Entrevista:ALMUERZO CON... BLANCA LLEÓ

"Reciclar espacios y ciudades es el lado positivo de la crisis"

¿Un restaurante castizo y japonés? ¿Y eso cómo se come? Pues le acaban de dar una estrella Michelin. Lo japonés, ya se verá. Lo castizo está claro: de postre, chocolate con churros. La arquitecta Blanca Lleó (Madrid, 1958) arranca la conversación aludiendo a la "perplejidad" que sintió Soledad Puértolas cuando recientemente ingresó en la Academia Española (RAE) porque fue más noticia que una mujer accediera a ese reducto aún tan masculino que al hecho en sí.

Lleó es profesora titular en la Escuela de Arquitectura de Madrid de la asignatura de Proyectos, que junto con Urbanismo son los huesos de la carrera. Titulares de estas materias existen muy pocas en España, pero es que catedrática no hay ninguna. Por eso compañeros y ex maestros la han animado a que se presente a la cátedra. "Me cuentan que en Pediatría tampoco existen catedráticas y, peor aún, ni en Obstetricia y Ginecología; esto sí que deja perpleja y es un derroche de energía insostenible. En las aulas la mitad del alumnado son mujeres y ese número no se refleja en las categorías superiores. Catedráticas en todas las carreras sólo son el 14% y en Arquitectura, el 7%".

La arquitecta aspira a ser la primera mujer que ocupa la cátedra de Proyectos

Acabó la carrera con 24 años y llegó a la docencia de la mano de Sáenz de Oiza ("fui su discípula y me respaldó mucho") y Moneo. Pero ante su nueva odisea siente cierto miedo escénico. ¿A qué? "A la inercia que nos rodea, a meterme en un territorio que no es nuestro... En realidad no es ningún planazo y me gustaría que otras también se animaran a poner en valor su talento, no quiero ser una pieza rara y me gusta pensar que no lo hago en solitario".

Llega el menú, elegido por Ricardo Sanz, el chef. La invitada y amiga del cocinero sólo le pide que no haya excesos. Los camarones y las ortiguillas (sesos de mar) parecen recién llegados de Cádiz, y en tempura resultan una rareza exquisita. Qué decir de un langostino relleno de huevo con codorniz, "una obra de arte", decide la arquitecta. La autora de la Torre Acciona bioclimática, en Barcelona, tiene dos grandes preocupaciones. Una, la comunicación (o incomunicación) en las grandes ciudades, que expresó en su famoso edificio Mirador de viviendas sociales en Sanchinarro (Madrid) diseñado junto con MVRDV para que sus habitantes se encontraran. "La ciudad es el gran invento porque es donde se producen las relaciones más intensas. En cambio, las nuevas ciudades de periferia son guetos, islas que no están pensadas para la gente, donde apenas se ve, inhumanas. Pero el urbanismo exigía esos volúmenes macizos, introvertidos, una aberración". La otra obsesión de Lleó es que el alquiler sea el centro de la política de vivienda. Ha firmado unas viviendas sociales de alquiler para jóvenes en la Zona Franca de Barcelona. "En EE UU y Alemania lo tienen clarísimo, una persona ha de coger las riendas de su vida y asumir sus responsabilidades a partir de los 18 años, lo contrario no lo permite ni la sociedad, ni los padres, ni uno mismo".

En estos tiempos de crisis, apuesta por el reciclaje. "Es una actitud contemporánea: no crear nuevos edificios, sino aprovechar los existentes. Reciclar espacios y ciudades, sacar más partido a lo que se tiene es el lado positivo de la crisis".

Y llega el chocolate con churros, que confortan.

Blanca Lleó defiende el alquiler como la mejor opción.
Blanca Lleó defiende el alquiler como la mejor opción.ULY MARTÍN

Kabuki Wellington. Madrid

- Tempura de camarones: 22 euros.

- Sopa miso: 11,60.

- 1/2 ensalada langostinos: 9,20.

- Brocheta de pollo: 7,50.

- Chocolate con churros: 14.

- Agua, vino y café: 23,40.

Total: 87,70 euros.

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