El Banco de España presiona a la CAM para que busque una fusión inmediata

La CAM renuncia a liderar cualquier tipo de fusión en el futuro

La Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) lleva meses intentado una fusión o un Sistema de Protección Institucional (SIP) con diversas entidades sin conseguirlo. El último intento con Caja Murcia se frustró el pasado lunes después de que ésta exigiera que la sede social estuviera radicada en la Región de Murcia. Pero antes de que esta posibilidad se fuera al traste, del mismo modo que se fue hace meses con la misma entidad, la CAM lo había intentado con Sa Nostra, la caja de las Islas Baleares, y un SIP con Caja Madrid. Ninguna de estas operaciones llegó a cuajar.

La pregunta que ayer circulaba en el sector financiero valenciana era: "¿Cómo es posible que la cuarta caja de ahorros española no sea capaz de alcanzar ningún acuerdo pese a los esfuerzos que lleva realizando en los últimos tiempos?" Todas las respuestas, con mayor o menor intensidad, eran coincidentes: la CAM negocia bajo una fuerte presión del Banco de España, que insta una fusión inmediata ante su preocupante situación. Carlos Egea, presidente de Caja Murcia, es sabedor de esta circunstancia y juega sus bazas para sacar el máximo provecho en las negociaciones. La sede social de la entidad que surgiera de la fusión fue un elemento determinante de la ruptura de las negociaciones, pese al acuerdo global alcanzado entre Francisco Camps y Ramón Luis Valcárcel.

La entidad evidencia mucho más que otras la presión del Banco de España
En el consejo se explicó la ruptura de la negociación con Caja Murcia
Los murcianos endurecieron sus demandas durante las conversaciones
Murcia apostaba por una fusión a tres bandas con CAM y Caja Madrid

Descartada la operación con Caja Murcia, una parte del consejo de administración daba por hecho que la solución más viable es la fusión o un SIP con Caja Madrid. El Banco de España, de hecho, presiona en esa dirección. Una opción que en su día fue mejor vista por la CAM, pero que ahora cuenta con la oposición de una parte de la entidad alicantina. El consejo de ayer fue "triste", según un miembro del mismo, por la sensación de que la caja es la única entidad a la que presiona el Banco de España. Hubo algún miembro del consejo que expresó la sensación de que en unos días podría anunciarse la operación con Caja Madrid. Otro incidió en que cualquier decisión podía anunciarse en breve.

La tercera opción y la más problemática es la de Bancaja. La debilidad del Consell complica todavía más una fusión de la CAM con Bancaja, a diferencia de lo ocurrido con las cajas gallegas.

Un hecho cierto es que la CAM evidencia las presiones del Banco de España mucho más que el resto de entidades de ahorro. Si a finales de este año el presidente de la caja alicantina, Modesto Crespo, aseguraba en Madrid que la CAM sólo aceptaría fusiones que pudiera liderar e imponer su filosofía, el comunicado del consejo de administración celebrado ayer -que inicialmente se iba a convocar para aprobar el inicio del proceso de fusión con Caja Murcia- revelaba un estado de ánimo distinto.

"La CAM", rezaba la nota oficial, "está en una situación óptima para mantenerse entre los líderes del sector y ser competitiva a futuro, tanto si participa en algún proceso de integración como si no. Cualquier operación debe garantizar un avance cualitativo y cuantitativo para la capacidad competitiva de Caja Mediterráneo. (...) En un eventual proceso de unión con otra entidad, el mantenimiento de la actividad social será clave".

Si la CAM está "en una situación óptima", porqué evidencia tanto la necesidad de una fusión. Si sólo busca garantías parece claro que renuncia a liderar fusión alguna. Y queda clara su voluntad por mantener la Obra Social como está.

Ayer en el consejo de administración se explicaron las razones por las que no ha podido acordarse la fusión con Caja Murcia. Un acuerdo que saltó por los aires el lunes por la noche. Los murcianos, según diversas fuentes de la entidad, fueron endureciendo sus demandas conforme avanzaba la negociación. Hasta tal punto que el presidente de la caja alicantina, Modesto Crespo, llegó a renunciar a seguir en el cargo en la entidad que saliera de la fusión.

El Gobierno de la Región Murcia, que preside el popular Ramón Luis Valcárcel, mantiene su postura oficial favorable a las fusiones, "siempre que se haga de forma profesional, y por el bien de los ciudadanos", precisa Inmaculada García, consejera de Economía, informa Javier Ruiz. El Ejecutivo de Valcárcel no desdeña la unión de Caja Murcia con la CAM, aunque fuentes oficiales aseguran que el objetivo del Gobierno murciano en materia de fusiones es mucho más ambicioso y apuesta por un gran grupo, surgido de la integración entre Caja Murcia, la CAM y Caja Madrid. La nueva entidad sería la segunda caja de España, pisando los talones a La Caixa.

La triple fusión fue unas de las condiciones que puso sobre la mesa el Gobierno murciano antes de materializar el primer paso para unirse con la caja alicantina. Precisamente, y según fuentes financieras, la delicada situación financiera de la CAM, detectada por el Banco de España, junto con la fecha tope del 20 de junio para poder acogerse al plan de ayudas del fondo para la reestructuración bancaria, justificarían la "urgencia" de la CAM por alcanzar una fusión. "Si la CAM no se fusiona, a partir del 30 de junio podría pasar del 4º al 6º o 7º puesto en la lista de cajas españolas", apuntaron esas fuentes. Esas mismas fuentes aseguran que para materializar una fusión con Caja Murcia, el presidente de la CAM, Modesto Crespo, aceptaría una presidencia compartida el primer año, "e incluso cedería la presidencia a Murcia el segundo año".

Antes del consejo, los responsables de área y directores de oficina de la CAM fueron convocados para transmitirles un mensaje de tranquilidad.

Información elaborada por Josep Torrent, Santiago Navarro, Rosa Biot y Miguel Olivares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 12 de mayo de 2010.

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