"No quería creer que un juez pudiera pedir dinero"

El empresario que sufrió el intento de extorsión testifica contra el juez Urquía

David Shamoon tiene 79 años, tres by-pass coronarios y un objetivo: lograr que el ex magistrado Francisco de Urquía vaya a prisión por haber participado supuestamente en una trama para sacarle ocho millones de euros aprovechándose de su situación de imputado en el caso Hidalgo. Shamoon, propietario de los hoteles de lujo Puente Romano y Marbella Club, fue uno de los cuatro testigos clave que declararon ayer en la causa de corrupción judicial que se dirime estos días en el Tribunal Superior de Justicia (TSJA). Los otros fueron su hijo Daniel, su hombre de confianza, Andrés Parejo, y el corredor de bolsa Philippe Junot.

En una declaración muy abreviada por motivos médicos, Shamoon recordó cómo en mayo de 2007 su amigo Junot le telefoneó a su casa de Londres. El hombre que pasará a la historia como el primero de los tres esposos de Carolina de Mónaco quería verle "urgentemente" para tratar de algo relacionado con la Operación Hidalgo. Al día siguiente, ambos amigos almorzaron juntos en el club del empresario hotelero. Durante la comida, según Shamoon, Junot le dijo que Arnaud Albouhair, empresario nocturno marbellí y excelente amigo del juez Urquía, le había ofrecido "arreglar sus problemas judiciales" a cambio de cinco millones.

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Como prueba del acceso de Arnaud al sumario secreto de Hidalgo, Junot le entregó a Shamoon un papel en el que venían escritos a mano los datos registrales de una finca que el empresario hotelero tenía previsto vender y el nombre del supuesto comprador. Esos datos sólo los conocían Shamoon, sus personas de confianza, y tras la operación Hidalgo, también el juez Urquía. "No podía creer que un juez pudiera pedir dinero, pensé que sería otra persona que trataba de aprovecharse", afirmó ayer Shamoon. No obstante, llamó a Londres a su mano derecha en Marbella, el economista José Andrés Parejo Vizcarrondo y tras enseñarle el papel de Junot, le ordenó que lo destruyera. Parejo obedeció. "Me arrepentí en el segundo siguiente", aseguró ayer. Una supuesta copia del papel, supuestamente escrito por Urquía, aparecería 18 meses más tarde en una mudanza de Junot de Madrid a Marbella, y reactivaría la causa contra el ex magistrado.

Paralelamente a la oferta de Albouhair, Daniel Shamoon, hijo del empresario hotelero, recibió una llamada de Igor Mier, dueño de la revista Social Life. Mier, amigo del juez Urquía, quería verle para ofrecerle una mediación similar a la que Arnaud buscaba con su padre: cinco millones a cambio de levantar el embargo judicial del hotel Puente Romano, que Shamoon se había comprometido a vender antes de la operación policial por 120 millones. Sin embargo, a sus encuentros con Mier, Daniel Shamoon acudió pertrechado de una grabadora. El segundo indicio de la participación de Urquía fue la forma de elegir al administrador judicial de las empresas de Shamoon en Hidalgo y el salario fijado para él: 65.000 euros mensuales. Shamoon y Parejo lo interpretaron como una forma de presionarles para pagar.

Sobre la firma

Fernando J. Pérez

Es redactor y editor en la sección de España, con especialización en tribunales. Desde 2006 trabaja en EL PAÍS, primero en la delegación de Málaga y, desde 2013, en la redacción central. Es licenciado en Traducción y en Comunicación Audiovisual, y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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