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Los Crebinsky agitan Ortigueira

Empieza el festival de folk con el estreno de una película rodada en Ortegal

Son actores. O músicos. O ambas cosas. Los Crebinsky desbarataron ayer Ortigueira en el arranque más cinéfilo de este festival folk. Ataviados con uniformes soviéticos, ocho músicos y una vaca de Espasante, revolucionaron la villa desfilando por las calles al ritmo frenético que marcaban sus acordeones y violines.

La Banda Crebinsky, con el componente bovino incluido, protagonizó su particular "alfombra roja" para presentar la película a la que han puesto banda sonora. Es parte de la programación del XXVI Festival Internacional de Ortigueira (del 8 al 11 de julio), que arrancó ayer a media tarde fundiendo música y cine, con el estreno de Universo Crebinsky en el Teatro de la Beneficencia.

El director seleccionó a actores berlineses a través de Youtube

Tosar es un capitán en guerra que busca una playa para desembarcar

Es la nueva dimensión de un festival gratuito y multitudinario que gira en torno a la música de raíz, pero que ha sabido reinventarse redondeando los conciertos con talleres, exposiciones, artesanía y, este año, por primera vez, con cine. Crebinsky es la delirante propuesta de Enrique Otero y Miguel de Lira para la gran pantalla, con una película cien por cien gallega y rodada entre Ortigueira, Mañón, Santiago y Portomarín.

El argumento no tiene desperdicio. Cuenta la absurda y entrañable historia de dos hermanos, Mijaíl (Sergio Zearreta) y Feodor (Miguel de Lira), de padre ruso y madre gallega, que son arrastrados por las lluvias torrenciales hasta un lugar remoto de la costa. Con ellos, su vaca Muchka, Mucha en la versión galaica.

Los hermanos crecen al pie de un faro y sobreviven apañando las crebas, los restos que el mar arrastra hasta la playa. De ahí, su apellido: Crebinsky, rusificando el oficio. Un buen día, Muchka-Mucha se esfuma, y ambos emprenden un viaje hacia "el interior geográfico y espiritual". "Sin saber a dónde van, acaban por encontrar el lugar del que vienen", resume el director, Enrique Otero. Toda una road movie detrás de una vaca, con la II Guerra Mundial y el nazismo como telón de fondo, entre lo trágico y lo cómico.

La idea, explica Otero, surgió en 2002 a partir de una historia que se cuenta en Arou, cerca de Camariñas. Los vecinos se toparon con sus propias crebas en la orilla. Eran botes de líquido blanco que arrastraron hasta su casa para acabar pintando las paredes con leche condensada, importunados por las moscas. Otero y De Lira, que firman el guión a medias, sumaron 200.000 pesetas para filmar un corto inspirado en aquel relato que siempre llamó su atención. Lo titularon Os Crebinsky y recuperaron la inversión en el primer festival que ganó. "Es un tanto de-lirante, porque se metió Miguel (De Lira) por medio", bromea el director, con un juego de palabras.

Contemplaron hacer una serie siguiendo las peripecias de Mijaíl y Feodor, pero se animaron con un largometraje. La lonja de Espasante (Ortigueira) les sirvió de plató y construyeron un faro de siete metros sobre los acantilados de Loiba. Removieron cielo y tierra buscando financiación y acabaron por embarcar a sus amigos y asociar productoras: Control Z (Otero), Chévere Visión (De Lira) y Zircocine, de Luis Tosar y Farruco Castromán. Además, apunta Otero, Rosalía Mera, ex mujer de Amancio Ortega, también les echó un cabo "con el 10%".

De un presupuesto de 1,3 millones salió Crebinsky, una película de 90 minutos con diálogos en cinco idiomas (gallego, castellano, inglés, alemán y ruso) por la que desfilan Yolanda Muíños, Celso Bugallo y Tosar, que se desmarca en inglés, metido en la piel del Capitán Anderson, un desafortunado mando del ejército americano que busca en Galicia la playa ideal para el desembarco de Normandía. "El comando alemán lo interpretan dos actores berlineses a los que hice el casting por Youtube" ríe el director. Nuevos tiempos, nuevas soluciones. Por lo pronto, la película concursará en el festival PIFF (Corea del Sur), la puerta asiática del cine europeo.

Otero, que se confiesa coruñés de nacimiento y ortegano de corazón, quiso recompensar el esfuerzo de los vecinos como extras durante el rodaje guardándose el estreno de Crebinsky hasta el Festival de Ortigueira. El primer pase entre aplausos fue ayer por la tarde, con el concierto de la Banda Crebinsky tras los títulos de crédito en la plaza Isabel II y el polifacético director en los teclados. Hoy repiten proyección y concierto en el teatro ortegano (cinco euros), con pases a las cinco y a las ocho de la tarde, y se despiden el domingo, a las siete.

La Xunta, a través del Xacobeo, financia la gira de Universo Crebinsky que llevará la película y a su banda por Galicia este verano. La primera parada, en Ourense el próximo viernes. Mientras, sobre el escenario de Ortigueira, el festival reivindicará esta noche sus orígenes celtas con un cartel de folk puro encabezado por Marful, Cristina Pato, Orion y los irlandeses Afterhours, con la Escola de Gaitas de Ortigueira como teloneros de honor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de julio de 2010