organismos gelatinosos, entre los que también se incluyen los ctenóforos, son capaces de originar fuertes alteraciones en las redes tróficas marinas, como ya ha sucedido anteriormente en el Mar Caspio o en el Mar Negro, donde han mermado las poblaciones de sardinas y anchoas. "Queremos saber qué está pasando en el mar y qué cambios medioambientales han originado esta situación" añadió Bordehore.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de julio de 2010