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Reportaje:31ª jornada de Liga

PR17, el chico ejemplar para Guardiola

Pedro, hijo de un obrero canario que hace dos años jugaba en campos de tierra, se ha ganado el respeto de todo el vestuario

Presionó en la salida de balón a Arbeloa, Albiol, Garay y también a Sergio Ramos; se pegó con Xabi Alonso, Van der Vaart y Gago, y se fajó con Cristiano. A Pedro Rodríguez, o sea PR17, es decir la antítesis de CR9 [Cristiano Ronaldo], no se le caen los anillos, quizá porque de niño le enseñaron los valores que emanan de la humildad y el esfuerzo, los mismos que recuerda a diario Pep Guardiola en el vestuario de la Ciudad Deportiva, usando a Pedro, su Pedrito, como ejemplo frente a los egos desbocados. Si Guardiola tiene una idea de equipo, Pedro le pone la cara. El Komando Pedrito, peña no oficial creada en su honor, remite precisamente en sus estatutos fundacionales a esos valores: solidaridad, esfuerzo, trabajo, eficacia...

"Mis padres no pudieron venir, tenían trabajo", dijo tras su éxito en Chamartín

A Pedro le conoció Guardiola hace tres años, tan pronto fue nombrado entrenador del filial, y desde entonces nunca se han abandonado en el camino. Guardiola supo de él por un informe que llevaba el aval de los responsables del fútbol base azulgrana. Advertían de la existencia de un extremo, al que recomendaban devolver a Tenerife después de dos años en las divisiones inferiores de la entidad porque no daba el nivel en la cancha. Guardiola, sin embargo, le dio cancha en cuanto supo de qué jugaba. El esfuerzo de Pedro hizo el resto.

Jornalero del futbol, Pedro se ganó el derecho a subir al vestuario profesional y, a partir de ahí, la opción de convertirse en leyenda. Pedro metió un gol en las semifinales del Mundial de Clubes, en Abu Dabhi, que le convertío en el primer futbolista del mundo en marcar en seis competiciones diferentes el mismo año. A saber: Liga y Copa del Rey antes de junio y a partir de agosto, pim pam, pim-pam, al Athletic en la Supercopa de España, al Shakhtar Donetz en la de Europa, y en la Champions. El curso pasado contó 14 tantos y lleva 18 desde que comenzó su segunda temporada con el primer equipo azulgrana.

El último verano, a Pedro le llovieron las ofertas -"por nadie recibimos más llamadas que por Pedro", explica de vez en cuando Txiki Begiristain- pero ninguna la utilizó para forzar una mejora der contrato. "No ha pedido nada, siempre ha dado por bueno lo que le hemos ofrecido", explican en los servicios técnicos. Durante todo este tiempo, no ha aparecido nadie que hable mal de Pedro, seguramente porque, como recuerdan en el camerino del primer equipo, "nadie le ha escuchado jamás quejarse de nada". Ni siquiera cuando el año pasado le mandaban al filial después de haberse pasado la semana trabajando con el primer equipo. "Fui injusto, seguro, pero no sólo no me puso mala cara y no se quejó; jugó, metió un gol y el lunes volvió tan feliz", le ha reconocido Guardiola.

El padre de Pedro trabaja de gasolinero en un área de servicio del sur de Tenerife que él mismo construyó, ladrillo a ladrillo, con la misma ilusión que un día levantó la casa en Los Abades, donde creció Pedro.

En el Bernabéu, Pedro demostró que hay compromisos que no se compran con dinero. "Tiene mérito. Hace 19 meses estaba jugando en Cassà de la Selva", le reconoció Guardiola. Mientras el Bernabéu buscaba a Messi, Pedro apareció para defender y atacar y al tiempo sentenciar el clásico. Convertido en icono del pueblo, Pedro Rodríguez se puso el mono entre estrellas y les sacó a todos los colores. Curró como lo que es, el hijo de un obrero y una trabajadora del hogar, nunca le giró la cara al esfuerzo. "Mis padres no pudieron venir, tenían trabajo" explicó después, tras expresar lo que significó para él jugar con en el Barça y meter un gol en Chamartín. "No sabía ni cómo celebrarlo", dijo. "Tenemos que empezar a hablar de forma muy seria de este futbolista. Para nosotros es vital, fundamental. Ya es uno de los grandes del equipo, supera siempre todas las expectativas. Pedro es el ejemplo", concretó Guardiola, rendido al canario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de abril de 2010