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Crónica:CICLISMO
Crónica
Texto informativo con interpretación

Hombre récord

Contador sigue ganando todo lo que corre: ayer cayó su segunda París-Niza

Carlos Arribas

Alberto Contador se mira en el espejo y se ve más maduro, un hombre que ve las cosas claras, que sabe ya manejarse con frialdad, analizar sin emociones las situaciones antes de tomar decisiones desapasionadas. Sí, quizás tenga razón. Tiene ya 27 años y algunas arrugas se han convertido en líneas fijas en su rostro. Quizás, sí, maneje ya las carreras más cerebralmente. Pero de hábitos no cambia: le sigue apasionando ganar (o casi) todo aquello que corre. Ayer le tocó el turno a la París-Niza, la segunda carrera del sol que se lleva a su casa de Pinto, tras la de 2007. "Y, encima, salía de favorito, con todas las miradas fijas en mí, con todos pendientes de mí. Eso lo ha hecho más difícil", dijo Contador en el paseo de los Ingleses, de Niza, donde los ingleses desayunan jarras de cerveza en las primeras terrazas del año, donde los niceños aprovechan la primera mañana tibia de domingo para lanzarse a hacer footing por las playas de guijarros gordos y negros; donde Sean Kelly, ganador de siete París-Niza, pasea con sus aires de labriego, espaldas cargadas, mirada socarrona, hablando de rugby; donde Contador se siente, al fin, "liberado": "Y más difícil de ganar aún porque no era un recorrido que se pudiera decir que estaba hecho para mí: cualquiera, con las bonificaciones, tenía posibilidades".

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Y, encima, podría añadir Contador, se cayó el segundo día, perdió tiempo en un abanico y apenas pudo contar con su equipo, desaparecido, en los momentos decisivos. Se benefició, como todos los más fuertes, de la táctica del Caisse d'Épargne, de una filosofía que su director, Eusebio Unzue, resume: "Siempre iremos a ganar las carreras, no a hacérselas perder a los otros". Dos ciclistas de Unzue, Alejandro Valverde, a 11s, y Luis León, a 25s, acompañaron a Contador en un podio español después de que la última etapa se resumiera en un ataque de Purito Rodríguez en el puerto de Éze, en una selección de los mejores, en un descenso nervioso hasta el mar y en un sprint por la tercera plaza (antes habían llegado Moinard y Voeckler, escapados) en el que se impuso Valverde. "Sé que hay dudas sobre mi equipo", el Astana, dijo Contador, "pero esta carrera ni equipos más fuertes la podrían haber controlado. Ha sido como un mini-Tour, un bonito ensayo para tomar decisiones en julio".

Su primera París-Niza, allá por 2007, cuando aún no había ganado el Tour, cuando pocos imaginaban lo que se le venía encima a la jerarquía del ciclismo, le sirvió a Contador de tarjeta de presentación. "Sirvió para que la gente me empezara a conocer", dijo; "la de este año tiene otro valor, también importantísimo. Significa que las piernas me han respondido, lo que transmite confianza". Y la victoria, la segunda del año en la segunda carrera que corre, tras la Vuelta al Algarve, en febrero, significa que habría que remontarse casi hasta Eddy Merckx para hallar un corredor capaz de ganar en un mismo año el Tour y varias carreras todos los meses. El Caníbal ganó en 1971 la París-Niza y el Tour y hasta 2007, hasta Contador, ningún corredor fue capaz de hacer lo mismo, un hecho que podría repetirse en 2010 y al que, aparentemente, Contador no da importancia: "He ganado las dos últimas, pero lograr un récord no es algo que me obsesione".

Alberto Contador, entre Luis León (a la izquierda) y Alejandro Valverde.
Alberto Contador, entre Luis León (a la izquierda) y Alejandro Valverde.REUTERS

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Sobre la firma

Carlos Arribas
Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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