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El conductor que mató a dos mujeres en Sevilla se saltó dos semáforos

La policía establece que el coche circulaba a entre 63 y 100 kilómetros por hora

El conductor ebrio que mató a dos jóvenes el pasado 4 de abril en Sevilla superaba al volante los 63 kilómetros por hora, según ha determinado la Policía Local en su informe que ha entregado al juez del caso tras entrevistar a 16 testigos y realizar numerosas diligencias. Los investigadores aseguran que el coche pudo alcanzar incluso los 100 kilómetros por hora en el céntrico Paseo de Colón, una zona urbana donde el límite está fijado en 50 km/h.

Fernando Vargas, que se encuentra en prisión preventiva, estaba esa madrugada ebrio, duplicaba la tasa de alcohol permitida, tenía el carné retirado y condujo con un total descuido que costó la vida a las jóvenes Patricia Alfaro, madrileña de 26 años, y Almudena González, de 30 años y vecina de Mairena del Aljarafe (Sevilla). La fuerza del impacto las desplazó 29 y 32 metros desde el lugar donde fueron atropelladas tras abandonar un taxi. "Existió una falta de atención permanente en la conducción llevada por parte del conductor del Renault Clio, Sr. Vargas, siendo ésta la causa principal del accidente", señala el informe.

El hombre arrolló a las chicas en una "vía recta y con buena visibilidad"

La fiscalía se ha opuesto a la libertad de Vargas, de 30 años, solicitada por el abogado José María del Nido, presidente del Sevilla, cuyo hijo Adrián era esa noche el copiloto de Vargas.

El conductor se saltó el semáforo anterior al del atropello en luz roja, "y probablemente otro semáforo en luz amarilla", según la Policía Local. Tras la reconstrucción de los hechos y la imputación de Vargas por dos delitos de homicidio por imprudencia y uno contra la seguridad del tráfico con resultado de muerte, los agentes han certificado que la conducción temeraria de Vargas y su nula atención provocó que arrollara a las dos jóvenes en el paso de cebra de la Torre del Oro sevillana. "Eran tres peatones las que cruzaban transversalmente la vía, habiendo recorrido incluso tres carriles (más de nueve metros) de una vía recta, amplia y con buena visibilidad, no percatándose en ningún momento de ninguna de ellas", establece el informe. El conductor declaró ante el juez que no vio a las jóvenes antes de matarlas.

Los investigadores determinan que Vargas demostró una "falta de diligencia o precaución en su conducción, máxime cuando conocía que tenía el carné retirado". El coche no dejó marcas de frenada y tras el brutal impacto con los dos cuerpos, la reacción del conductor fue continuar su marcha 210 metros hasta que un taxi observó su huida y le gritó hasta conseguir que se detuviera. La Policía Local sospecha que la intención de Vargas era huir por una calle lateral para abandonar el coche.

Sin embargo, Vargas no será de momento imputado por omisión del deber del socorro, ya que son necesarios indicios sólidos que acrediten la huida del conductor, según fuentes del caso. "La fase de decisión del individuo (cuando reacciona para efectuar alguna maniobra) no existe o en todo caso es posterior al punto de conflicto (atropello), posiblemente debido a la influencia de bebidas alcohólicas", reza el informe. Los agentes encontraron una papelina con cocaína en la acera, pero es muy difícil determinar que perteneciera a Vargas, a la espera del análisis toxicológico de su sangre que revele si había consumido drogas esa noche.

Mientras, el juez del Juzgado de Instrucción 9 que lleva el caso ha citado a declarar mañana a nueve testigos, y la defensa de Almudena González ha anunciado que pedirá una fianza de 400.000 euros como medida cautelar para asegurar a los familiares de la víctima el pago de posibles futuras indemnizaciones, informó Europa Press. Fuentes del caso explican que la condena para el conductor no superará previsiblemente los seis años de cárcel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de abril de 2010