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Reportaje:BANDA SONORA

Música 'indie' para niños

Grupos de pop alternativo reactivan su repertorio para un público infantil

El grupo madrileño de pop indie Wild Honey acaba de ganarse una nueva seguidora. Se llama Sara y cumplió hace unos meses siete años. "Yo ya soy fan", cuenta la cría con una autoridad inquebrantable que significa "y no me intentes convencer de lo contrario". Sara, y otros muchos niños y padres (hasta completar unos 150), se encuentra en el auditorio de La Casa Encendida (Ronda de Valencia, 2), en el barrio de Embajadores.

Es domingo por la mañana. Hora complicada para un músico de pop. Guille Farré, madrileño de 30 años, jefe de Wild Honey, ha tenido que desayunar con contundencia para reponer fuerzas. Anoche, a eso de las tres de la madrugada, se encontraba cargando los amplificadores y las guitarras en la furgoneta después de tocar en el Circulo de Bellas Artes con su grupo de pop eléctrico Mittens.

Los conciertos duran 40 minutos, el tiempo ideal para captar su atención

"Consiste en no tratar a los niños como si fueran tontos", dice Honey

Uno de los días más memorables fue cuando actuaron Los Coronas

"Los niños tienen una filosofía muy punk", según la responsable de Gluck

Lo de Wild Honey es más tranquilo. De hecho, los organizadores del ciclo de La Casa Encendida, que se llama La Caja de Música y que está enfocado a divulgar pop para niños, no han repartido tapones para los oídos. Hoy no es necesario. "Solemos ofrecerlos, porque los oídos de los niños son muy sensibles. Vienen hasta bebés y, a veces, el sonido de la batería o de las guitarras eléctricas es un poco fuerte para ellos", comenta Miguel Corral, organizador de estos conciertos en La Casa Encendida.

¿Guitarras eléctricas? Cuando uno de los músicos de Wild Honey se cuelga una al hombro, Iván, un niño de cinco años con el pelo endemoniadamente revuelto, grita: "Mira, una guitarra rápida". Los conciertos duran unos 40 minutos, el tiempo ideal para captar toda la atención de los críos. Y lo bueno es que la mayoría son bandas de pop y rock independiente que interpretan su propio repertorio. Nada de versiones ni de música infantil. "Consiste en no tratar a los niños como si fueran tontos. Intentamos que se familiaricen con el pop", explica el cantante de Wild Honey.

El concierto transcurre sin producirse ninguna baja entre los niños. La mayoría atiende con la boca abierta. El grupo les provoca para que participen: llevan el ritmo con palmas y no le quitan ojo a los instrumentos menos habituales, como ukeleles, banjos, xilófonos... Estalla la sala un sonoro "aaaaaa" cuando una de los componentes de Wild Honey irrumpe en el escenario con una enorme sierra (sí, de serrar madera) que produce un sonido zumbón al tocarla con un aro de violín. "Venía preocupado porque temía que se pusiese a llorar en medio del concierto. Pero se lo ha pasado en grande", comenta Miguel, de 41 años, sobre la reacción de su hijo, de tan solo 11 meses. Ojo: los grupos se enfrentan a un público duro, exigente, similar a tocar ante los 100 críticos más sesudos. Y sin contemplaciones: si no les gusta mostrarán su desacuerdo de forma sonora.

El programador de estos conciertos, Miguel Corral, reconoce que en un principio estaba enfocado para chavales de 15, 16 o 17 años, a los que se prohíbe por ley entrar en salas de conciertos donde se expenda alcohol: "Esa era la idea inicial. Pero ha cambiado: ahora la mayoría del público son padres cuarentones aficionados al pop que llevan a sus hijos de tres, cuatro o cinco años".

Corral apunta que uno de los días más memorables de estos tres años de conciertos fue cuando actuaron Los Coronas. Javi Vacas es el bajista de esta divertidísima banda madrileña: "Fue un momento mágico en nuestra carrera. Y llevamos muchos años. Lo bueno es que estás tocando y ves la cara de felicidad de los niños. Eso no se paga con dinero. Que ese público te atienda te da otra dimensión como artista".

Los Coronas subieron a los críos al escenario: aporrearon la batería, tocaron la guitarra... Otros grupos lanzaron confeti (Facto Delafé) o incorporaron como instrumentos esos martillos de plástico que al golpearlos emiten ruiditos (Astrud)... También han actuado Russian Red, Ellos, Alex Ferreira, o bandas internacionales como The Posies o Nada Surf.

Además de La Casa Encendida existen otras iniciativas similares. Como la de la tienda de juguetes y ropa infantil Glück (calle Velarde, 12), con sólo seis meses de vida. María Blanco, madrileña de 30 años, es la dueña: "Siempre me ha sentado mal que se trate a los niños de forma tan básica. Pueden escuchar pop desde los primeros meses de vida. Por eso se me ocurrió lo de los conciertos". Empezaron con Juanita y los Feos, siguieron con Montañas, y la iniciativa ha funcionado tan bien que organizan conciertos un fin de semana al mes.

"Los niños tienen una filosofía muy punk: les gustan las cosas muy rápidas y fáciles", comenta la responsable de Gluck mientras su hija, Manuela, de 15 meses, entona un berrido. ¿Su grupo preferido? Responde su madre: "Ella flipa con los Ramones". Y Manuela vuelve a gritar. Una punki con hambre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de marzo de 2010