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QUÉ ES... Factura electrónica

La e-factura ahorra en costes hasta un 90%

Sucesivos informes de expertos e instituciones auguran desde hace algunos años un futuro espléndido para la factura electrónica. Como documento tributario tiene ya un valor legal idéntico al de la factura tradicional en papel y, además, ofrece indudables ventajas financieras.

La denominada e-factura, además, ya es obligatoria para las grandes empresas suministradoras de bienes y servicios a las Administraciones Públicas, y a partir del mes de agosto de 2010 será imprescindible también para todos sus proveedores, con independencia de su tamaño.

Los mencionados informes de expertos e instituciones evalúan el ahorro potencial que supone la e-factura, aproximadamente entre el 60% y el 90% del coste, es decir, unos 2 euros por cada factura emitida.

Las ventajas de la e-factura incluyen también mejoras en la tramitación de las distintas incidencias, facilidad y economía en la custodia y en la gestión documental, seguridad en las transacciones e integración con los sistemas de gestión empresarial.

Sin embargo, las ventajas de la facturación electrónica no parecen haber calado hasta ahora en el empresariado español.

Según el estudio titulado Las TIC en la empresa española 2009, que ha sido elaborado por la Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones de España (AETIC), solo el 22% de las empresas nacionales tienen previsto incorporar la factura digital en los próximos dos o tres años. El 85% de los empresarios autónomos ni siquiera considera la incorporación de la factura electrónica como posibilidad.

La Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones de España apunta en su informe las siguientes razones para explicar esta situación:

- Falta de interés.

- Desconfianza en el sistema.

- Escasez de información.

- Indisponibilidad de firma electrónica.

- Problemas de infraestructura informática, dada la enorme diversidad de plataformas de facturación electrónica que, además, entre ellas, son incompatibles.

Para superar la situación descrita y conseguir los ahorros prometidos, las empresas necesitan tecnologías sencillas, pero potentes, basadas en estándares y compatibles con todas las plataformas, que faciliten la comunicación con proveedores y clientes y respondan ágilmente a su amplísima casuística.

Un software específicamente dedicado a la facturación electrónica debe integrarse fácilmente con los distintos sistemas de gestión empresarial, así como garantizar, al mismo tiempo, el cumplimiento de los requisitos legales que, actualmente y en un futuro, determinen las distintas Administraciones competentes.

Carlos González es consejero delegado de DocOnTime

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de julio de 2010