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De narices rojas contra la frontera de Israel

El payaso Lokonuk relata cómo fue deportado al entrar en Palestina

Para Iván Prado, Lokonuk, la risa es revolucionaria. Convencidos del poder del humor para tender puentes y aliviar sufrimientos, este payaso lucense y sus compañeros de Pallas@s en Rebeldía han aparcado sus caravanas solidarias en lugares como Chiapas o Palestina para ofrecer sus actuaciones y talleres a víctimas de conflictos. En abril de 2009, llevaron sus malabares, sus acrobacias y su "humanoterapia" a Cisjordania, donde trabajaron con mujeres maltratadas y jóvenes del Circo Palestino.

El pasado 26 de abril, Prado aterrizó en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv dispuesto a ultimar la organización de su último proyecto: trasladar a Ramala y Nablús el FestiClown, el exitoso evento anual que ha traído a Galicia a los mejores payasos del mundo desde hace una década. Pero Iván Prado y su acompañante, Laila Tillawi, que posee doble nacionalidad española y jordana, fueron deportados a España después de pasar varias horas detenidos en Israel.

Prado ultima la organización de un festival de clown en Cisjordania

Israelí defiende que la expulsión obedece a motivos de seguridad

Según el testimonio de Prado, todo comenzó cuando en el control de pasaportes Tillawi fue interrogada por su apellido árabe, tras lo cual los trasladaron a un cuarto aislado "sin recibir ningún tipo de explicación". Durante las siguientes cinco horas se sucedieron los interrogatorios individuales, en los que, narra el payaso, agentes de los servicios de seguridad israelíes les preguntaron insistentemente por sus contactos en Palestina. Los problemas se agravaron cuando Prado se negó a cumplir la orden de abrir su correo electrónico alegando "falta de motivos aparentes", cuenta, y para él y su compañera arrancó una odisea de identificaciones, cacheos e interrogatorios que culminó con su traslado a un centro de detención de inmigrantes. Allí, relata Prado, pasaron cinco horas en celdas separadas sin poder contactar con el exterior, hasta que finalmente fueron trasladados de nuevo al aeropuerto e introducidos en un avión con destino a Barajas.

"La única respuesta que recibimos cada vez que preguntamos las causas de nuestra detención fue: 'Security reasons", lamenta Iván Prado, que, además de la falta de una acusación clara, denuncia la ausencia de abogados y traductores durante todo el proceso.

El servicio de inteligencia israelí dio a conocer su versión de lo ocurrido en un comunicado publicado por el diario Haaretz el pasado día 6. "Recomendamos al Ministerio de Interior impedir su entrada en Israel después de las sospechas levantadas en el control de seguridad", explicó el Shin Bet a través del rotativo hebreo. "Declinó proporcionar información completa a los agentes de seguridad, especialmente respecto a sus vínculos con organizaciones terroristas palestinas".

Prado y Tillawi niegan rotundamente esta acusación y afirman que "el único motivo" de su frustrado viaje era "proseguir con las acciones encaminadas a la realización del FestiClown". Les preocupan los riesgos para su seguridad que pueden derivarse de la "insinuación falsa e infundada" sobre los vínculos del evento con organizaciones terroristas y han iniciado una campaña para recabar apoyos en defensa de su inocencia y de la celebración del festival.

La situación ha provocado un notorio malestar en la Embajada israelí en Madrid. Su portavoz, Lior Haiat, califica de "propaganda de la más baja" vincular la deportación de Prado y Tillawi con un intento del Gobierno israelí de impedir la celebración del FestiClown en Palestina, prevista para el mes de octubre. "Prado ocultó información en el proceso de seguridad", afirma. "Israel es un Estado de ley y las deportaciones se producen por motivos de seguridad, no políticos". Haiat, además, quiere dejar claro que su Gobierno "apoya la realización de actividades culturales en Palestina" y no tiene ninguna intención de vetar la organización del FestiClown. Pero Prado, "mientras no aclare su situación", no podrá volver a entrar en Israel.

Desde Ibiza, donde dirige estos días el festival Magiclown, el payaso se muestra decidido a sacar adelante su proyecto "como sea". Cuenta con el apoyo del Ministerio de Exteriores español, que se compromete a hacer "todo lo que esté en su mano" para resolver el conflicto y, junto con la embajada española en Tel Aviv, hacer posible la celebración del FestiClown Palestina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de mayo de 2010