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No hay futuro energético sostenible sin el gas

El reciente 'Pacto de Estado' anunciado por sorpresa hace unos días por el Gobierno y el principal partido de la oposición parece haber dado un nuevo impulso a los pasos que se están llevando a cabo para la elaboración de una política energética de futuro para nuestro país. Finalmente, ha llegado la hora de que los decisores definan el nuevo modelo que regirá un sector tan importante y de tanto peso estratégico para la economía nacional como el energético, especialmente necesario en el contexto de dificultades económicas en el que nos movemos en la actualidad. Mejorar la estabilidad de este sector tendrá sin duda efectos positivos e inmediatos para los datos españoles.

Desde la Asociación Española del Gas, Sedigas, vemos con optimismo los elementos presentados para el acuerdo sobre la política energética. Creemos que es muy importante que las dos fuerzas políticas más importantes de este país tengan la intención de hablar y acordar las líneas principales sobre un tema que, como el energético, es de vital importancia para el país.

Defendemos un modelo equilibrado donde todas las energías tengan cabida Basado en la competitividad, la eficiencia, la seguridad de suministro, la tecnología y el respeto al medioambiente

Coincidimos con el documento inicial facilitado en que esta política debe estar orientada a garantizar la seguridad del suministro, la eficiencia económica y el respeto al medioambiente. Observamos además, con gran satisfacción, que dentro de los siete acuerdos propuestos para el desarrollo del mix energético a 2020 se incluye definir un plan de ciclos combinados en el que a su función de seguridad del suministro se una el papel de back-up del sistema eléctrico ante el aumento del peso de las renovables en el país.

Nada más acertado. Nuestro sector ha transmitido siempre una postura conciliadora sobre la composición del nuevo mix energético. Una posición que defiende un modelo energético equilibrado donde todas las energías tengan cabida, basándose en su competitividad, eficiencia, seguridad de suministro, madurez tecnológica y respeto con el medioambiente, y que, como no puede ser de otra manera, incluya y reconozca el aporte del gas natural.

Para resaltar el determinante papel que debe desempeñar el gas en el futuro energético de España, hemos de comenzar resaltando primero el papel que ha desempeñado y que desempeña hoy.

El gas natural es la fuente en la que se ha basado el crecimiento del sector energético en la última década. La versatilidad de usos del gas, su competitividad frente a otros combustibles, su reducido impacto ambiental y la seguridad de su aprovisionamiento son características que han hecho del gas un elemento fundamental de nuestro mix energético. Es digno de mención que a principios de esta década, España afrontaba tal falta de capacidad de generación eléctrica que bordeó el abismo del desabastecimiento. Llegaron a tiempo las millonarias inversiones en ciclos combinados y las infraestructuras gasistas asociadas, plantas de regasificación, gaseoductos, contratos de gas natural licuado (GNL) y, gracias a esas inversiones, se superó esta situación sin mayor contratiempo.

Sin embargo, al mismo tiempo que se evitó el desabastecimiento, se pusieron las bases para el desarrollo de un sector al que se auguraba un futuro brillante: las energías renovables.

En la búsqueda de una estructura baja en carbono y el cumplimiento de los compromisos europeos en esta materia se generó en esos años un rápido incremento del uso de las renovables. Sin embargo, estas energías, por su indisponibilidad en función de las variaciones meteorológicas, precisan del soporte de una capacidad adicional equivalente a la capacidad instalada. El gas natural fue señalado entonces como la mejor alternativa para este fin, por su flexibilidad operativa, eficiencia, coste de inversión y menor emisión de CO2 entre las energías de origen fósil. Por eso es tan importante que se considere y reconozca en el pacto de Estado el papel del gas natural como un actor principal en el propio desarrollo de las renovables y en el cumplimiento de los objetivos del Paquete Verde, así como en la confianza que entrega a todo el sistema.

Hoy estamos convencidos de que la capacidad de la industria del gas natural para solventar los retos actuales de la política energética será determinante para la evolución futura de todo el sector.

Un estudio elaborado recientemente por la consultora especializada Mercados EMI, titulado La industria del gas: una garantía actual y de futuro, analiza la importancia del gas natural en relación con la configuración del nuevo modelo por parte del Gobierno. Entre las bondades del sector gasista destacan tres características que coinciden plenamente con los tres objetivos prioritarios de la Unión Europea para la política energética.

En el primer objetivo, incrementar la intensidad energética, la tecnología de los ciclos combinados presenta un rendimiento de hasta un 54%.

En el segundo objetivo, la sostenibilidad medioambiental, el gas es el combustible fósil más respetuoso con el medioambiente, además del mencionado papel como tecnología de back-up de las energías renovables.

Sobre el último gran objetivo, la garantía de seguridad en el suministro energético, aun cuando el gas no es una fuente de energía autóctona, podemos decir con total tranquilidad que tiene el suministro asegurado. Un sistema de entrada de gas basado en GNL y gasoducto, así como la diversificación de los orígenes -hasta once países diferentes-, hace que la seguridad de suministro de gas en España esté garantizada.

Por último, no puedo dejar de resaltar el peso específico tan importante que posee el gas natural dentro de la economía española y, por tanto, el papel clave que creemos debe jugar en el futuro. A la hora de dar datos, hemos venido usando como fuente el estudio elaborado por los analistas de Mercados EMI. Este revela la magnitud del sector gasista como importante generador de empleo. Así, el empleo cuantificable asociado a la industria del gas en España en 2009 superó las 52.700 personas, sin incluir los miles de empleos de instaladores de gas que genera el sector, alcanzando así más de 90.000 trabajadores.

Además, el estudio señala que la actividad económica del sector gasista generó un impacto económico total de 8.565 millones de euros en 2008. Esta cifra da idea de la importancia de la industria del gas para el desarrollo económico de España y su capacidad para contribuir a que el país salga de la crisis actual.

A su vez, este sector produjo un valor agregado (entendido como la riqueza creada al interior del sector) de 6.373 millones de euros, frente a otros sectores como las energías renovables (4.805 millones de euros) o la industria textil y de la confección (4.780 millones de euros).

Asimismo, el documento pone de manifiesto el volumen de inversión en infraestructuras de la industria gasista, que en 2009 alcanzó los 1.450 millones de euros, con un acumulado en la última década de 10.800 millones de euros solo en la rama principal de la industria.

Antoni Peris es presidente de la Asociación Española del Gas, Sedigas.

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