Institución Electrónica
Dejando a un lado su visionario debut, el momento clave para el dúo británico fue la publicación de Hey boy, hey girl. Tom Rowlands y Ed Simons se desmarcaron de la presión por su condición de pioneros con un himno de house de estadio de unas dimensiones inalcanzadas desde la desaparición de The KLF. Fueron condenados a ser los reyes de la fiesta, pero, disco a disco, han logrado no ser considerados una banda pasada de moda ni de culto, sino toda una institución. Su consistente séptimo álbum, nacido para ser acompañado en directo por piezas visuales ad hoc, homenajea a los Orbital de In-sides (en Swoon) y se deja seducir por M83 en Another world. Con funcionarios así, ¿quién se acuerda de la I+D?
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