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Tribuna:La firma invitada | Laboratorio de ideas

Ciudades más competitivas y sostenibles

El año 2007 fue importante en nuestra historia. Por primera vez, más de la mitad de la población mundial ya vivía en las ciudades. Desde entonces, esa proporción no ha dejado de crecer y seguirá haciéndolo: se espera que en 2050 la población mundial haya aumentado un 50% y el 70% de los habitantes se concentre en núcleos urbanos.

En 1950, Nueva York era la única ciudad del mundo con más de 10 millones de habitantes. En 1975, había cinco ciudades que superaban ese umbral; en 2010, se contabilizan 22, y las previsiones apuntan a que se llegará a 26 ciudades con más de 10 millones de habitantes en 2015.

Estos cambios se han traducido también en un mayor peso económico de las ciudades -el 20% del PIB mundial lo generan las 10 ciudades más importantes del planeta-.

En los próximos 25 años las ciudades tendrán que invertir 30 billones de euros en tecnologías sostenibles

Ocupan el 1% de la superficie terrestre, absorben el 75% de la energía y generan el 80% del gas de efecto invernadero

Las ciudades generan grandes oportunidades para el desarrollo económico, el empleo y la creación de riqueza, pero su creciente importancia también tiene aspectos negativos y uno de ellos es el daño al medioambiente. Aunque sólo ocupan el 1% de la superficie terrestre, consumen el 75% de la energía mundial y generan el 80% de los gases de efecto invernadero. Esta situación exige replantearse el modelo de crecimiento urbano que se ha seguido hasta ahora, ya que en algunos casos se ha llegado a límites insostenibles.

Una de las razones que han llevado a esta situación es que las infraestructuras crecen de forma más lenta que la población y no pueden afrontar sus necesidades, lo que genera altos niveles de contaminación, escasez de agua y energía, problemas de acceso a una sanidad de calidad, dificultades en el transporte, seguridad o gestión de residuos, entre otros, lo que repercute negativamente en la calidad de vida de los ciudadanos.

En los próximos 25 años, las ciudades tendrán que invertir unos 30 billones de euros en tecnologías sostenibles para la mejora de infraestructuras en agua, transportes y electricidad. Se trata de una enorme factura que las administraciones públicas no podrán asumir solas, por lo que los acuerdos de colaboración público-privada serán cada vez más importantes.

Las ciudades son conscientes de esta situación. Ayuntamientos de todo el mundo, y en Siemens sabemos de ello ya que estamos en 191 países, desarrollan planes para garantizar un crecimiento sostenible. Y en muchos casos, para la implantación de estos proyectos cuentan con nuestra colaboración, ya que disponemos de la cartera de productos, soluciones y servicios respetuosos con el medioambiente más amplia del mundo.

Ahora es el momento de tomar decisiones. La solución requiere apuestas decididas por la innovación, como por ejemplo la inversión en nuevas tecnologías que permitan mantener la calidad de vida en las ciudades, aumentar la competitividad y, al mismo tiempo, proteger el medioambiente.

La inversión en sistemas de eficiencia energética en edificios, por ejemplo, tiene una gran importancia, ya que éstos consumen el 40% de la energía mundial y generan el 21% de las emisiones de CO2. El Panel Intergubernamental contra el Cambio Climático estima que la utilización de tecnologías más eficientes en edificios puede reducir sus emisiones hasta un 40% en 2030.

En Shanghai, Siemens es la encargada de la renovación del sistema de distribución de energía del distrito financiero de Yangpu. La utilización de sistemas de última generación para edificios reducirá la factura energética un 16% sin problemas financieros para los clientes, ya que recuperarán la inversión realizada a través de los ahorros generados.

