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Explotaciones muy cuestionadas

Sobre las 5.670 hectáreas que abarcan las tres concesiones mineras otorgadas a finales de 2006 pace una de las cabañas vacunas más importantes de Galicia. La discutida posibilidad de hacer compatibles ambas actividades está en el origen del conflicto.

Erimsa afirma que las tierras explotadas son devueltas en estado productivo al terminar la extracción de cuarzo. Los ganaderos afectados -según los cálculos de la Comisión de Asociacións en contra das Minas da Terra Chá, el número de explotaciones perjudicadas por el proyecto supera el millar- no acaban de creérselo.

"Son tierras muy bajas, fácilmente inundables, y la reducción de la capacidad de drenaje tendría consecuencias muy negativas", resume el ganadero José Luis Cendán. Juan Novo, presidente de la Comunidad de Regantes de Arneiro, añade el temor a los daños en la red de regadíos.

Los miedos de los vecinos se ven refrendados por la opinión de expertos como el catedrático de Geología y director del Instituto Universitario de Xeoloxía Isidro Parga Pondal, Juan Ramón Vidal-Romaní, que emitió en febrero de 2009 un informe muy crítico con la declaración de impacto ambiental que amparó el proyecto. A su entender, el plan de explotación describe un "procedimiento irreal" y no evalúa correctamente aspectos como los cambios en las propiedades del suelo o la contaminación de las aguas.

La falta de un informe de la Confederación Hidrográfica que avale el proyecto es precisamente uno de los últimos cartuchos a los que se agarran los opositores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de junio de 2010