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OPINIÓN

Lo que no se entiende

Acaso lo más difícil de entender de lo que ocurre es lo que sucede con el juez Garzón, que pasó de héroe a villano y ahora es un villano al que persigue la justicia. Hay una expresión que usa mucho la gente en España para explicar qué sucede cuando a alguien le quieren volar la cabeza: "Se lo tiene merecido". Antes se decía: "Algo habrá hecho". Y lo más usual es escuchar esta lápida: "Van a por él". Entonces el público se encoge de hombros y exclama: "Ah, entonces ya entiendo".

Ahora se ha puesto a la venta la carne de juez, y unos y otros están tirando de la levita de Garzón a ver cómo la despedazan. Algunos dicen que es antipático; otros, que instruye mal o que es arrogante. Si hubiera que perseguir arrogantes, no habría jueces suficientes. Pero en lo que todos (los que le persiguen) están de acuerdo es en esa jaculatoria: "Él se lo ha buscado".

Lo he escuchado en todas las bocas, en las del PP, en las del PSOE, en las de sus compañeros de carrera, en los que lo sufrieron como juez y en los que no tuvieron nada que ver con él. En el PP le han rodeado porque al parecer les gustaría que quitara sus manos del caso Gürtel, que es un asunto que no quieren ver ni en fotografía, como se ha advertido ahora en un museo de Valencia. Manuel Vicent, valenciano de pro, tiene un cuento famoso, No pongas tus sucias manos sobre Mozart. Pues para los del PP, Gürtel es de todo menos música de Mozart. Y desde que nació el caso han andado muchos vericuetos para que Garzón quitara sus (sucias) manos de la Gürtel. Ellos buscan otros argumentos, para disimular, pero al juez le han puesto tantas cáscaras de plátano que a mí se me hace imposible pensar que es sólo porque instruye mal. Es porque instruye Gürtel. Perdonen, pero es que es así como suena este ruido.

No he entendido, y perdonen esta otra simpleza, por qué Mariano Rajoy le dijo a José Luis Rodríguez Zapatero que hablando bien del juez influía en el tribunal que debe dictar su expulsión de la carrera. No lo he entendido porque he escuchado a muchos del PP diciendo lo contrario de lo que dijo Zapatero. ¿Y los que se meten con Garzón, los que ven sus manos sucias en todo lo que huele a podrido, no influyen en el Tribunal Supremo?

Uno tiene derecho a dudar y a no entender. No he entendido, por ejemplo, que para discrepar de lo que dijo el actor Guillermo Toledo sobre la muerte del disidente Zapata en Cuba algunos conspicuos periodistas tuvieran que recurrir al insulto, e incluso al insulto sexual. Se puede estar en desacuerdo con Toledo (yo lo estoy), pero ¿qué tal si se le respeta como persona y se le dice simplemente: "oye, tío, no estoy de acuerdo contigo"? A mí me pasa que cuando veo que alguien es insultado me pongo de su lado hasta que pasa la marea. Aunque esté en absoluto desacuerdo con él.

jcruz@elpais.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de marzo de 2010