El suministro de agua es otro de los grandes problemas a los que se enfrentan las ciudades. En 2015, más de 2.000 millones de personas sufrirán problemas derivados de la escasez de agua. La innovación, también aquí, es la mejor herramienta para combatir este problema. En Singapur cada día se procesan 40.000 metros cúbicos de aguas residuales que después se incorporan a la red de abastecimiento ciudadano, cumpliendo los estándares marcados por la Organización Mundial de la Salud. Por otro lado, cuentan con una tecnología capaz de desalinizar agua con un 50% menos de energía que los sistemas tradicionales. Los habitantes de Singapur están orgullosos de este proyecto y el agua tiene una calidad tan buena que se utiliza en las recepciones del primer ministro.

De todas las infraestructuras urbanas, las relacionadas con la movilidad están entre las más importantes y tienen una relación directa con la calidad de vida de los ciudadanos, su competitividad y el nivel de emisiones. Los atascos son una de las principales causas no sólo de contaminación, sino de pérdida de competitividad. De hecho, estudios señalan que en Europa generan unos costes de más de 100.000 millones de euros al año.

En la ciudad de São Paulo, Siemens y la empresa brasileña Agrale han desarrollado un autobús híbrido para la red de transporte urbano. Cada vehículo reduce sus emisiones en más de un 30% ¡y hay más de 15.000 autobuses sólo en Brasil!

Las grandes ciudades desempeñarán un papel crucial en la reducción de las emisiones de CO2 y Nueva York es un buen ejemplo de este compromiso con las energías limpias. El alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, espera reducir las emisiones de CO2 en un 30% hasta 2030 gracias a la modernización de sus centrales eléctricas y la instalación de parques eólicos terrestres y marinos.

El envejecimiento de la población es otro reto al que tendrán que enfrentarse las ciudades. La inversión en tecnologías de diagnóstico precoz e información sanitaria permitirán el desarrollo de sistemas más sostenibles que generan un triple beneficio: al sistema sanitario (menos costes energéticos, más eficiencia y gastos más controlados), a la sociedad (mejores programas sanitarios, más calidad de vida e importantes ahorros) y al paciente (procesos más rápidos y tratamientos de mayor calidad).

Todos estos ejemplos demuestran que las administraciones públicas son conscientes de la magnitud del reto al que se enfrentan, que la tecnología es la solución y que ya está disponible. En España, los ayuntamientos de nuestras principales ciudades realizan también un importante esfuerzo para garantizar un crecimiento sostenible. Implantación y desarrollo de sistemas de eficiencia energética en los edificios para adecuar sus consumos, instalación de autobuses híbridos e infraestructuras de recarga para el coche eléctrico o sistemas inteligentes de iluminación callejera ya son una realidad en las ciudades más importantes de nuestro país.

Durante más de 114 años, Siemens ha contribuido al desarrollo de la sociedad española desde diferentes campos. Hoy, Siemens, el gigante de las infraestructuras verdes, dispone de la tecnología necesaria para hacer de nuestras ciudades sitios mejores para vivir. Todos juntos podemos y debemos trabajar hoy para dejar a nuestros hijos un mundo que sea, al menos, tan bueno como el que nosotros nos encontramos.

Hace ya muchos siglos, una sociedad que marcó el desarrollo de la cultura occidental moderna -la griega- dio mucha importancia a las Polis, las ciudades. Hoy, otra sociedad llamada a marcar el futuro de la humanidad -la china- alerta de la importancia de las ciudades a través de una exposición universal dedicada exclusivamente a este tema.

Desde ayer y durante 184 días, más de 200 naciones y organismos internacionales y más de 70 millones de visitantes se darán cita en el lejano oriente para compartir soluciones en busca de un mundo mejor. El lema de la Expo no puede ser más elocuente: "Better city, better life" y con él los organizadores esperan crear un foro de debate adecuado en el que buscar soluciones sobre cómo crear una sociedad mejor, más sostenible y respetuosa. Esperemos que en China entre todos avancemos en la dirección adecuada. Nuestro futuro y el de nuestros hijos nos va en ello. -

Francisco Belil es consejero delegado de Siemens en España y Suroeste de Europa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de mayo de 2010