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El ex alcalde de Llíber intentó crear su propia trama corrupta

Propuso sobornos a un promotor para sortear al cerebro de la red

El ex alcalde de Llíber, José Mas, del PP, intentó crear su propia trama corrupta a la sombra de las 300 casas ilegales en suelo rústico. Según el sumario, el ex regidor exigió sobornos a un empresario para obtener licencias sin tener que pasar por el cerebro de la trama, el promotor de Xàbia Miguel Muntaner.

Uno de los últimos constructores imputados en el caso por estafa, el alemán Peter Schimd, desveló el pasado 1 de marzo ante la juez de Dénia que instruye el caso las intenciones del ex alcalde. El empresario declaró que Mas le pidió un sueldo vitalicio de 3.000 euros al mes para su esposa a cambio de permitirle continuar con obras irregulares sin necesidad de volver a pagar al hasta entonces cabecilla de la red.

Schimd: "Decidí no pagar (al ex alcalde) y comenzaron los problemas"

"Me dijeron que aceptara esta forma porque era como se hacía en llíber"

Schimd reconoció que comenzó a comprar parcelas en Llíber para su posterior urbanización en 2002 y que durante los meses siguientes Muntaner era el hombre clave de toda la operación: a él y no al Ayuntamiento le solicitaban las licencias y le entregaban los planos de la futura vivienda ilegal. Después, el ex aparejador municipal Amadeo Signes "preparaba el proyecto, lo pasaba por el pleno y le daba el visado", que de este modo tampoco pasaba por el Colegio de Arquitectos. Schimd añadió que una vez cumplimentado este trámite tenía que pagar a Signes una cantidad que oscilaba entre los 15.000 y los 25.000 euros. "Amador calculaba dicha cantidad abriendo su cartera y sacando un papel pequeño donde se supone que tenía anotadas las cantidades a cobrar por metro cuadrado".

El promotor alemán aseguró que llegó a pagar al ex funcionario municipal unos 200.000 euros y que Muntaner también cobraba por hacer de intermediario. Y advirtió de que en realidad lo que Signes redactaba eran memorias valorativas "que no servían para nada, pero era la única forma de obtener las licencias".El modo de operar de la trama corrupta de Llíber cambió entre 2004 y 2005, una vez que el popular José Mas salió de la alcaldía tras la llegada al poder local del PSPV. A pesar de esta circunstancia, Mas citó a Schimd para almorzar en Xaló y allí le dijo que "Miguel Muntaner no le iba a pagar más y que para que el declarante [Schmid] no tuviera ningún problema con las obras que estaban en marcha tenía que pagar a su mujer la cantidad de 3.000 euros mensuales indefinidamente y así él [Mas] trabajaría para que todo saliera bien".

Schimd afirmó ante la juez que esta propuesta le "enfadó" y que aunque le dijo a Mas que se lo pensaría "para tranquilizarlo" decidió no pagarle nada. Poco después "comenzaron los problemas y el Ayuntamiento fue paralizando las obras". El constructor añadió que sabía que en esa época Mas ya no era alcalde y que nunca le entregó cantidad alguna.

La declaración de este promotor, que era socio y gerente de la empresa Monte Puchol y que en su calidad de arquitecto -aunque no colegiado- organizaba las obras de las viviendas y elaboraba los planos, aclara además otros detalles de la trama. Tanto el ex alcalde como el ex aparejador recibieron las dádivas de los promotores (en metálico o en bienes materiales) por conceder licencias para construir los chalets que en realidad sólo servían para alzar casas de aperos o restaurar ruinas. Al respecto, Schimd asegura que se enfadó y preguntó porqué aparecía este concepto cuando él quería construir viviendas nuevas y nunca había visto ruinas en las parcelas sobre las que se tenían que ejecutar las obras. No obstante, tanto Muntaner como el ex alcalde le recomendaron que "aceptara esta forma porque era como se hacía en Llíber". En el transcurso de la declaración, cuando el fiscal insistió sobre esta cuestión, Schimd agregó que en algunas parcelas donde construyó las viviendas irregulares la ruina "consistía en restos de alguna edificación formada por varias piedras".

El promotor aseguró ante la juez que también preguntó al notario-registrador y a varios abogados sobre esta anomalía y todos le indicaron que las viviendas eran legales y que el pleno las había ratificado por unanimidad. Finalmente, Schimd declaró ante la juez que el actual alcalde, el socialista Juan Bautista Reus, le dijo que la cantidad de viviendas avaladas por estas licencias irregulares asciende a 856, si bien en sus investigaciones la Guardia Civil las ha circunscrito a poco más de 300.

No obstante, el constructor aseguró que sus contactos con los políticos de Llíber fueron escasos y que durante los años dorados de la trama urbanística entre 1999 y 2003, cuando Mas era el alcalde, no se entrevistó con ningún concejal. Este dato demostraría cómo Miguel Muntaner monopolizaba los encuentros entre los promotores y los cargos municipales. Schimd añadió que durante la siguiente legislatura, ya bajo el gobierno socialista, sí que mantuvo una reunión con el concejal de Urbanismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de abril de 2010