Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El fiscal insiste en que el juez Urquía participó en la trama de extorsión

Termina en el Tribunal Superior andaluz el juicio contra el ex magistrado

El fiscal superior de Andalucía, Jesús García Calderón, aseguró ayer que el ex magistrado Francisco de Urquía participó en la supuesta extorsión al empresario David Shamoon, valiéndose de su posición como instructor en la Operación Hidalgo, en la que Shamoon había sido imputado. En la última sesión del juicio que se ha seguido en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía desde el 17 de mayo, García Calderón reiteró su petición de dos años de cárcel y 30 años de inhabilitación para Urquía. Respecto a la multa de 8,1 millones de euros que solicitaba, el fiscal deja la cantidad a criterio del tribunal, ya que puede ser excesiva al no haberse cobrado la supuesta extorsión.

García Calderón enumeró una serie de "elementos incriminatorios" contra el ex magistrado y sus amigos Arnaud Albouhair e Igor Mier, también acusados. Entre estas pruebas, citó la nota que supuestamente se utilizó para extorsionar a Shamoon, y cuya autoría es incierta a juicio de los peritos grafólogos que comparecieron en la vista oral la semana pasada. El fiscal insiste en que la nota la escribieron los acusados aunque no se sepa cuál. Los peritos de la Guardia Civil que durante la instrucción apuntaron a Urquía como autor de la nota, se desdijeron radicalmente en el juicio.

La defensa sostiene que todo es "un montaje" para tapar el 'caso Hidalgo'

La cronología de los hechos hace "difícil de concebir", según García Calderón, que no existiera esa trama de corrupción judicial. Coinciden los supuestos intentos de extorsión con las resoluciones que el ex juez Urquía fue adoptando. También ve incriminatorias las declaraciones contradictorias de los coacusados: Mier dijo que la venta de favores judiciales solo era un farol para vender su revista a Shamoon, y Albouhair negó haber recibido 60.000 euros del empresario Azan Khan, sentado junto a él en el banquillo. García Calderón tachó de "descabelladas" algunas de estas manifestaciones.

El fiscal también se refirió al "ánimo de ocultación" que tuvo Urquía, por el sentido "críptico" con el que hablaba por teléfono cuando supo que lo estaban grabando; a las grabaciones que hizo Daniel Shamoon, el hijo del empresario, de sus encuentros con Igor Mier y a las declaraciones de los testigos. El fiscal superior considera hechos "incontestables" del intento de presionar a Shamoon que Urquía designara como administrador judicial de sus hoteles a una persona sin experiencia previa, sin titulación en Económicas y con una retribución "desmesurada". Igualmente insistió en que Azan Khan pagó una cantidad para salir de prisión.

El acusador público descarta que la supuesta venta de favores judiciales sea un "montaje" para desvirtuar el caso Hidalgo, como ha mantenido la defensa de Urquía. El letrado del ex juez dijo que todo es una "venganza" de Shamoon por haber sido imputado y abordó una serie de "incoherencias" de las acusaciones, como por ejemplo que la Fiscalía acuse a Urquía por adoptar una serie de resoluciones que en su día avaló el propio ministerio público.

"Se trata de un caso único en la historia judicial del país", dijo el letrado de Urquía, Nicolas González Cuéllar. Este calificó de "insólitos" que el alférez de la Guardia Civil que recibió la denuncia de la supuesta extorsión sea amigo de uno de los imputados en el caso Hidalgo. Ese mismo agente se reunió en un centro comercial con Igor Mier para "tranquilizarlo" en una actuación con carácter "ansiolítico" que perseguía, en su opinión, implicar a Urquía. La Guardia Civil "no tiene funciones terapéuticas", ironizó el abogado. Sobre la nota manuscrita de la extorsión, González Cuéllar volvió a reiterar sus dudas puesto que el propio Shamoon, de 79 años y con la salud delicada, no la reconoció en la vista oral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de junio de 2010