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El nuevo Otegi

El duro Rufi Etxeberria se vuelve un referente 'abertzale'

Cuando el pasado septiembre, tras pasar dos años de preventivo, salió de la cárcel de Aranjuez (Madrid), el dirigente de la izquierda abertzale Rufi Etxeberria, de 50 años, pretendía retirarse de la primera línea de la política para dedicarse a su familia. Pero Arnaldo Otegi y Rafael Díez Usabiaga le fueron a buscar y le convencieron de que continuara al frente de la izquierda abertzale. Etxeberria aceptó con una condición: si la apuesta era definitiva por un final de la violencia.

Lo decía por algo. Etxeberria es el único dirigente de la izquierda abertzale que ha vivido todos los procesos frustrados de final dialogado del terrorismo. Entró muy joven, en 1988, en la Mesa Nacional de Herri Batasuna, con lo que siguió de cerca las conversaciones de Argel de 1989. Estuvo en los prolegómenos del proceso de Lizarra en 1998. Pero tuvo que ceder el testigo a Arnaldo Otegi al ingresar en prisión por haber sido condenado, con la Mesa Nacional de Batasuna de la época, por ceder a ETA el espacio electoral que le correspondía en la campaña de las municipales de 1995.

Tuvo una participación activa en el último proceso de final dialogado. Su presencia en la mesa de conversaciones con el PSE y el PNV se interpretó como una imposición del sector duro de ETA para asegurar su control en la izquierda abertzale. No era extraña esa interpretación.

Etxeberria fue durante muchos años el comisario político, el defensor de la ortodoxia en Batasuna. En este papel sucedió a Josu Muguruza, tras ser asesinado en Madrid, en noviembre de 1989. Fue Etxeberria quien materializó personalmente la expulsión de la formación abertzale de sus principales disidentes en los años noventa: los abogados Txema Montero, Iñaki Esnaola y Patxi Zabaleta.

Pero Etxeberria, el ortodoxo de Batasuna, cambió. En el último proceso ya estaba en las posiciones más pragmáticas. Tras ser encarcelado en octubre de 2007 y pasar otros dos años en prisión, está volcado, como la mayoría de la vieja guardia de ETA, en lograr que la izquierda abertzale se sacuda el lastre del terrorismo. Con Otegi en la cárcel, este desconocido de Oyarzun, se ha convertido en referente de la izquierda abertzale.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de mayo de 2010