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COLUMNA

¿Quién es Collboni?

Con las encuestas en contra y una concentración de poder difícil de mantener durante mucho más tiempo, el pequeño núcleo dirigente del PSC ha movido ficha. La campaña electoral a la presidencia de la Generalitat no la dirigirá el viejo zorro de José Zaragoza, sino Jaume Collboni. El comité electoral se ha llenado de alcaldes y caras nuevas complementadas con algún clásico.

Algunos observadores consideran que los cambios son puramente estéticos, lampedusianos, y que el poder del partido continuará en manos de un grupo muy reducido (Montilla-Iceta-Zaragoza).

Pero las cesiones de soberanía y las indisposiciones de la prima donna han acarreado sonoras sorpresas, ya sea en política o en la lírica.

La campaña electoral a la presidencia de la Generalitat no la dirigirá el viejo zorro de José Zaragoza, sino Jaume Collboni

Si alguna virtud ha demostrado Zaragoza es el realismo político, la crudeza incluso, de sus análisis y sus propuestas. Realista y efectivo, aunque la lectura de la situación le incluya a él, sabe que los ciudadanos están cansados de leña y prefieren el jogo bonito. Zaragoza admite la creación de una brigada ligera para renovar la imagen, aunque continuará siendo quien movilice la artillería pesada y la tropa.

El alcance real de los cambios y la capacidad política de los emergentes está por demostrar. De momento, el proceso de selección reproduce los vicios de partidos jerárquicos y cerrados, que son parte del problema de desconexión con la sociedad. La renovación digital se basa, demasiado a menudo, en la docilidad o en la vía hereditaria. ¿Los jóvenes nuevos valores del PSC sabrán pensar por ellos mismos o serán Bardos que pongan música al relato oficial? Su éxito dependerá de la capacidad que demuestren de pensar por ellos mismos y explicar quiénes son. De momento, a algunos de los emergentes que no provienen de la útil escuela local, les falta conexión con el sector privado. Son perfiles que reproducen la falta de conexión del mundo político con la realidad que se deriva de la empresa, donde los resultados y la iniciativa son básicos.

De entrada, Collboni promete un nuevo estilo que no pasará "por descalificar al adversario, ni por insultarlo", asegura que "la gente sabe pensar y por tanto no tiene por qué conformarse con el espectáculo del pim-pam-pum entre políticos". Ya sabemos lo que intentará no hacer. ¿Y lo que hará? Los liderazgos sólo son creíbles si tienen ideas y proyecto. Por suerte, cambiar el tono de una campaña política no consiste solamente en contratar algunos anuncios con familia multicultural, perro y prado o calle adoquinada.

La socialdemocracia europea necesita un rearme ideológico, que sólo conseguirá arriesgando y huyendo de los tópicos. En el caso del PSC, no parece que el ideólogo oficial, Raimon Obiols, vaya a proporcionar la conexión con los nuevos tiempos proponiendo la "constitución de cooperativas democráticas" en la era de Internet.

Mientras el PSC busca palabras, los socialistas franceses intentan "romper con la magia del verbo" (de Sarkozy) en palabras de otro socialista catalán, el alcalde de Évry, Manuel Valls, candidato a las primarias socialistas de 2012. En Évry la izquierda obtiene más del 70% de los votos, pero con una participación que no pasa del 40% y la presencia del FN subraya que la crisis cívica concierne al votante socialista habitual. Valls asegura que los socialistas deben ser creíbles y responsables, menos arrogantes, y entiende que la ética de la verdad "sirve mejor a la justicia social y al desarrollo individual que el lirismo de los viejos discursos". Pero sobre todo, Valls se remite a Jaurés y su "individualismo lógico y completo" porque "la progresión de las reivindicaciones individuales ha modificado la naturaleza del poder político" (Le Monde, 28 de marzo). Una parte de los socialistas franceses entienden, tras una larga y dolorosa travesía del desierto, que su papel es poner en movimiento la sociedad creando las condiciones que permitan al individuo elegir y construir sus proyectos. ¿Tendrá también que aprenderlo el PSC en la oposición?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de abril de 2010