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Entrevista:JAUME VALLCORBA | Editor

"La edición en catalán está enferma por culpa de las subvenciones"

En los "más o menos" 520 títulos desde 1979, el margen inferior de la página es el doble que el superior y el de fuera, el doble del de dentro (proporción armónica) y el logotipo, el agave, es una de las plantas noucentistes por antonomasia. Sí, es la editorial Quaderns Crema que Jaume Vallcorba (Tarragona, 1949) arrancó con Les poesies, d'Ausiàs March, de las más longevas entre las independientes de la edición en catalán, 30 años que celebra ahora con una exposición en la Biblioteca Jaume Fuster de Barcelona. Si una editorial es su editor, Quaderns Crema y Vallcorba son paradigma.

Pregunta. ¿Divisa del escudo de armas de Quaderns Crema?

Respuesta. Voluntas. La tenacidad me ha llevado hasta aquí; he pasado momentos muy difíciles, como al inicio de los noventa, con el descalabro de la lectura escolar y los ataques externos contra los autores con premios literarios.

"No me llegan tantos originales buenos de autores nuevos como antes"

P. De Ausiàs March y Chateaubriand a Quim Monzó. Catálogo ecléctico...

R. He intentado recuperar clásicos junto a autores de inicios del XX como Francesc Trabal y, en el mismo plano, contemporáneos nacientes como Monzó y Sergi Pàmies. Edito clásicos que hoy puedan conversar con nosotros.

P. ¿Qué une a Martín de Riquer con Monzó, por ejemplo?

R. Una observación sin prejuicios de la realidad y el no querer aburrir nunca.

P. ¿Y a Foix y Gabriel Galmès?

R. El cuidado por la lengua.

P. Recupera a Foix, traduce a Zweig, pero Quaderns Crema se conoce por Monzó y Pàmies, que, además, no se le han ido.

R. Es lógico que se nos conozca por los que son de aquí y los más modernos. Si no han marchado es porque han querido compartir un proyecto en el que descartamos libros que habrían dado dinero pero también distorsionado una marca literaria.

P. Con los editores ha hecho escuela pero se le han ido todos: Jordi Cornudella, Anik Lapointe...

R. Quien quiera ser editor en Quaderns Crema siempre topará conmigo porque soy y deseo seguir siendo editor, no contable. ¿Individualista? Con más gente se es más disperso; la coherencia es básica para captar a un lector...

P. Se vanagloria de editar sin subvenciones.

R. La edición catalana está enferma, con fiebre, por eso. Siempre ha oscilado entre el funcionamiento normal y el protegido. Por ejemplo, la mayoría de los autores que han dejado Quaderns Crema han sido por premios literarios, que siguen con ayudas más o menos públicas y que son utilizados por otras editoriales como arma; ¡Monzó llegó a tener un cheque en blanco delante! Hace 40 años servían para dar visibilidad a un autor; hoy la dan al catálogo.

P. ¿El soporte genérico que concede la Generalitat es malo?

R. Ha hecho daño: ha permitido la publicación de cientos de autores que no lo merecían; las instituciones se han preocupado más por los números que por construir lectores: en los ochenta vendía en catalán más que ahora y eso es porque ha habido un público que ha desertado al sentirse engañado con lo que se le ha dado.

P. Sus detractores creen que al crear su sello en castellano, Acantilado, ha descuidado el catalán.

R. No, lo que ocurre es que Acantilado ha tenido una visibilidad muy grande en 10 años. Ahí hay dos cosas: que no me llegan en catalán tantos originales nuevos buenos como antes y que es difícil promocionar hoy a un nuevo autor, tipo Pere Guixà o Francesc Serés. Por otro lado, el fondo en catalán se mueve mucho menos que el castellano y eso hace inviable ciertas traducciones.

P. ¿Cómo se explica?

R. Es un tema ambiental. Hay poca memoria sobre las cosas de Cataluña, como si todo fuera simbólico; los mandatarios, políticos y sociales, no se toman Cataluña en serio. La catalana es una cultura que se reinicia cada lunes. La ambición de un Pijoan, un Carner, un D'Ors... ¿dónde están esas ambiciones hoy?

P. La literatura en catalán parece vender, hay más editoriales...

R. Un libro en catalán vende bien si va parejo a la edición castellana; la cultura catalana está más supeditada a la castellana de lo que algunos piensan y querrían.

P. El Ayuntamiento y el Ministerio de Cultura han reconocido ya su labor, no así la Generalitat...

R. Los premios ni se piden ni se llevan encima. Sí, es así... y eso que me gustaría pensar que he aportado algo a la cultura catalana; todo lo que he hecho y pensado siempre ha sido en esa idea, la de construir mi país. Cataluña será lo que habremos construido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 2010